Jul 4 2012
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Opini贸nSociedad

El capitalismo, realidades y expectativas

En El fin del capitalismo, las feministas K. Gibson y J. Graham dicen que la izquierda 鈥攁l criticar la sociedad capitalista鈥 se equivoca de blanco porque la sociedad capitalista que critica ya no existe: quedo atr谩s en la historia y hoy nos vemos confrontados con un nuevo sistema.Pero que el capitalismo est茅 afectado por constantes cambios no es novedad; su sobrevivencia misma depende de su constante transformaci贸n.| NIEVES y MIRO FUENZALIDA.*

 

Ya en los聽 a帽os 30 y 40 muchos hab铆an notado que importantes cambios se estaban produciendo en las instituciones econ贸micas. Pero es solo al final del siglo XX 聽cuando surge la conciencia de que la 茅poca de oro del capitalismo, que hab铆a empezado en el 45, esta llegando a su t茅rmino con el surgimiento de la econom铆a inform谩tica.

 

En el 93, Peter Drucker, autor de La sociedad post capitalista, dice que estamos entrando en una nueva sociedad que exhibe cambios fundamentales en las estructuras sociales, en las relaciones de clases, en las funciones del Estado, en las motivaciones econ贸micas y en los problemas sociales. La 茅poca del capitalismo definida primariamente por la contradicci贸n y el conflicto entre el capital y el trabajo ha terminado.

 

La fuente y el factor productivo determinante ahora no son el capital, la tierra o el trabajo, sino el conocimiento que se encuentra en la mente de un nuevo tipo de trabajadores. Los proletarios y capitalistas han sido reemplazados por los analistas simb贸licos y los trabajadores de servicio como clases centrales. La acumulaci贸n de capital necesaria para la producci贸n y el costo del trabajo como los elementos m谩s importantes en la creaci贸n de riquezas han sido desplazados por la aplicaci贸n de la informaci贸n al trabajo.聽

 

Si en el pasado inmediato los capitalistas organizaron el capital y el trabajo, hoy son los trabajadores poseedores del conocimiento y la informaci贸n los que organizan y dirigen el proceso productivo. Contin煤an siendo empleados de una organizaci贸n o compa帽铆a, pero son ellos los que poseen los materiales y los instrumentos necesarios para la producci贸n, porque estos est谩n contenidos en su propio conocimiento 聽que 聽llevan donde quiera que 聽vayan.

 

Los trabajadores de las industrias tradicionales en donde el trabajo simple es la mayor ocupaci贸n no desaparecen pero quedan relegados a un lugar subalterno.聽 Es debido a esta separaci贸n entre propiedad y control que ya聽 no se puede hablar de empresas capitalistas en sentido tradicional. El viejo antagonismo entre burgues铆a y proletariado聽 ha sido reemplazado por la tensi贸n entre los trabajadores poseedores del conocimiento y los trabajadores comprometidos con聽servicios t茅cnicos menores.

 

En los pa铆ses con alto desarrollo econ贸mico la proporci贸n de empleados que trabajan en las 谩reas de informaci贸n y servicios alcanza a tres cuartos de la poblaci贸n laboral 鈥攜 continua aumentando.

 

Dentro de este grupo los primeros corresponden al personal administrativo de las corporaciones, del gobierno y 聽otras organizaciones. Estos son los que 鈥渁plican la informaci贸n a la informaci贸n鈥 y los otros son los que se ocupan聽 de los servicios t茅cnicos ordinarios, los que 鈥渁plican la informaci贸n al trabajo鈥.聽 El conflicto entre estos dos grupos representa la mayor contradicci贸n en la sociedad post capitalista, a pesar de que aun no han alcanzado el nivel de clases independientes y la l铆nea de demarcaci贸n entre ellos todav铆a聽 no es totalmente clara. Pero, lo que si es claro es el abismo salarial que existe entre ellos y es este antagonismo el que empieza a transformarse en una amenaza real a la estabilidad del sistema.

 

Seg煤n Drucker el avance de la ciencia y la tecnolog铆a moderna han hecho del capitalismo un sistema econ贸mico obsoleto en los pa铆ses desarrollados. El modo de producci贸n y la estructura de la propiedad聽 privada del capitalismo tradicional 聽hoy ya no existen, lo que, ciertamente, es dif铆cil de negar. En la Teor铆a del imperialismo鈥Lenin, hace bastante tiempo atr谩s, demostraba que el capitalismo hab铆a dado paso al imperialismo como su etapa superior. Y esta etapa superior, la verdad, no ha sido la 煤ltima.

 

La econom铆a de mercado hoy ha cambiado b谩sicamente las relaciones capitalistas de聽 producci贸n y distribuci贸n. Esta no es la sociedad capitalista tal como la describi贸 Marx. El presente y, m谩s aun, el futuro, dice Drucker, dif铆cilmente pueden ser comprendidos en los mismos t茅rminos que el pasado.

 

La pregunta que uno podr铆a hacerse aqu铆 es si estos cambios actuales 聽聽representan solo variaciones dentro聽 del mismo modo capitalista de producci贸n o, por el contrario, contienen un nuevo modo de producci贸n. La idea de una sociedad post capitalista, en todo caso, es bien ambigua.

 

Es cierto que la propiedad privada de los medios de producci贸n o la venta del trabajo ya no son suficientes para definir las clases sociales. Pero, de ah铆 no se sigue que las clases han desaparecido en t茅rminos de control del capital o que la propiedad privada de los medios de producci贸n es suficiente para definir al capitalismo. Lo que distingue al capitalismo, como dice el comentarista econ贸mico Dirlik, es que es un sistema econ贸mico que transforma el dinero en capital聽para generar m谩s capital que, en 煤ltima instancia, depende de la producci贸n y extracci贸n聽 de plusval铆a. Y lo que fundamentalmente no ha variado es la distribuci贸n de la plusval铆a, a pesar de que聽 la forma de la propiedad del capital ha pasado del capitalista al control聽 institucional (fondos de pensi贸n, corporaciones).

 

En la d茅cada de los 90 los fondos de pensi贸n prove铆an m谩s de la mitad de todo el capital disponible para inversiones. Pero ello no se tradujo en una distribuci贸n m谩s igualitaria de ingresos o beneficios. En estados Unidos, por ejemplo, m谩s de la mitad de todos los ingresos y beneficios聽 son controlados por el uno por ciento de la poblaci贸n. La desigualdad no solo se mantiene, sino que ha aumentado.

 

La noci贸n de clase puede haber variado en estas nuevas circunstancias, lo que reclama su revisi贸n, pero no su desaparici贸n. Desde el momento en que, por ahora, el capital se hace global, tambi茅n las clases. El cambio de la producci贸n de mercanc铆as a la producci贸n de conocimientos crea una nueva divisi贸n laboral, pero no una sociedad post capitalista. La producci贸n industrial simplemente ha cambiado de ubicaci贸n.

 

Son los pa铆ses en desarrollo los que se han transformado en los talleres del mundo produciendo los bienes que se consumen en los pa铆ses ricos. El cambio fundamental, como nota聽 Dirlik, no se encuentra en la naturaleza聽 de la inversi贸n capitalista en la producci贸n de art铆culos industriales, sino en su reubicaci贸n espacial.

 

Es muy posible, segun Dirlik, que el intento de los pa铆ses desarrollados de retener la direcci贸n de la econom铆a mundial聽 cambiando la estrategia al control de la informaci贸n y el conocimiento encubra una crisis en progreso. La reubicaci贸n de la producci贸n industrial聽invita al traslado de capitales y con ello de conocimiento e informaci贸n. A la larga no hay raz贸n para pensar que la producci贸n de art铆culos y la producci贸n de conocimientos permanecer谩n separados.

 

La apertura de campus en China y otros lugares de Asia por parte de instituciones de superior de Estados Unidos y Europa, por ejemplo, ya se帽ala cambios en el flujo de conocimientos. Lo que esto indica, podr铆amos decir, no es el inicio de una sociedad post capitalista, sino la emergencia del capitalismo global, en otras palabras: la transnacionalizacion del capital, la producci贸n y la clase capitalista con 聽intereses comunes y nuevas contradicciones internas.

 

Los cambios descritos por Drucker son ciertamente realidades que contienen profundas consecuencias econ贸micas, pol铆ticas y sociales. Las soluciones a los problemas que ha creado no las vamos a encontrar en el mercado ni en la repetici贸n de los esl贸ganes del siglo pasado.

 

Lo que requerimos es聽 buscar nuevas formas de gobierno pol铆tico, de organizaci贸n comunal y de estrategias partidarias. Sin el reconocimiento y la comprensi贸n de estos nuevos mecanismos econ贸micos la izquierda pol铆tica corre el riesgo de ser relegada al desv谩n de la historia.

 

A pesar de que 聽muchos proclamaron la muerte del marxismo despu茅s del 89 茅ste, como recuerda Jameson, continua siendo el 煤nico 鈥渟istema anal铆tico鈥 聽capaz de describir el capitalismo contempor谩neo porque posee la capacidad de reconocer las contradicciones mejor que cualquier otra aproximaci贸n anal铆tica.

 

No debemos considerar al marxismo, dice Jameson, como una filosof铆a, una ideolog铆a o una visi贸n del mundo, sino como una 鈥減roblem谩tica鈥, como un cierto modo de pensar cuya efectividad depende de su habilidad para plantear cuestiones聽 decisivas. Al centro de la problem谩tica marxista esta el problema de la naturaleza de la producci贸n de valor en la sociedad industrial cuyo fin es la producci贸n de plusval铆a. Las formas de apropiaci贸n de la plusval铆a pueden cambiar a lo largo del tiempo, como efectivamente han cambiado ahora, pero su problem谩tica retiene su papel central.

 

Cada vez que hay cambios en la estructura del capitalismo se habla de su fin, confundiendo sus crisis con su termino. El imperialismo fue la respuesta a la聽 crisis capitalista del final del siglo XIX. El聽fin del imperialismo ha creado una crisis聽 cuya resoluci贸n ha sido la transnacionalizacion del capital. Es a esta tercera etapa en el desarrollo del capitalismo a la que Jameson llama capitalismo tard铆o.

 

驴Es el capitalismo un fen贸meno social permanente? Y si no lo es鈥 驴Cu谩les serian las聽 condiciones bajo las cuales uno podr铆a decir que ha llegado a su fin? La respuesta depende de qu茅 entendamos por capitalismo. Si lo pensamos como un fen贸meno hist贸rico, entonces, tiene un comienzo y un fin.

 

La prioridad absoluta de la acumulaci贸n de capital en desmedro del bienestar humano se ha intensificado a tal grado en la actual fase 聽global que las pr贸ximas crisis ser谩n las de sobreproducci贸n. Los planes de austeridad con la rebaja a los salarios, la reducci贸n o eliminaci贸n del bienestar social y la explotaci贸n del trabajo barato en los pa铆ses del sur son un obst谩culo real a la expansi贸n del consumo global. Lo vimos en Asia en los a帽os 聽97 y 98 y lo m谩s probable es que aumentaran en severidad al tener 聽ahora聽una dimensi贸n mundial.

 

Si incluimos la crisis ambiental, la disminuci贸n 聽de los recursos naturales y las guerras聽 por la supremac铆a econ贸mica y el control sobre las fuentes de energ铆a es dif铆cil predecir cual conjunto de problemas pueden ser resueltos para salvar el sistema sin
exacerbar los otros.

 

Como dicen muchos聽historiadores del capitalismo contempor谩neo donde mejor podemos ver los l铆mites del capitalismo es en su expansi贸n global. El capital siempre ha obtenido nueva vida gracias al crecimiento聽 espacial. Con su globalizaci贸n, la expansi贸n espacial ya no ser谩 posible.
鈥斺
Escritores y docentes. Residen en Canad谩.

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