Abr 13 2012
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Ecopoemas

RW
Naci√≥ en 1914 al sur, pero no tan en el sur de Chile, apenas en Chill√°n, un viaje corto en bus o en tren desde Santiago, pero imposible por esos medios desde Magallanes ‚ÄĒy eso porque desde Magallanes Chill√°n es parte del norte y el norte es una geograf√≠a compleja y no f√°cill de imaginar. De cualquier modo no es poca cosa haber nacido en 1914, incluso para un poeta, si a ver vamos (y tambi√©n para un matem√°tico, con la diferencia que el matem√°tico puede contar los a√Īos y el poeta simplemente los vivi√≥: todo sea por la ecolog√≠a).

 

Los que conocen a Nicanor Parra afirman que se mantiene joven all√° en su refugio de Las Cruces, un lugar m√°s o menos intermedio entre Vicente Huidobro y Pablo Neruda (y no muy lejano, seg√ļn c√≥mo se mire, del otro Pablo, que naci√≥ en Licant√©n, un poquito al norte de Chill√°n). En Chile casi todos los poetas parecen haber querido nacer al sur de Paine y al norte de Puerto Montt; menos do√Īa Gabriela, claro, enhiesta bien lejos por la Cordillera hacia el norte.

 

Nos desviamos.

 

De cualquier modo y salvando las distancias, de don Nicanor puede decir lo mismo que del whisky Johnnie Walker: camina todavía; si somos justos geológicamente casi-casi que nacieron juntos: no es grande el salto entre 1855 y 1914. Ambos, el whisky y el poeta, tienen merecidamente, además, lo mismo: justa fama. Y para el lector de a pie el precio de un Johnnie, digamos con etiqueta negra, es tan inalcanzable como el de un libro de Parra.

 

Lo que no es, desde luego, responsabilidad suya sino del mercado. ¬ŅHabr√° acaso porai un poema de Nicanor Parra sobre el anti mercado? Tal vez toda su producci√≥n sea una met√°fora sobre los mercados. Y si la vitalidad de don Nicanor nos record√≥ al caminante escoc√©s, no est√° de m√°s se√Īalar que cuando el whisky de marras estaba por cumplir 100 a√Īos, √©l publica, 1954, Poemas y antipoemas (que por alguna raz√≥n editorial en el t√≠tulo se olvida una de las partes del libro: Cantos a lo humano.

 

Para entonces el autor, ex director de la Escuela de Ingenier√≠a de la Universidad de Chile, ya ten√≠a varios pelda√Īos subidos en la escabrosa y espinuda espiral de la fama po√©tica: all√° por 1937 hab√≠a salido su Cancionero sin nombre, textos que bien le√≠dos hoy como que anuncian las llamaradas posteriores (despu√©s de la guerra todos los generales son comentaristas de otras batallas).

 

Con cierta frecuencia, ¬°ay quiz√° por eso de buscar s√≠ntesis en procesos que no las admiten!, profesores de liceo y sus alumnos, algunos colegas del autor de Ecopoemas, comentaristas varios, divulgadores ad hoc, en fin, dibujan un Parra que sale como enterito y del huevo de la serpiente Antipoemas para mil a√Īos despu√©s deslumbrar ‚ÄĒla palabra deslumbrar queda bien‚ÄĒ, para deslumbrar, dec√≠a, con sus Artefactos. M√°s: muchos incluso le perdonan rigurosamente y sin haber le√≠do ni una l√≠nea sus poemas al Cristo de Elqui, eso s√≠: nada de acercarse a la parriana aventura con maese Shakespeare.

 

(Incidentalmente un intelectual casi de prestigio ‚ÄĒen los c√≠rculos que de seguro frecuenta‚ÄĒ dijo que no quer√≠a saber nada con los traductores chilenos de obras cl√°sicas: que el Romeo y Julieta de Neruda era un fiasco y que qu√© diablos ten√≠a que hacer Parra con MacBeth: es curioso el don de s√≠ntesis).

 

Lo cierto es que don Nicanor ¬ęepat√≥¬Ľ a burgueses y no burgueses con los Antipoemas; podr√≠amos aventurar que les mordi√≥ su alma ret√≥rica de conformismo po√©tico ‚ÄĒy que en cierto modo todav√≠a no se conforman, por eso tratan de limarle los dientes: hace muchos a√Īos, entre ese ya lejano 1954 y este curioso 2012, en que recibir√° de cuerpo presente o en ausencia de cuerpo en Madrid el Cervantes, que abundan auto disc√≠pulos, imitadores y seguidores suyos en el proceloso mar de la poes√≠a (que no de la creaci√≥n), aunque parecen hacer menos da√Īo que los anta√Īo multinerudianos todo terreno.

 

Se nos ocurre, así, que don Nicanor es un poeta político, en el sentido que puede serlo un filósofo de la naturaleza, un chamán de la tribu en vía de extinción, un tipo con buen humor, alguien que ha vivido mucho, ha tomado muchas notas, ha llegado con lentitud a su síntesis, conoció los chistes y duelos de la vida. Ser un filósofo de la naturaleza no es, en estos días aciagos para más de algunos, mirar ovidianamente el pasar de las cosas, echar de menos virgilianamente lo felices que otros pudieron ser.

 

Nuestra naturaleza, si no es la ciudad con sus sótanos, basura, edificios de altura y bares en retirada, es lo que la ciudad engendró en sus hijos; nuestra naturaleza es una trampa de lazo y el modo parriano es desanudar los hilos para conocer la trampa sin convertirnos en ratas, ratones o conejos. Y eso es hacer literatura política (no con la política malos discursos).

 

De hecho en 1983 aparece Poes√≠a politica, donde se incluyen estos Ecopoemas (Y s√≠, hay mercado y liberalismo y liberal-conservadurismo en la poes√≠a de Nicanor Parra: es cosa de definir lo ecol√≥gico sin romanticismo, sin Thoreau ‚ÄĒpor decir algo‚ÄĒ, y, en el plano simplemente humano, el pa√≠s de las sombras largas queda muy lejos). Todo est√° dicho en su Manifiesto de 1963.

 

Por eso puede abogar (en Rompecabeza):
No doy a nadie el derecho.
Adoro un trozo de trapo.
Traslado tumbas de lugar.

 

Y luego de eso que los antiguos llamaron parrafada pedir a dios (no especifica a qué dios):

si todav√≠a tiene poder el Se√Īor
que nos libre de todos esos demonios
y que también nos libre de nosotros mismos
.

 

O sea: los Ecopoemas están aquí, donde se encontrarán enlaces a otras obras del poeta y noticia sobre su vida.

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