Abr 21 2009
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Política

Chile: si el argumento es violencia, pegan ¿pero en nombre de los trabajadores?

El jueves 16 de abril no pocos –tampoco muchos– respondieron a la convocatoria de la Central Unitaria de Trabajadores (antigua Central Única de Trabajadores cuando era clasista) y marcharon exigiendo que la crisis no la pague el sector laboral.

Pamela Jiles, candidata de la izquierda independiente a la Presidencia de Chile (no vimos a los precandidatos que aspiran a serlo por el mismo sector) marchó con ellos. Y fue groseramente agredida por el presidente de la CUT. El siguiente es el texto de la periodista Carola Oyarce* a propósito de un "incidente" gravísimo que a nadie parece importar.

Más calmada, pero sin pelos en la lengua como es su costumbre, Pamela Jiles relató detalles del enfrentamiento que tuvo con presidente de la CUT, Arturo Martínez, durante la marcha del pasado jueves y por qué le dijo "de todo" en los minutos que lo tuvo a su alcance.

Reviviendo el incidente, relató que el día de la marcha caminaba junto a unos estudiantes en su condición de candidata presidencial cuando comenzó a ser agredida. "Me golpearon, me rasguñaron, me dieron patadas en todo el cuerpo e intentaron botarme al suelo con poco éxito, porque la gente me protegió y los guatones (acompañantes) de Martínez tuvieron que retroceder. Fue ése el momento en que le grité a Martínez que es un cobarde y un vendido a la Concertación”, relató, al tiempo de negar haber sido víctima a la fuerza de una mofa de connotación sexual (simulación de fellatio) como se escribió en un matutino.

Según Jiles, el presidente de la CUT se volvió histérico cuando vio su manifestación propia en medio de la marcha y quiso destruir su lienzo que pedía una Jiles presidenta. “El único que me agredió física y verbalmente fue el designado y vitalicio Arturo Martínez, al que le hice ver que no era correcto que arrancara despavorido cuando el guanaco intentó dispersar la marcha. Le grité que la vanguardia no se mueve de su lugar a la cabeza de la marcha y cuando se calmó la situación, Martínez intentó provocarnos”, señaló.

Agregó que cuando fue a dialogar con el presidente de la CUT para que se calmara y dejara de golpear a dos estudiantes que la acompañaban, el dirigente buscó refugio en otras personas. “El valiente Arturito se escondió detrás de diez matones, ninguno de los cuales es dirigente de la CUT, sino un grupo de choque formado por unos viejos más guatones que perro envenenado. Martínez les dijo que me sacaran de allí y los tipos me pegaron patadas, combos, manotazos y empujones”.

Reconoció que le dijo “mono culiado (fornicado)” a Martínez y, aunque admite que no es el tono deseable de discusión, defendió que tanto ella como su grupo fueron provocados por el dirigente gremial. “Si hay combos e insultos, recibirán combos e insultos de vuelta. Martínez no sabía la chichita con que se estaba curando. Bueno, ahora lo sabe”, precisa la periodista.

A pesar de lo anterior, Jiles dijo sentirse muy querida y respaldada por los trabajadores y estudiantes que marcharon y asegura que la gente pedía adherir a su candidatura independiente. “Los universitarios vocearon mi nombre, las mujeres obreras y campesinas acompañaron nuestro lienzo e increparon a Martínez cuando enloqueció”.

“Recibí puro cariño de parte del pueblo y enorme atención de la prensa. Eso debe haber molestado a Arturito, parece que mi presencia le restó protagonismo, porque el pueblo me mostraba afecto a cada paso y a él no lo pesca nadie salvo los medios oficialistas. Eso es lo que ocurre con los dirigentes que sirven a los intereses de las patronales”, opinó.

En cuanto a su carrera política, afirma que tanto la Alianza como la Concertación ven con desesperación su candidatura presidencial, mientras que al presidente de la CUT lo considera un sirviente del "stablishment". “Les embarré su componenda política de espaldas al pueblo y eso los pone histéricos. No saben que hacer con una candidata presidencial que no se deja avasallar por el matonaje punga de dirigentes corruptos y apatronados”, dijo.

“Yo soy la única mujer en esta contienda, y voy a cualquier parte en que mi pueblo se manifieste por sus derechos y reivindicaciones. Estuve, estoy y estaré la primera en todos los escenarios, en cualquier esquina, en las barricadas, las marchas y las acciones insurreccionales que los excluidos emprendan para ser escuchados. Así será hasta cumplir nuestra tarea: que el pueblo ingrese a La Moneda, que los pobres sean gobierno en Chile”, finalizó.

* Publicado el 18 de abril en el portal
www.terra.cl

Addenda
¡Viva la Jiles!

Si a algo conviene atender –no más fuere por curiosidad– en la obscena realidad política de Chile, es al rol que desempeñan las mujeres; no por mujeres, sino por políticas. O no por políticas sino por intelectualmente lúcidas –y si no le importa la inteligencia, atiéndalas por valientes aunque discrepe de las posiciones que demandan sus ideologías.

Las hay de todos los colores y calibres: a la derecha Evelyn Mathei, a la izquierda de verdad Pamela Jiles, en el centro Michelle Bachelet son buenos ejemplos, pero sólo eso: ejemplos de la desperdigada pléyade que sin duda contribuye a permitir creer todavía que el ascenso concertacionista/aliancista en 1990 no hizo de este balcón sobre la mar un "Estado fallido". Y que hay asuntos que deben discutirse más allá de los buenos modales de la emasculacuión consensualista en boga.

Buenos modales que son, como los consensos, rifa de boletos inexistentes para engañar incautos. Lo prueba el "tongo" entre los senadores Escalona y Gómez, ambos presidentes de sus respectivos partidos políticos, Socialista y Radical (y sobre lo que escribió en este portal Rivera Westerberg aquí). Y la emasculación –que significa castración– que intenté describir, aunque muy superficialmente, aquí.

En cuanto a los buenos modales de los castrados (políticamente, se entiende espero)… ¿Sirve, como ejemplo, Piñera con sus manitas cortas (y también pochas, si alguien recuerda al senador Isauro Torres, personaje de lo que quieren sea la protohistoria de Chile –que todavía pena–) en el hogar de la niña muerta de "una bala perdida" en un autobús, rodeado de su corte de fotógrafos y escribas más o menos obsecuentes?

Tal vez no sirva el señor Piñera (trasvesti, lo llama Jiles, lejos de toda connotación sexual) como el mejor ejemplo. Hay otros en la "vida pública, frente a los cuales Piñera no es más que un colega sinvergüenza, pero con suerte y astuto: nos referimos a los puentes caídos, a los trenes que no llegan, al abismo Transantiago, al presidente del Senado de la República… O a los candidatos de "izquierda" –las comillas son ex profeso– que jamás llegaron a la cita acordada, como escribí aquí.

En fin, y ahora le pegan a Pamela Jiles en la calle. Solían decir los chilenos antes de convertirse en impensados moradores de una California surera "vamos a ver cuántos pares son tres moscas". En una encuesta digital de cuya seriedad no dudo, pero tampoco avalo, Jiles se empinaba hoy sobre el 12% de las preferencias (www.carrerapresidencial.cl). Una hazaña.

No sé. Tipos que se prepararon "miles de años" para la vida pública resultan un fiasco, fulanos de indudable revolucionaria juventud terminan persiguiendo a revolucionarios, ciudadanos fuera de toda sospecha acaban en la cárcel, el narco se instaló y paga bien, los golpìstas –no golfistas– de ayer son los supra ciudadanos de hoy, los recuerdos de la víspera son detritus desechables de la memoria 2009, se cultiva una flor en la Biblia junto al calefón…

Jiles es el único mensaje creíble para atajar al Leviatán grotesco de lo que hay. Pero su candidatura es todavía tiros de salva. Debe inscribirse. Para ello se necesitan miles de adherentes carné en mano. El formulario se pide por correo electrónico: contacto@jilespresidenta.cl. Por lo menos parece la única a la que no se le conocen traiciones. O arreglines.
Jorje Alejandro Lagos.

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