Oct 19 2012
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OpiniónSociedad

Ecuador, periodismo: independientes sin prensa “independiente”

Según la gran prensa sipiana (de la SIP-CIA) solo son periodistas “independientes” los que trabajan para ellos. Más bien dicho, son explotados a placer ya que la llamada “gran prensa” —está comprobado— no se caracteriza por pagar bien a sus esclavos; digo mal, a los que quieren ser esclavos (no les queda otro remedio) o a otros, que encuentran en escribir para los medios privados un foro desde donde pueden llegar hasta ministros, embajadores cocteleros, decanos de comunicación o gentes de bien. Etc. | ALBERTO MALDONADO S.*

 

En esta parte hay necesidad de algunas aclaraciones indispensables: cuando digo sipianos me estoy refiriendo a los “sipianos”; es decir, a los que siguen al pie de la letra las “orientaciones” de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que actúa en nuestro continente desde hace más de medio siglo y que pretende ser la dueña absoluta de la libertad de expresión.

 

Le aumento esto de la CIA porque el oficial de la CIA señor Jules Dubois (uno de los fundadores, según declaración propia y de quienes le conocieron) la identificó a la naciente SIP, como una dependencia de la Compañía (norteamericana) que tiene larga historia de asesinatos, terrorismo y más, en todo el mundo.

 

La categoría de “independientes” está dada porque son periodistas de los medios que se han declarado tales; es decir independientes. Yo pregunto: ¿“independientes” de qué? Si dependen directamente de la publicidad que les contraten o de quienes dicen ser los dueños absolutos de los medios.

 

Los espacios publicitarios que venden las grandes empresas publicitarias a las empresas comunicacionales (redes de radio y televisión, prensa impresa, etc) es decir, todos aquellos medios que dicen que la sociedad de consumo (compre, compre y endéudese sin límites) es la única, que dice “siempre la verdad”. Desde hace años, fueron apropiándose de estos medios comunicacionales los dueños de la plata o que se creen divinos y que pueden insultar sin pruebas.

 

Ellos, los que trabajan para la gran prensa independiente, no son asalariados; los asalariados solo somos nosotros, por no seguir sus consignas. De acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua, asalariado es todo aquel que gana un salario (diario, semanal, mensual u anual) por un trabajo que hace. Si se es jubilado se deja de ganar un salario por un trabajo que ya se hizo, y se pasa a ganar lo que el IESS paga a sus jubilados. Y punto.

 

Ellos (los que se llaman independientes) ¿no son asalariados?; entonces, pregunto: ¿de qué viven? Porque si no ganan un salario, ¿cómo viven? ¿viven de milagro o de qué? Y que no me hagan hablar porque la lista de los que han tenido que irse o los han botado de los medios comunicacionales, es bien larga. Precisamente tuvieron que irse (o les botaron) por pretender ser independientes (sin comillas) de la línea empresarial de los grandes medios. Que de tener, la tienen. Y que Hugo Chávez (en Venezuela) acaba de ganarles.

 

Y una última aclaración, esta vez al Presidente de la República (Rafael Correa) por lo que dijo en su enlace sabatino de este sábado 13 de octubre (desde Posorja): ¡que los periodistas (sin excepción) teníamos un sentido gregario (de solidaridad) muy afincado; y que todos nos molestamos porque el presidente nos critica, de vez en cuando!.

 

Nos molestamos cuando no hace excepción alguna, ya que somos todos los periodistas los que protestamos por esta y otras críticas. ¡Qué equivocado está! “Habemos” algunos que no solamente no nos identificamos con esta posición sino que la criticamos y la combatimos.

 

Citó –el señor presidente— a Fundamedios como la representativa de los periodistas ecuatorianos. Fundamedios, señor presidente, es una ONG cualquiera, que no nos representa a todos. Como ONG recibe dólares USA y hasta premios, por decir, a nombre nuestro, cualquier cosa o mentira.

 

El señor César Ricaurte no ha sido elegido por nosotros los periodistas profesionales. De lo que se sabe, no es siquiera un periodista profesional. Es director, único columnista, mensajero de esa ONG. Se parece (en mucho) a la “bloguera” cubana Yoany Sánchez que recibe premios al por mayor pero que sigue siendo más popular entre los “independientes” del mundo que en la propia Cuba. El señor Ricaurte ha recibido “premios” al por mayor, el último fue “dado” por Editorial Perfil (argentina) solo que el periodista de ese país que debía recibir junto al señor Ricaurte, el premio, el compañero Herman Schiller, cuando se enteró junto a quién lo iba a recibir, se excuso de hacerlo porque “él era revolucionario” a tiempo completo y no podía recibirlo junto a un baillarín cualquiera.

 

Como Fundamedios hay otras etiquetas que creen que el título de periodistas les da para agredir al que se les ocurra. De acuerdo a una ética elemental (consignada en el Estatuto de estas organizaciones, como la UNP) es de todos el derecho a la libertad de expresión; pero también los demás tienen derecho a su buen nombre, a su reputación. Ni siquiera en casos comprobados hasta la saciedad hay como tratar de delincuente a otra persona que tenga posibilidades de enjuiciar al canalla.

 

Eso es lo que ha estado pasando y de ello no tenemos la culpa todos los periodistas, de hecho o de derecho.

 

La entrevista que el Primer Mandatario de la Nación le concedió al compañero Andrés Carrión (graduado en la U. Central de periodista profesional) no es de manera alguna aplicable a todos nosotros. El señor licenciado Carrión tiene derecho a pensar como le dé la gana; y nosotros nos reservamos el derecho a estar de acuerdo con él o en desacuerdo. Y seguimos siendo amigos y, sobre todo, respetándonos.

 

Si él no pudo (o no quiso) dar un solo caso de que en nuestro país se está irrespetando la libertad de expresión, es cosa del licenciado Carrión. Si él dijo lo que dijo, es cosa de él. Pero el señor presidente está terriblemente equivocado si generaliza a todos los periodistas
profesionales ecuatorianos con lo que piensa o actúa el compañero Andrés.

 

Por si sirva de algo, debemos decirle al señor Presidente de la República, que nosotros respetamos el derecho que todos tenemos; y el derecho del señor presidente a discrepar de esas expresiones. El Primer Mandatario de una Nación tiene pleno derecho a su libertad de expresión. No como dice el diario El Comercio de Quito (el primer diario sipiano que tenemos en el país) que otros gobiernos “les hicieron caso” a la prensa “independiente” del país.
Quizá la edición (El Comercio, sábado 13 de octubre/2012 . pag. 4 del cuaderno 1) les descubre a todos los que se creen “indpendientes”: simple y llanamente quieren que haya “víctimas” de lo que ellos denuncian.

 

Quieren verle al señor Pedro Delgado, solo por ser primo de Rafael Correa, en la calle, en la miseria. Ellos ya le “han declarado culpable”. Pero, de lo que he leído en los propios diarios del país, el señor Delgado como presidente del Directorio del Banco Central del Ecuador, ha cancelado a todo el Directorio de COFIEC que dio y aprobó el crédito al argentino Duzac. Ninguno ha dicho o ha comprobado que el Estado ha perdido tanto.

 

El mismo caso del “hermano mayor” Fabricio que siguió en sus contratos millonarios pero nunca nadie pudo decir que ha perjudicado al Estado (es decir a todos los ecuatorianos). Soy de los que piensa que quienes cometen errores o deslices en organismos públicos vayan no solo a la casa sino a la cárcel, como le pasó a quien fuera primer ministro de Deportes de este gobierno.

 

Es decir —para rematar este comentario— la prensa “independiente” de este país solo se siente complacida si manda a la casa al sujeto de sus denuncias. Razón tiene el presidente Hugo Chávez Frías (de Venezuela) que no solo ha ganado a la prensa sipiana de Venezuela sino a la prensa sipiana de todo el continente latinoamericano. Porque contra él se pronunció no solo toda la oligarquía de nuestros países sino de Estados Unidos de Norteamérica.
Quito, octubre 16/2012.
——
* Periodista.

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