Ago 24 2011
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Política

Crece el clamor por la educación pública gratuita, mientras Piñera sigue dando la hora

La nota dramática del conflicto la ponen más de 30 estudiantes en huelga de hambre en diferentes ciudades. Seis alumnos secundarios de Buin (35 km al sur de Santiago), completaron el domingo 35 días en ayuno. La joven Gloria Negrete fue trasladada al hospital local, donde se encuentra fuera de peligro pero mantiene firme su decisión de no ingerir alimentos hasta que Piñera escuche a los estudiantes.

Radio Bío Bío informó que el Ministro de Salud, Jaime Mañalich, protagonizó el domingo un incidente con el padre de Gloria Negrete, a quien tildó de “asesino” mientras visitaba a su hija, por estimar que incentivaba la rebeldía de la joven. El Dr. Mañalich pretende mostrar una imagen “humanitaria” del gobierno, tipo “médicos sin frontera”, pero con evidente intencionalidad política.

En Temuco (700 km al sur de Santiago), nueve estudiantes de la Universidad de La Frontera cumplieron el domingo 20 días de ayuno. También están en huelga alimentaria cuatro alumnos del Liceo Darío Salas de Santiago Centro; tres jóvenes del Liceo Experimental Artístico de Quinta Normal (Santiago); cinco del Liceo Politécnico de Castro (en la austral isla de Chiloé); dos de la Universidad del Bio Bío de Chillán (400 km al sur de la capital); otro estudiante del Liceo Gronemeyer de Quilpue (120 km al NO de Santiago, cerca de Valparaíso); tres alumnos del Liceo A-14 de Antofagasta (1.370 km al norte de Santiago); y tres del Liceo Rayen Mapu de Quellón (1.300 km al sur de la capital). Los estudiantes afirman que se mantendrán en huelga hasta que el gobierno responda a sus demandas e incluso están dispuestos a radicalizarla dejando de ingerir líquidos, manifestó Ana Soto, una de las huelguistas de Temuco.

Educación segregada en guetos

El nudo ciego de la actual política chilena radica en que el movimiento por una nueva educación implica reformar o cambiar de una vez la Constitución y borrar la “industria de la educación” del modelo neoliberal chilensis, impuesto por la dictadura, “mejorado” por los gobiernos de “la democracia” bajo la Concertación y convertido hoy en una cuasi-religión para el gobierno de Piñera y los grandes medios de comunicación. El cuestionamiento del dogma neoliberal involucra también al rol histórico de la Concertación, a las dos ramas del Congreso y, por cierto, a toda la clase política chilena, que ya envolvió y engañó a los secundarios en la llamada “Revolución Pingüina” de 2006, muchos de cuyos dirigentes (as) son hoy líderes universitarios.

Tanto quienes apoyan y se oponen al gobierno desde la Concertación, sea cual fuere su signo partidario, están involucrados o han hecho dinero en la “industria de la educación”. A manera de ejemplo, el actual ministro de Justicia, Teodoro Ribera (de RN, el mismo partido de Piñera), ex diputado, es co-dueño con su padre de la Universidad Autónoma, establecida en Temuco en 1989, también con sedes en Talca y San Miguel (Santiago), mientras Gutenberg Martínez (dirigente del PDC, ex jefe de la ODCA y marido de la senadora Soledad Alvear, obviamente “opositora” al gobierno) detenta la propiedad de la privadísima Universidad Miguel de Cervantes. La Autónoma fue la tercera con mayores ganancias de todo el sistema en 2009, cuando cerró su balance con $11.796 millones (25,4 millones de dólares”), tras reclutar 14.000 alumnos en sus primeros 7 años bajo el rectorado de Ribera.

El gobierno, sus voceros y la clase política RN-UDI desvirtúan las demandas de los estudiantes con argumentos falaces y tratan de “emborracharles la perdiz” con ofertas insustanciales, como el término del fin de lucro en las universidades privadas, que está prohibido expresamente por el decreto-ley de la dictadura que las inventó “sin fines de lucro” en 1981, pues –además- casi todas reciben fondos del Estado. Obviamente, la oferta gubernamental de acabar con el lucro carece de valor para los estudiantes, porque simplemente se trata de hacer cumplir la ley y deja en la nebulosa la evasión tributaria acumulada en tres décadas de ganancias sin pagar impuestos a la renta, además que están exentas del 19% de IVA, que en Chile grava incluso al pan de cada día.

Los estudiantes no quieren acabar de la noche a la mañana con la educación superior privada, ni eliminar de golpe más de 3.500 establecimientos de enseñanza media que reciben dinero fiscal, sino iniciar un proceso que cambie radicalmente el sistema de apartheid social, que elimine los “guetos de educación” y termine con la estratificación de universidades buenas pero caras, al alcance de quienes pueden pagar, y otras menos caras, y malas, en una escala variable, para quienes pueden pagar menos. Incluso las universidades públicas cobran por la educación tanto como las privadas, pues no reciben más que un 10% de financiamiento del Estado. La universidad privada tampoco es capaz de encarar seriamente la investigación científica que cualquier país necesita.

¿Ser o no ser democrático?: Dilema de un gobierno de derecha

En este aparente callejón sin salida política existe un verdadero “diálogo de sordos”. Es como si los estudiantes hablaran un idioma distinto al del gobierno, o por lo menos éste finge no entenderlo al responde con propuestas elusivas u otros temas. Con un Presidente al que cada vez menos le creen, un Congreso y una casta política invalidados por lo estudiantes y la opinión pública, surgió la idea de convocar a una consulta popular para que la ciudadanía decida qué tipo de educación quiere y necesita el país. La clase política, con Piñera incluido, utilizó el plebiscito en 1998para sacar a Pinochet, pero después esa figura fue eliminada de la Constitución de 1980, carta ilegítima, literalmente “dictada” por los militares y sucesivamente modificada -y así validada- por la Concertación. Pero la derecha en bloque se opone al plebiscito, alegando que es un instrumento típico de gobiernos como el de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, etc. También la jefatura del Partido Demócrata Cristiano estima que la “democracia plebiscitaria” es intrínsicamente perversa, no así para los demás partidos de la Concertación opositora. Todo esto mientras aumentan quienes piensan que llegó el momento de dotar a Chile de una Constitución de verdad, mediante Asamblea Constituyente.

En este impasse político, tanto el plebiscito como la Constituyente son caminos complejos que, además, toman tiempo. Hoy la convocatoria a plebiscito es una facultad exclusiva del Presidente en caso que el Congreso insista en un proyecto previamente aprobado por ese mismo poder con dos tercios de los miembros de cada rama. Por otra parte, una reforma constitucional requiere también dos tercios de diputados y senadores. Y por último, la iniciativa para crear nuevos servicios públicos también es prerrogativa exclusiva del jefe del Estado porque requiere derogar normas constitucionales que hoy garantizan el status quo en la educación.

Muchos creen que la clase política no está dispuesta a aprobar cambios constitucionales que implican revisar todo el sistema de partidos políticos que garantiza la “democracia representativa”, pero bloquea la “democracia directa” o “participativa”. En otras palabras, si Piñera no lo quiere, no habrá plebiscito, y tampoco lo habrá si no están de acuerdo los 2/3 de los mismos legisladores que aprobaron la actual institucionalidad. Ésa es hoy la medición de fuerza entre los bandos antagónicos: de una parte, el gobierno y la mayoría de la clase política chilena, y de otra, el movimiento social y estudiantil que aspira a cambiar profunda y estructuralmente la institucionalidad. Sólo por estas razones (porque también existen otros conflictos relevantes en la sociedad chilena) no hace falta ser adivino para predecir un largo calendario de marchas y manifestaciones populares. Lo que en  Chile comenzó como una rebelión en la sala de clases se trasladó en tres meses a la lucha de clases, que ha resultado desenterrada y fortalecida bajo el gobierno de Sebastián Piñera. He aquí la paradoja principal. La pérdida del año académico pasó a ser un problema menor, mientras el país vive en tensión y angustia como no ocurría en décadas, y se advierte una evidente crisis de liderazgo y gobernabilidad. Las huelgas de hambre juveniles añaden mayor dramatismo a la situación.

*Periodista y escritor.

Addenda
Para una mejor comprensión de los sólidos planteamientos estudiantiles, ver las exposiciones de los dirigentes universitarios ante la Comisión de Educación, Cultura, Ciencias y Tecnología del Senado, el 16 de agosto, durante el debate del Proyecto de Ley que prohíbe aportes estatales a entidades que persigan fines de lucro en la educación.

1) Giorgio Jackson, presidente de la Federación de Estudiantes de la U. Católica: http://www.theclinic.cl/2011/08/17/la-clase-de-giorgio-jackson-a-los-politicos-en-el-senado/
2) Gastón Urrutia, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad del Bío Bío, y Francisco Figueroa, Vicepresidente FECH (U. de Chile):
http://www.theclinic.cl/2011/08/17/la-clase-de-giorgio-jackson-a-los-politicos-en-el-senado/
3) Francisco Figueroa (Vicepresidente FECH) enfrenta a senadora designada Ena Von Baer, ex ministra vocera de Piñera, en Canal 13:
http://www.theclinic.cl/2011/08/19/dirigente-de-la-fech-se-comio-a-ena-von-baer-en-debate-del-matinal-bienvenidos/
4) El candidato Piñera prometió en 2008 una educacion pública de calidad y gratuita, garantizada por el Estado:
http://www.youtube.com/watch?v=jRNlCJg3LrQ
5) Incitación de Piñera a la rebeldía juvenil en campaña 2009/2010:
http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20110821/pags/20110821121428.html

 

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