Nov 5 2012
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Econom铆a

De los mitos sobre los bancos

Hay dos mitos centrales sobre el funcionamiento de los bancos. El primero es que los bancos simple y sencillamente desempe帽an una funci贸n de intermediaci贸n entre ahorradores y demandantes de fondos para invertir. De acuerdo con esta idea, en una econom铆a existen agentes que depositan sus ahorros en los bancos. En esa misma econom铆a existen agentes que est谩n dispuestos a invertir en proyectos rentables y piden recursos prestados a los bancos. El banco paga intereses a los ahorradores, pero cobra intereses m谩s altos a los inversionistas: la diferencia entre esas dos tasas es su fuente de ganancias. | ALEJANDRO NADAL.*

 

El segundo mito concierne al papel de las reservas que obligatoriamente deben mantener los bancos. El banco central o las agencias regulatorias imponen el requerimiento de mantener en reserva un cierto nivel de los dep贸sitos bancarios. Las reservas son necesarias porque el banco tiene la obligaci贸n de devolver a los ahorradores el dinero depositado. Se espera que no todos los depositantes acudan a retirar su dinero al mismo tiempo, de lo contrario ning煤n banco es viable.

 

Los recursos que le quedan al banco, una vez que hace a un lado las reserves, pueden ser prestados: es lo que se llama el sistema de reserva fraccionaria y da origen al multiplicador monetario o bancario. Por ejemplo, si un banco recibe un dep贸sito de mil pesos y el nivel de reservas obligatorias que debe mantener es de 10 por ciento, eso quiere decir que puede prestar 900 pesos. Si el agente que recibe ese pr茅stamo acude a otro banco y los deposita, ese banco debe conservar en reserva 90 pesos y ahora puede prestar 810 pesos y as铆 sucesivamente.

 

Si le quiere echar n煤meros ver谩 que el multiplicador monetario es la inversa del coeficiente de reservas obligatorias, en este caso dicho multiplicador es igual a diez. Suponiendo que los prestamistas depositan todo en un banco, al final de la serie el dep贸sito inicial de mil pesos habr谩 dado lugar a un aumento en la masa circulante equivalente a diez mil pesos.

 

Es simple, pero falso.
En realidad, los bancos no realizan pr茅stamos de recursos que previamente han sido depositados en ellos. Cuando se autoriza un cr茅dito el gerente del banco no corre a la trastienda a ver si todav铆a quedan dep贸sitos disponibles. Esa idea de que los bancos son intermediarios de los fondos 鈥減restables鈥 es una tonter铆a y lo 煤nico que sorprende es por qu茅 tanta gente, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, sigue creyendo en esta f谩bula.

 

Y viene lo mejor. Ese mito no es el 煤nico que rodea a la actividad bancaria. Ahora se ha derrumbado la siguiente f谩bula, la de la reserva fraccionaria. Hasta aqu铆 hemos visto que los bancos realizan una actividad de creaci贸n monetaria que no est谩 constre帽ida por la disponibilidad de fondos 鈥減restables鈥. Pero esta crisis ha puesto al descubierto otra gran leyenda. Los bancos tampoco est谩n restringidos por las reservas obligatorias.

 

Los datos reales demuestran que, en realidad, las reservas de los bancos est谩n desconectadas de los pr茅stamos. Por ejemplo, en el verano de 2007, poco antes de estallar la crisis financiera, las reservas en los bancos en Estados Unidos alcanzaban un total de 15.000 millones de d贸lares. Un a帽o y medio m谩s tarde, en diciembre 2008, las reservas de los bancos hab铆an aumentado a 788.000 millones de d贸lares (mmdd). A pesar de este aumento espectacular en las reserves, la cantidad de dinero en circulaci贸n no presentaba el aumento que (de acuerdo con la f谩bula del multiplicador monetario o bancario) deber铆a haber existido.

 

Para colocar la cuesti贸n de otro modo, las reservas se hab铆an multiplicado por un factor de 50 pero el agregado monetario M2 hab铆a crecido apenas 8.5 por ciento (M2 es la medida de circulante m谩s socorrida e incluye monedas y billetes, dep贸sitos en cuentas de cheques y ahorro, mercado de dinero al menudeo y dep贸sitos peque帽os a plazo).

 

Lo que demuestra todo lo anterior es que la creaci贸n monetaria no est谩 vinculada a las reservas y, por lo tanto, una pol铆tica monetaria que busca incidir sobre el dinero en circulaci贸n a trav茅s de las reservas est谩 destinada al fracaso. La idea de que existe un multiplicador que act煤a como correa de transmisi贸n de los efectos de la pol铆tica monetaria es incorrecta. La generosa inyecci贸n de liquidez que la Reserva Federal ha puesto a disposici贸n de los bancos a un costo nulo s贸lo est谩 sirviendo para nutrir las arcas de bancos y grupos corporativos que tienen capacidad de invertir en el mundo entero. Esa liquidez no tiene salida en forma de cr茅dito en Estados Unidos y no sirve para sacar a la econom铆a de ese pa铆s a flote.

 

Lo que se comenta aqu铆 no es privativo de los bancos estadunidenses. Con las adaptaciones del caso se aplica al sector bancario de todo el mundo. La conclusi贸n no es que 鈥渉ay que incrementar las reserves鈥, como afirman muchos, sino que hay que establecer un control pol铆tico y social sobre el sector bancario.
En suma: la facultad de creaci贸n monetaria no puede estar en manos de particulares: debe abolirse la propiedad privada de los bancos.
鈥斺
* Economista, investigador, profesor universitario.
En www.jornada.unam.mx
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