Abr 9 2010
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Opinión

Chile, Piñera: la dirección de la flecha

Lagos Nilsson.

Para muchos chilenos —por ingenuidad, fatiga o intereses— la elección de Sebastián Piñera significó esperanza de buen gobierno que muy pronto parece desvanecerse; cierto es que accedió al puente de mando en medio de algo más que un vendaval y con la tripulación dividida.  Lo real —y siniestro— es otra historia que, como avance de teleserie, muestra un gesto aquí, un cuadro allá, una mirada puesta fuera de cuadro… Y personajes con más de una poca de sangre en las manos.

De apariencia campechana —al menos en TV, que es donde lo ve la poblaciòn— el entonces candidato y hoy presidente transmite modales de buen humor, dice gustar de canciones comerciales presentes en la discoteca de cualquier radio, se tutea con animadores de TV, enseña rasgos de exótica audacia al pilotar su helicóptero (máquina que la población también sólo ha visto en la tele), presenta a veces un aspecto pioneril cuando visita sus posesiones en la Patagonia y —last, but not least— emite señales nítidas de ser un gran administrador y forjador de riqueza (por lo menos la suya, ubicada sobre los US$ 2.000 millones).

No son pocas esas especias para sazonar el banquete del poder. Sólo que algo suelta olores agrios en la mesa del capitán, y la marinería como que comienza a quejarse. La marinería: los que viven en la sentina, los que friegan la cubierta, los que izan y remiendan las velas, los que caen a la mar.

Las otras quejas, los de los oficiales rebeldes que lamen sus heridas electoraleras, no importan mucho; en realidad aquellos reclaman por su ubicación frente a las fuentes y platos. Pronto de seguro que recordarán su comportamiento con la oposición de otrora, asegurando que fue gentil y que el donaire presidía entonces las relaciones.

Y no serán todos ellos los concertados en la queja; se vislumbra que pasado lo peor del temporal más de alguno agachará la testuz y se disciplinará: ¡ah, la unidad nacional! Pero al fin de cuentas será una división que no corresponderá a fractura, toda vez que los distintos actores en juego, en definitiva, no presentan diferencias mayores que los propios de una dicotomía formal.

Por ahora no preocupa demasiado la juzgada por algunos jugarreta tributaria del primer mandatario cuando la venta, por etapas, de sus acciones en LAN y otras beneméritas instituciones de lucro y lujo; tampoco la renuencia o demora "por razones de fuerza mayor" a desprenderse de un canal de TV. ¿Qué es un canal de TV al fin y al cabo si el señor Berlusconi manejó tantos en Italia y nadie se molestó por ello?

Consideremos que los canales de TV no son más que máquinas para producir dinero —si de paso cointribuyen a la idiotización general, pues mala suerte: apáguenlos y lean El Mercurio…

Antaño en los benevolentes hogares de "clase media" era mal visto discurrir, una vez sentados para el yantar, sobre religión, política y fútbol. Procedente de un hogar de ese sector, lo recuerda cada vez que puede, el señor presidente puso los documentos que asientan sus intereses en un club deportivo —de fútbol— a buen recaudo y con llave: para no discutir mientras decenas de miles de sus compatriotas cenan sus magras raciones y sobre las carpas y las atroces mediaguas de madera delgada se arremolinan las nubes de la lluvia y entre las tablas mal presentadas se cuela el vientecillo que anticipa el invierno.

En cuanto a la religión, todo bien: ya está invitado el papa y los buenos curitas de la jerarquía local asoman cada vez con más propiedad sus feos hocicos de uniforme paidófilo.

Sobre política mejor no meneallo. Es un ejercicio social e intelectual que Chile dejó atrás hace mucho, antes de la Concertaciòn que, incidentalmente, lo reivindicó y estimuló hasta darse cuenta de que era deporte peligroso, de malos chilenos, y eligió el librecambismo en su versión fin del siglo XX, es decir: libremercadismo globalizador vía TLC a granel.

Lo que jode el inicio del cuatrienio del señor Piñera son otras cosas: ¡esos cargos llenados por mini sirvengüencillas que nunca pagan sus deudas! Recién le tocó al gobernador de Los Andes. Pobre, no alcanzó a conocer por completo los deberes de su oficio cuando debió ser depuesto por esas yayas. Otros casos en varias regiones: la Araucanía y Magallanes, por ejemplo, tuvieron su momento de exposiciòn pública.

Lo siniestro del gobernador de Los Andes no son los 147 protestos de cheques —al fin y al cabo ¿qué son 60 millones?—, sino el hecho de que era un fanático trasgresor de las leyes sociales para con sus empleados. Y como Los Andes está cerca de la frontera con la Argentina no está demás recordar las andanzas del subsecretario del Interior en aquel pais, lo que puede hacerse aquí, teniendo presente, eso sí, que la Cordillera no son los cerros de Úbeda, aunque Ubilla los haya traspasado.

Algún día, por otra parte, quién sabe, podría terminar de aclararse cuánto sabía un ministro del señor Piñera del feo asunto del alimento ADN que mató a tantos… Quizá si el lector hace un clic aquí pueda iniciar su aprendizaje acerca de cómo son las cosas en lo bajo de las altas esferas de la política, la economía, los meros negocios y la justicia.

El embajador

Fue hermosa la forma como la presidente de la Argentina —con ese humor malevo y sarcástico propio de los argentinos— festejó el buen humor del señor Piñera en la Casa Rosada y le dijo que sí, que el nuevo embajador de Chile puede adquirir pasaje. Vale la pena reproducir la informaciòn aparecida en el diario Perfil de Buenos Aires:

"El gobierno aprobó oficialmente al nuevo embajador de Chile, Miguel Otero, de pasado pinochetista, quien fue designado por el presidente del vecino país Sebastián Piñera, luego de descartar algunos otros nombres, entre ellos un militar que participó activamente en el gobierno del dictador ya fallecido.

"A diferencia del gobierno brasileño, que rechazó a su enviado diplomático precisamente por su pasado cercano al pinochetismo, la Argentina entregó este mediodía el placet de estilo (la aceptación formal) al nuevo embajador chileno en Argentina.
 
"Otero es un abogado y académico, próximo a cumplir 80 años, que apoyó al gobierno de Pinochet durante la dictadura chilena. Además, asumió como senador en 1991 en reemplaza de un legislador asesinado, Jaime Guzmán.
 
"El nuevo embajador en Argentina es uno de los fundadores del partido Renovación Nacional y un experto en derecho procesal. Fue fiscal en la Universidad de Chile después del derrocamiento de Salvador Allende. También ocupó cargos en comisiones legislativas durante la dictadura, hasta ocupar el lugar del asesinado Guzmán, puesto en el que permaneció hasta 1998".

La última, por ahora, mirada a la brújula que traza el derrotero piñerista la brinda una declaración. No de opositores formales, simplemente de gente que sufrió y vuelve sufrir. Es necesario leerla integra:

Declaración Pública de los Familiares de Nattino, Parada y Guerrero ante la designación del general (r) de Carabineros Iván Andrusco como nuevo director general de Gendarmería

Con dolor y espanto hemos recibido la noticia de la designación efectuada por el Presidente de la República, Sebastián Piñera Echeñique, del general (r) de Carabineros Iván Andrusco, como nuevo director general de Gendarmería. Tal nombramiento nos golpea en nuestra dignidad, toda vez que Andrusco formó parte del Alto Mando de la disuelta Dirección de Comunicaciones de Carabineros (Dicomcar) al momento en que fueron asesinados nuestros familiares por agentes de tal organismo del Estado.

Nos hiere y ofende la designación de Andrusco, pues este nombramiento ocurre cuando se sabe que encontrándose el país bajo la vigencia del estado de sitio el 28 de marzo de 1985 fue secuestrado en la vía pública Santiago Nattino Allende por agentes de la Dicomcar. Al día siguiente, a tempranas horas de la mañana fue secuestrado a las puertas del Colegio Latinoamericano de Integración, José Manuel Parada Maluenda, quien se desempeñaba como Jefe del Departamento de Análisis la Vicaría de la Solidaridad, y Manuel Guerrero Ceballos, profesor e inspector del colegio, dirigente de la Asociación Gremial de Educadores de Chile (Agech).

En los dos operativos los secuestradores actuaron con gran disponibilidad de medios facilitados por la Dicomcar. En el caso de Santiago Nattino señalaron a viva voz que eran policías y que detenían a la víctima por problemas económicos. En el otro secuestro se utilizó un helicóptero de Carabineros y desvíos de tránsito en el sector. Esta acción fue cruenta porque además de ocurrir a plena luz del día y ante los escolares, se le disparó a quemarropa a Leopoldo Muñoz de la Parra, profesor del colegio que intentó impedir el hecho.

En forma previa, se sucedieron los secuestros también perpetrados por agentes de la Dicomcar del egresado de arquitectura Ramón Arriagada, a quien se le interrogó sobre las actividades de nuestros familiares. También el operativo realizado la noche del 28 de marzo a la sede de la Agech ubicada en calle Londres 75 de la capital. De ese lugar fueron raptados a la fuerza varios profesores, quienes estuvieron privados de libertad hasta el día 29, siendo su lugar de detención ilegal el cuartel de la Dicomcar, ubicado en calle Dieciocho, el mismo que años atrás fuera usado por el organismo represor clandestino Comando Conjunto, bajo el nombre de "La Firma", desde donde desaparecieron muchos chilenos y chilenas. 

Pese a las intensas actividades desplegadas para dar con vida a nuestros familiares, no se tuvo noticia alguna de ellos hasta el 30 de marzo de 1985, cuando fueron encontrados sus cuerpos con marcas de tortura, extraídas sus uñas, quemados con cigarrillos sus orejas, con huesos quebrados, degollados y desangrados en el camino que une Quilicura con el Aeropuerto de Pudahuel, donde hoy se levanta el Memorial de las Tres Sillas, que recuerda este crimen que conmocionó a todo el pueblo de Chile y al mundo.

Quienes realizaron el crimen eran miembros de la Dicomcar, organismo del cual Andrusco era uno de sus miembros activos y con cargos de responsabilidad el mismo año en que ocurrieron los hechos. El sitio donde mantuvieron secuestrados y torturaron a nuestros familiares fue la sede de la Dicomcar, lugar donde Andrusco trabajaba a diario. En el proceso llevado adelante por la justicia Andrusco fue incriminado por sus colegas como encubridor y que sabía de los hechos, mientras se omitía dar información a la justicia a pesar de los requerimientos del juez José Cánovas y luego Milton Juica. Varios de los colegas y subordinados de Andrusco en la Dicomcar cumplen hoy condena en el penal de Punta Peuco por el triple secuestro y degollamiento.

Como familiares de Nattino, Parada y Guerrero exigimos respeto a nuestros muertos y a la sociedad chilena toda, cuya democracia debe basarse en el respeto, fomento y goce de los derechos humanos.

Demandamos al Gobierno la inmediata destitución de Iván Andrusco del cargo al cual ha sido designado, por su pasado vinculado al Alto Mando de la Dicomcar, organismo responsable de la muerte de nuestros familiares. Nos parece inadmisible que una persona con estos antecedentes tenga la responsabilidad del orden, seguridad, cumplimiento de condenas en las prisiones y el resguardo de los Tribunales de Justicia. Cuestionamos además que pueda actuar en forma imparcial especialmente en el caso de sus ex colegas que están presos en Punta Peuco condenados por crímenes de lesa humanidad.

Llamamos a la sociedad chilena a perseverar en la larga lucha por más Verdad y Justicia en todos los casos de violaciones a los derechos humanos perpetrados por agentes del Estado durante la dictadura militar. Por nuestros vivos y nuestros muertos, los conminamos a no olvidar, a informarse y actuar para que la democracia esté a la altura del sacrificio de tantos y tantas.

(Firman): Familiares de José Manuel Parada, Manuel Guerrero Ceballos y Santiago Nattino.

Estela Ortiz, Javiera Parada, Juan José Parada, Antonio Parada, Camilo Parada; Owana Madera, Manuel Guerrero Antequera, Manuela Guerrero Madera, América Guerrero Antequera, Victoria Guerrero Ceballos, Francisco Guerrero Ceballos, Juana Guerrero Ceballos, Verónica Antequera Vergara; Familia Nattino Reyes; Leopoldo Muñoz de la Parra.

Está claro cuál es el blanco al que se dirige la flecha.

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