Oct 22 2005
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Ambiente

Chile: cisnes censurados y destemple presidencial

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La entidad ambientalista Fundación Océana y la organización ciudadana Acción por los cisnes, junto a otros grupos ecologistas y buena parte de la población de la ciudad de Valdivia, en el sur de Chile, batallaron largo y costosamente para crear conciencia nacional acerca del real signofocado y sentido de la depredación resultante de la industria propiedad de uno de los grupos económicos más poderosos del país.

Diversos informes científicos emitidos por la universidad local e investigadores extranjeros, al cabo de los meses, despejaron cualquier asomo de duda: la planta de celulosa CELCO era la responsable de la masacre de la fauna por sus vertidos en el río Cruces. Metales pesados y distintos venenos liquidaron la flora que servía de alimento a los cisnes y otras especies. Las aguas se convirtieron en una trampa tan soez como mortal.

fotoLuego de muchos vaivenes al mejor estilo mafioso –que incluyen, por parte de CELCO, la utilización ante los altos tribunales chilenos de documentos falsos, aceptados en un comienzo por la Corte, quizá porque les fueron presentados por un estudio jurídico prestigioso y de “gente decente”–, CELCO, por propia voluntad, clausuró temporalmente los trabajos para encontrar otra vía de escape a sus vertidos, quizá en la costa y “a costa” de la vida de los habitantes de la zona.

RECORDAR A BRECHT

Vienen por un vecino, luego por otro, y otro más; finalmente llegarán por nosotros. La parábola brechtiana referida a los tiempos del III Reich es perfectamente aplicable en Chile; no en términos de ejercicio contumaz del poder, pero sí en términos de la política ambiental del gobierno. En este caso los vecinos son cultivos naturales, bosques milenarios, fuentes de agua dulce y animales y peces –los hermanitos menores de que habló San Francisco de Asís–.

Quienes son elegidos por el pueblo –el pueblo, los ciudadanos, no “la gente”– olvidan que mientras más alto es el mandato que se les da, mayor debe ser el compromiso de respetar las razones por las que fueron electos. El Presidente de la República, por ejemplo, es el primer mandatario, no el primer mandante; mandante es la ciudadanía. Y ésta puede, y debe, pedir cuentas. Lo hace en el caso de CELCO y no recibe respuestas satisfactorias.

Sin mencionar el asunto-causa del ecocidio valdiviano –una zona que, eso sí recordó para amparar un proyecto de ley que la convierte en región, vive de sus ríos– el señor presidente viajó a la ciudad sureña. Un grupo de ciudadanos –convengamos, no del modo más protocolar– le enrostró la pasiva conducta gubernamental ante los desaguisados de CELCO –convengamos también que no se trata de un asunto menor–.

La respuesta presidencial tampoco se ajustó mucho que digamos al espíritu fraterno que debe imperar en una república. La Fundación Océana manifestó su absoluto rechazo “al tono autoritario y a la actitud de amedrentamiento que utiliza para evitar el cuestionamiento a su gestión en todos los ámbitos”.

“Cuando uno escucha a Lagos, cuando observa cómo hace callar a la voz disidente, a los ciudadanos que se expresan, no queda más que pensar en Pinochet y en los peores tiempos de la represión de las libertades. Incluso adopta el mismo tono prepotente y el sonsonete del dictador para refrendar en la cara de los chilenos su poder, que cada vez se diluye con más fuerza”, declaró Marcel Claude, director ejecutivo de Océana.

foto¿Qué dijo, destemplado, el primer mandatario? Gritó ante los reclamos:”No harán callar al Presidente de Chile”. Hubo luego 19 detenidos, que fueron apresados por carabineros cuando el presidente hacía mención al sistema democrático vigente.

Marcel Claude, quizá el ejemplo más claro del intelectual comprometido en el ahora del Chile de hoy, fue lapidario:

“Habló de democracia, de la unidad de los chilenos. Pero se equivoca, porque en Chile sólo existe democracia privada, donde la voz de la ciudadanía es silenciada habitualmente. Bajo su mandato desaparecen los medios de comunicación independientes, se consolida el duopolio de la prensa escrita, y se fragua la sociedad más desigual de la historia de nuestra nación”.

El director ejecutivo de Oceana agregó que actitudes como éstas “expresan el desprecio de Lagos por las organizaciones sociales que luchan por la protección del medioambiente, frente al poder avasallador de los grupos económicos, que han triplicado hasta por cuatro veces sus ganancias bajo su mandato (…) Lagos no hace más que confirmar su completa sumisión ante el grupo Angelini. Los empresarios lo aman, como dice el Hernán Somerville, presidente de la CPC. Pero el pueblo lo terminará despreciando”.

El vídeo producido por Océana y Acción por los cisnes –censurado en Chile– puede verse en Arcoiris TV; es breve y aleccionador: es.arcoiris.tv/modules.php?name=Unique&id=328.

Cabe considerar que, además de los efectos devastadores de la planta CELCO sobre la población de cisnes, peces y toda la fauna y flora del río Cruces, es necesario cuantificar con seriedad las consecuencias económicas para la provincia, puesto que se puso en riesgo grave el desarrollo de la industria agroexportadora de cerezas, lácteos y el turismo, que ha tenido una baja cercana al 30 por ciento.

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