Nov 16 2006
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Política

Cambios en Océana. – ¿AL FIN DE CUENTAS QUÉ ES EL ”AMBIENTALISMO”?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Incorrectamente político es el título del volumen recién publicado por Marcel Claude en Santiago de Chile. Correctamente echado de Oceana dicen sus no escasos enemigos. Es que no le perdonan haber fundido la lucha por la protección del ambiente con la otra, la lucha social. Hombre incómodo quizá no supo –no quiere– callar y limitarse a cumplir con las formalidades “políticamente correctas” que se esperan de un ambientalista.

En noviembre de 2005, por ejemplo, decía al diario digital El Clarín a propósito del engolonisamiento de las autoridades nacionales por los números de la economía: “¿Quien crece cuando Chile crece? ¿Quien se desarrolla cuando Chile se desarrolla?

“Si vemos las ventas en Chile, las Pyme que son el 99% de las empresas generan un 24% de ventas , en cambio el uno por ciento que conforman las empresas grandes generan el 76% de las ventas en el país. Asimismo, si vemos las cifras de exportación que son el motor de la economía en Chile para las empresa, o sea su engranaje fundamental, su energía básica, el 96% de las exportaciones las hacen las empresas grandes o sea el uno oòr ciento. Por su parte, el cuatro por ciento va para el 99 % de las Pymes, que son las mayoría.

“(…) Con esta política económica ¿puede la mediana y pequeña empresa decir que es una política satisfactoria, que los satisface plenamente para desarrollar sus negocios? ¿Quien puede decir que la política económica que orienta el gobierno es buena si no aquellos que hacen un 96% de las exportaciones, un 76% de la facturación y sólo generan un 10% del empleo del país? Eso te da un cuadro categórico de quienes hacen la evaluación positiva de la política económica del gobierno”.

(La entrevista completa puede leerse aquí).
foto).

“Le deseamos lo mejor a Marcel en el logro de su estrategia personal que, entendemos, está dirigida a cambios políticos y económicos radicales y de largo plazo”, fue la verónica –no exenta de elegancia– con la que el vicepresidente ejecutivo internacional de Océana dio por finalizado el “ciclo Claude”. Diversas organizaciones plantearon en las últimas semanas serias quejas de tipo corporativo a Océana por los que señalaron eran desplantes o agresiones de su hombre en Santiago, cosa que “no se hace” decían.

Probablemente el conglomerado de adversarios de Claude tampoco aprobó su intensa campaña mediática y jurídica por develar las prácticas del secretismo gubernamental imperante en su país. Hace pocas semanas se conoció el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que acogió su reclamo en el llamado Caso Trillium. El tribunal condenó al Estado chileno por negar el acceso a la información pública, tras una solicitud al Comité de Inversiones Extranjeras, relacionada con el proyecto Trillium en 1998. El fallo determina que “el Estado viola el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, consagrado en el artículo 13 de la Convención”.

Hacia 1992 Forestal Trillium, empresa de origen estadounidense comenzó la adquisición de miles de hectáreas de bosque nativo en Tierra del Fuego, en el sector fronterizo con la Argentina. El negocio –la tala del bosque de lenga y coigüe– pronto cambió de rumbo en una serie de confusos episodios para convertirse en la venta de “aire puro” –bonos de carbono–; para entonces las tierras habían sido traspasadas a la financiera Goldman Sachs.

Después de hacerse púglico el fallo de la Corte Interamericana, Claude escribió en Por la Libre “se confirma una vez más que las instituciones y derechos que deben sustentar un sistema democrático de gobierno en Chile no se han consolidado, ratificando que la transición a la democracia sigue inconclusa” (artículo aquí).

En rigor la posición de Marcel Claude implica un compromiso político; sin él la acción pro ambientalista se convierte en ejercicio intelectual, actividad para reseñas de la “vida social” desprovista de contenido. Por ello sin duda la periodista y académica Faride Zerán anota con agudeza en el prólogo de incorrectamente políticio que el ex director de Océana “saca de quicio a la elite del país”.

Mientras el libro se abre paso hasta sus lectores y Océana inicia la búsqueda de un reemplazante para Claude, la situación del mar chileno se encamina hacia una crisis impredecible.

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