Feb 9 2006
275 lecturas

Economía

CHILE: JEFE DEL EJÉRCITO Y MINISTRO EN EL TORBELLINO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Nosotros y nosotras, habitantes, ciudadanos y ciudadanas de la República de Chile, y las organizaciones sociales que nos acompañan, por la presente carta abierta exigimos que los señores comandante en Jefe del ejército y ministro de Defensa, Juan Emilio Cheyre y Jaime Ravinet respectivamente, renuncien a los cargos que en la actualidad ostentan en función de sus actuaciones y responsabilidades ante los sucesos de mayo del 2005 en la localidad de Antuco y de septiembre del mismo año en la Antártica chilena.

Sucesos que en total provocaron la muerte de 48 ciudadanos chilenos, 44 de ellos cumpliendo su servicio militar obligatorio.

Las razones por las cuales planteamos la necesidad imperiosa de su renuncia son las siguientes:

a El comandante en Jefe y el ministro de Defensa han perdido toda nuestra confianza como ciudadanos y ciudadanas y parte de la sociedad civil de este país, en cuanto a una certera conducción de la institución ejército y el área de defensa del gobierno.
Creemos que de un modo general las muertes en Antuco y la Antártica –y otras sucedidas en el servicio militar en el tiempo del mandato de estas dos personas– corresponden más bien a una práctica generalizada, sucesiva y aprendida, por la cual en primer y último caso deben responder ellos y no otros, en tanto con su anuencia y respaldo dicha práctica se mantiene y sostiene, generando la sensación social y cívica de impunidad ante tanta muerte.

b Casos tan graves como la muerte de 44 conscriptos y un suboficial en una marcha de ejercicio militar en Antuco en mayo del 2005, y otros tres soldados de planta en el rescate de material militar en la Antártica en septiembre del mismo año, requieren una investigación judicial que asegure imparcialidad y rigurosidad.
El refugio de la investigación en el fuero militar no asegura a la ciudadanía la mínima imparcialidad que requieren situaciones delictivas que tanta conmoción pública han creado. Cierto aire de impunidad y falta de acuciosidad que hace daño al país, creando la sensación de injusticia y discriminación, se cierne en ambos casos. En ello las personas a las cuales nos referimos pidiendo su renuncia se han mostrado, a lo menos, conformes.

c El tratamiento del personal de menor rango por parte de los superiores, tanto en el caso de la Antártica como en el caso de Antuco, nos hace dudar de la profundidad de la educación en Derechos Humanos de la oficialidad de las cuales la actual Comandancia en Jefe del ejército y el ministro de Defensa han hecho publicidad.
Notamos como conducta repetida un desprecio a la opinión y vida del subordinado, en especial si este es conscripto del servicio militar, es decir, un civil, joven, probablemente de sectores populares. Este desprecio, evidente en Antuco, repetido en la Antártica, parece más una forma de hacer las cosas que una casualidad.
En primer y último caso son los máximos responsables institucionales quienes deben responder por esta forma de hacer que se muestra atávica, tradicional, y que contradice la construcción de una sociedad centrada en respeto a los derechos humanos y las libertades cívicas en la que nuestro país se empeña por más de tres lustros.

d Por último, el afán de justicia y coherencia debiera haberse antepuesto, haciendo inútil esta carta y esta exigencia. Sentimos que la necesidad política coyuntural de mantener a las personas en sus cargos respondiendo sobre todo a compromisos políticos ha nublado la razón de la justicia y la responsabilidad, usando para ello el eco que la prensa da a estos altos cargos.
Hubiésemos querido la asunción honesta del fallo, del error, del daño, en los hechos y más allá de las palabras, retirándose del lugar que ocupan para no asentar esta sensación que tenemos de que una parte interesada interviene en el ámbito decisorio de la búsqueda de verdad y justicia para los muertos de Antuco y la Antártica.

Por ello, apelando a vuestra conciencia, antes de que sea tarde, pedimos a Juan Emilio Cheyre y Jaime Ravinet presenten públicamente su renuncia a los cargos que ostentan.

Santiago, 4 de febrero de 2005.

(Firman):

Patricio Carvallo
Movimiento de Objeción de Conciencia Chile
Ni Casco Ni Uniforme
Rompiendo Filas Temuco
Gampoc Concepción
Re/Evolución Linares

Correo electrónico para adherir, requerir más información, etc…:
renunciacheyre@yahoo.es

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario