Nov 1 2010
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Opinión

Brasil: la mejor noticia

Néstor Francia.*

La victoria popular en Brasil debe celebrarse por todo lo alto en América; otra cosa son los "hallazgos terroristas" en EEUU, acaso se vinculan con las elecciones y quieran ser oxígeno para el acorralado Obama. Y si de terrorismo se habla, ¿cómo no mencionar en Venezuela a Teodoro Petkoff, que de "leyenda revolucionaria" cambia a mal chiste de salón. Lejos de salones resulta interesante la posición de Aporrea frente al debate necesario. Para pensarlo dos veces. Sobre lo que es triste pensar, es acerca de la decadencia zigzagueante de José Vicente Rangel.

La victoria de Dilma Rousseff en Brasil es una excelente noticia para nosotros. Hubiese sido terrible que el gobierno del país más grande, mundialmente más influyente y económicamente más importante de América Latina cayese en manos de la derecha pro-imperialista.

Razón tiene Chávez de estar tan contento. Además la victoria del pueblo de Brasil no es cualquier cosa: la ha logrado enfrentando las extendidas manipulaciones de la canalla mediática y el fariseísmo de la jerarquía católica, entre otros poderosos enemigos.

Al Qaeda está en todas

El supuesto hallazgo en Estados Unidos de dos paquetes con explosivos en aviones que partieron de Yemen es harto sospechoso, pero en el sentido de que en ese país es común el uso del miedo como arma política. Lo decimos porque en solo 24 horas en Estados Unidos habrá un importantísimo evento electoral, donde serán elegidos los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 37 de los 100 senadores, 37 gobernadores y otros puestos estatales y locales.

El presidente Obama, como se sabe, ha estado muy involucrado personalmente en esas elecciones, y de hecho cerró la campaña demócrata con una gira a cuatro ciudades para participar en actos de la misma, entre ellas Chicago, supuesto destino de los artefactos explosivos interceptados ayer en Reino Unido y Dubái. No le viene nada mal a Obama este protagonismo de última hora, que lo presenta como un protector de los estadounidenses frente a la amenaza de esa especie de comodín del imperio que es Al Qaeda, al cual se le ha adjudicado en tiempo record, y con pruebas que están por verse, la ejecución del supuesto operativo de los explosivos.

Muy conveniente, sin duda, en una situación en la que se ha previsto que 52 por ciento de los votantes, según encuestas, se decantarán por los republicanos y 42 por los demócratas. Se especula que los republicanos controlarán la cámara de representantes y crecerán en el Senado. En un panorama como ese, la hipótesis de un atentado planificado por Al Qaeda no es para nada insignificante. No estamos afirmando sin ninguna duda que se trate de un montaje de inspiración política, pero en Estados Unidos también hay muchos que no creen en brujas, pero de que vuelan, vuelan.
    
Terrorismo con color local

El editorial de Tal Cual que tilda de acto terrorista el asalto a miembros de la directiva de Fedecámaras no es de extrañar. Teodoro Petkoff ha devenido en uno de los más conspicuos terroristas mediáticos del patio. En ese libelo Teodoro afirma:

“Para mí, (estos hechos violentos) no son producto de la casualidad, estamos ante la presencia de terrorismo político. Si bien es cierto que puede no ser mandado por el Ejecutivo, podemos estar ante la presencia de personeros armados que dicen defender esta “revolución”, producto del discurso de anarquía, odio, enfrentamiento del presidente, gobernadores, ministros, etc.; se incita al amedrentamiento de las instituciones y de empresarios en general, y de todos los que trabajan y disienten del Gobierno”.

¿Y por qué no atribuirlos al terrorismo de la derecha radical, que ha puesto bombas en embajadas, masacrado con francotiradores y asesinado a centenares de campesinos? En todo caso, la hipótesis del robo no es para nada descabellada, tomando en cuenta que el grupo de burgueses se desplazaba ostentosamente en un Mercedes Benz último modelo, a altas horas de la madrugada, en una zona de clase media como es Chacao: una carnada apetitosa para las bandas de roba-carros o las que practican el secuestro express.

En todo caso, la solicitud de Carlos Escarrá para que se cite ante la Ley y se investigue al terrorista mediático en cuestión, tiene justas razones para ser presentada.

El debate pendiente

Los editores de Aporrea.org están haciendo por su lado lo que debería haber hecho la Dirección del PSUV hace tiempo: pronunciarse abiertamente por el debate a fondo de las causas y consecuencias del 26-S, y por la aplicación urgente y efectiva de las famosas 3R.

Los de Aporrea afirman que “Aporrea.org acepta asumir el rol de impulsora y facilitadora del debate revolucionario más allá de nuestra página. Nos referimos al debate que se ha suscitado a partir de las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre, como lo han propuesto algunos factores que se expresan y vienen discutiendo a través de nuestro Sitio Web…

"Les tomamos la palabra a los que han propuesto que contribuyamos a organizar el debate directo sobre la evaluación del 26 S, la situación y perspectivas de la revolución bolivariana, la situación del PSUV y la necesidad de una corriente de izquierda del partido y del proceso revolucionario, que se haga sentir y que haga peso para aportar su visión y sus alternativas, ante los graves riesgos que hoy confronta la revolución en Venezuela”.

Este llamado tiene sus bemoles. Como se sabe, Aporrea es controlada básicamente por los trotskistas del patio, una corriente con intenciones hegemónicas en el campo revolucionario mundial. De hecho, ya constituyen desde hace tiempo una corriente dentro del PSUV, donde se mantienen mientras por otro lado constituyen organizaciones políticas propias como Marea Socialista en el seno de la clase obrera o su derivación en las universidades y liceos, la Juventud de Marea Socialista.

Los camaradas trotskistas tienen pleno derecho a procurar la hegemonía, pero no por eso todos los que nos consideramos de izquierda radical tenemos que aceptar que nos metan en su saco, ni que aceptemos a trocha y mocha la creación de corrientes internas que se auto-atribuyan el monopolio de la izquierda.

Ahora bien, nadie puede negar que la iniciativa de Aporrea tiene bases justas y necesarias, ya que no es aceptable que una vez más las 3R se echen en saco roto y pongamos en peligro la victoria de 2010, en una batalla que ayer Chávez definió como muy dura, con toda razón.

Con acierto Aporrea afirma que “tanto en medios oficiales como privados se limitan las manifestaciones de inconformismo y las propuestas alternativas. Y esto también ocurre en unos cuantos, que haciéndose llamar ‘comunitarios’, sucumben a las mordazas clientelares o a la hegemonía del contrabando ideológico burgués, con todos sus matices y apariencias”

¿Quién puede criticar a los camaradas de Aporrea? ¿No es cierto acaso el carácter mayormente acrítico y conformista de los medios oficiales? (a pesar de que Chávez recientemente los llamó a ser críticos, esos medios siguen básicamente en lo mismo). No tiene nada de raro, aunque no debería ser así, que si el partido no toma el toro por los cachos, otros lo hagan en su lugar, con los peligros que eso conlleva. No podemos cruzarnos de brazos ante el llamado de nuestro líder al debate crítico y autocrítico, alguien tiene que ponerle el cascabel al gato.

Tal y como lo había notificado horas atrás en su Aló Presidente, Chávez anunció la expropiación de la empresa Sidetur, dedicada a la fabricación de productos de acero: “Vamos a firmar esto con bolígrafo rojo, a ellos les encanta la palabrita: Exprópiese”.

El Presidente anunció igualmente la expropiación de seis desarrollos urbanísticos a fin de finalizar su construcción: “Vamos a terminar las construcción y a colocar multas a las empresas por el orden de 5.000 unidades tributarias por afectado”, saliendo así en defensa de centenares de familias de la clase media acosadas por la voracidad de constructores, comercializadores y usureros de toda laya en el área de la vivienda.

De esta manera Chávez sigue dando respuesta en la práctica a sectores reformistas que están planteado el “diálogo” con quienes solo quieren derrocarlo y el cese de la “polarización” como si esta fuese un invento (en el cual Chávez tendría alguna responsabilidad) y no una consecuencia de realidades que no dependen de la “buena voluntad” de nadie, sino de situaciones que derivan de la lucha de clases y de la férrea resistencia de la oligarquía, con el apoyo imperial, a las transformaciones que está planteando la Revolución.

JVR en vuelo descendente

Ayer mismo, en una lamentable entrevista realizada por el camarada José Vicente Rangel, en su programa de Televen, al derechista y escuálido comprobado José Antonio Gil Yépez, directivo de Datanalisis, el periodista abogó de nuevo por el susodicho “diálogo”. Lo cuestionable de esto no es la invitación en sí (al margen de la evidente pobreza intelectual del entrevistado), sino el tono de la entrevista.

Gil Yépez abundó en mentiras y falsificaciones, y hasta justificó a la meritocracia petrolera con referencia al golpe de Estado y al sabotaje petrolero de 2002-2003, e igualmente lanzó infamias contra el presidente, que apenas tuvieron tímidas expresiones de confrontación por parte de JVR, quien al parecer solo estaba interesado en recostarse de este escuálido para apoyar sus tesis reformistas, que no han tenido más que algún mínimo eco entre los revolucionarios.

Uno de los planteamientos más peregrinos de JVR en su programa, fue ese que esgrimió en el sentido de que el 26-S los venezolanos votaron por la “paz” y el “diálogo”, eufemismos para decir “conciliación”. La verdad es que los únicos cinco millones de votos realmente conscientes de las parlamentarias expresaron un apoyo contundente al socialismo y a las políticas revolucionarias. Pero parece que JVR solo toma en cuenta los cinvo millones de votos de los manipulados por la canalla mediática y por los voceros de la oligarquía.

Los revolucionarios queremos más diálogo, sí, pero más diálogo con el pueblo, con sus organizaciones sociales y gremiales, con sus representantes culturales, con los obreros, con los campesinos, con los estudiantes, con los profesionales, con los intelectuales de la Revolución. Con la oligarquía no puede haber diálogo, sino debate, debate radical, porque no queremos los mismos resultados ni tenemos los mismos sueños.

Los oligarcas son nuestros enemigos históricos y lo seguiremos combatiendo sin importar las consecuencias. Una cosa es criticarnos y autocriticarnos por a veces no enfrentarlos con la propiedad táctica y la eficiencia necesarias, y otras muy distinta es pedirnos que rindamos nuestras banderas en aras de una “paz” que ellos no desean ni no las van a dar,  a menos que renunciemos a nuestros principios.

* Analista de asuntos políticos.

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