Nov 3 2010
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AmbienteEconomía

Costa Rica y el ayuno por la vida: una batalla más

Rivera Westerberg.*

El Mahatma (alma grande) Gandhi impuso en nuestra época el ayuno como herramienta de lucha; lo hizo para conseguir la libertad de su vasto país-continente: India, entonces, primera mitad del siglo XX, virrreynato británico. La obtuvo, y murió posteriormente de un balazo. En la actualidad en Cuba o en Chile, y hoy en Costa Rica, la huelga de hambre —más allá de las razones de quienes la adoptan— es también un arma de combate.

Declarado el ayuno, cuando es contra el sistema, con gran algarabía los aparatos de comunbicaciones del mismo claman contra los ayunantes: son perversos, poco falta para decirles que si atentan contra su propia vida, si sacrifican lo que al fuçin y al cabo es lo que nos constituye (el cuerpo) ¿no podrían mañana —o no pudieron ayer— acaso atentar en contra de sus adversarios?

La perversión del sistema —de cualquier tipo de organización social jerarquizada entre los que mandan y los obligados a obedecer— es confundir razones; la huelga de hambre no es una herramienta que se emplee contra algo, se utiliza en pro de algo. No es un arma que apunta y dispara, una bayoneta que se afila y mata; es una manera de intentar que el otro comprenda. Y es tan importante que el otro comprenda que se está dispuesto a dar la vida por ello.

Por otro lado matar de hambre también es antiguo. Vieja y prolongada ceremonia para acallar, y ahora sí es dable decir que es un arma en contra de alguien o de un grupo. El que mata de hambre no lo hace por una idea ni para construir un mundo nuevo; lo hace para liquidar a su enemigo , un enemigo visible, físico, con nombre, tamaño, peso, mirada—y para que éste sienta el avance de su liquidación, descienda por el túnel del tiempo hasta apagar la luz para siempre.

La comunidad del Tecnológico de Costa Rica, prestigiosa institución académica de carácter terciario, pide también que se derogue ese decreto y se suspendan los trabajos de la empresa llamada a explotar Crucitas. El 28 de octubre próximo-pasado el Consejo del ITCR creyó necesario

“Expresar a la comunidad nacional e internacional, nuestra disconformidad, respaldada por amplios sectores de la sociedad costarricense, respecto a la decisión del Poder Ejecutivo de mantener vigente un decreto que lesiona de gravedad la tradición conservacionista de nuestro pueblo, y el derecho constitucional a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”.

Su nuestra civilización ha de aceptar o considerar la minería como actividad económica necesaria tal vez indispensable, urgente es echar mano a todos los recursos de la ciencia para desarrollar los medios tecnológicos que impidan se dañe el ambiente natural —que incluye desde hongos a seres humanos—. Y si esos recursos no existen ni se pueden desarrollar todavía, la elección es clara; elegir entre vida sin mina o mina sin vida.

Así como no se tapa el sol con un dedo, no parece racional como política de los Estados instrumentar trucos ópticos como normas para limitar la acción ciudadana cuando ésta pretende la defensa del terruño; al parecer éste camino eligió Costa Rica: esconder, limitar, impedir, frustrar vía un proyecto de reforma a la Ley de la Jurisdicción Constitucional

Señalan parlamentarios del Frente Amplio costarricense que el texto sustitutivo aprobado menos de una semana atrás restringe al punto de eliminar el derecho de los ciudadanos para interponer directamente acciones de inconstitucionalidad contra leyes y otras normas que lesionen intereses difusos o de la colectividad, como la protección del ambiente y recursos naturales.

De aprobarse la reforma los ciudadanos no podrían impugnar directamente leyes que dañan el ambiente o el patrimonio nacional, y además, el proyecto limita la posibilidad de que la Sala IV suspenda los efectos de actos impugnados por acciones o recursos de amparo. Se cambia el sistema actual donde la presentación del recurso suspende automáticamente los actos. En su lugar, será opcional y excepcional la suspensión.

“Se trata de una reforma regresiva, que debilita y recorta los derechos que hoy tiene la población costarricense para exigir la defensa del ambiente y otros derechos fundamentales. Una reforma que busca fortalecer el poder de la Asamblea Legislativa y el Gobierno, reduciendo las opciones de las y los ciudadanos para acceder a la justicia constitucional”, dijo el diputado Villalta, de ese conglomerado político.

Pero sólo en Costa Rica las batallas por la Tierra entre los factores ligados al mundialismo económico y lo que resta del sentir ciudadano se aprestan para mayores y más duras batallas; en Argentina la guerra contra la minería tan desaforada como negativa se expresa en un breve "spot" que se puede ver <a href="http://www.youtube.com/watch?v=qxQMavbyLu8">aquí<a/>, miniproducción que, ¡oh, curiosamente! los canales de TV no difunden.

El martes dos de noviembre terminó la huelga de hambre en costa Rica. Tras más de 600 horas (un día son 24 apenas) Andrés Guillén constaté que pretender que la presidenta Laura Chinchilla baje al estado llano era una ilusión. A las siete de la tarde, penosamente, regresó a lo que será lo que reste de su vida cotidiana.

* Fuentes
Diario La Nación de José (www.nacion.com)
Diario digital Informa-tico (www.informa-tico.com)
Diario digital El Pregón (www.elpregon.org)
Y prensa alternativa argentina, chilena, peruana y del Ecuador.

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