Nov 12 2009
1210 lecturas

Opinión

El conflicto por las bases imperiales en Colombia a instancias multilaterales

Néstor Francia.*

Fracasó el plan de mediación presentado por Lula y apoyado por el imperio. La ONU es un escenario que le conviene a Venezuela puestso que no es un conflicto bilateral con Colombia, sino multilateral, con participación de EEUU que amenaza –como lo señaló el ex presidente Samper– a toda América Latina. Y en Honduras, el empreariado participa del fraude anunciado mientras ae produce una cabal reorganización en el seno de los sectores populares.

El conflicto provocado por la virtual anexión de Colombia a Estados Unidos para ser utilizada como portaaviones del imperio, en su intención de frenar la revolución latinoamericana, ha llegado ya, para nuestro bien, a instancias internacionales. Esto significa que la trampa de la “mediación” ofrecida por Lula y apoyada inmediatamente por Estados Unidos y otros factores de la derecha, ha fracasado. La tal mediación hubiese significado aceptar que se trata de un conflicto bilateral, obviando la evidente implicación de los Estados Unidos y el hecho de que la amenaza de las bases no es solo contra Venezuela sino contra toda América Latina.

El gobierno de Venezuela ha utilizado muy bien el desliz de Colombia al llevar el asunto al nivel de las Naciones Unidas, donde hay una mayoría de países que han vivido las miserias del colonialismo y de la injerencia, con importantes naciones que se pronuncian por la multipolaridad mundial. Es ese un escenario favorable para nosotros, desde el punto de vista del establecimiento de un debate multilateral sobre lo que significan las bases gringas en Colombia.

Como se sabe, el gobierno colombiano entregó al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una nota diplomática en la que denuncia las “amenazas” de Venezuela de usar la fuerza en su contra. Nuestra representación en la ONU ha respondido de manera inmediata y contundente. El representante de Venezuela ante las Naciones Unidas, embajador Jorge Valero, denunció que el establecimiento de esas instalaciones militares tiene como intención real la puesta en marcha de un plan expansionista del gobierno de Estados Unidos.

Otro aspecto positivo de que el debate haya llegado a las Naciones Unidas es que esto dificulta el ejercicio de la diplomacia de doble cara que pretende aplicar Uribe, demostrando que es un buen discípulo del fariseo Barack Obama y su política del “smart power” (una rosa en una mano y un garrote en la otra). La más reciente demostración de esta aberración fue la pretensión de descontextualizar palabras de Chávez para sugerir que ha habido un cambio en su discurso.

Según Manuel Mora, del partido de La U (uribista), luego de un encuentro en el Palacio de Nariño, sede presidencial, “El presidente nos dijo que si bien no considera el nuevo discurso de Chávez como un reversazo, si le alegró mucho esa nueva posición y la recibe como un hecho positivo para las relaciones, de que pueden seguir conversando y llegar a climas diplomáticos”.

También Armando Benedetti, senador aliado al gobierno colombiano, estimó que, según dijo Uribe, el “nuevo discurso” de Chávez permite interpretar “que el clima de las relaciones ha cambiado y que Chávez tiene otra actitud” hacia el gobierno de Bogotá. Chávez ha sido claro en que sus aclaratorias sobre su llamado a prepararnos para la guerra no son en absoluto un cambio de discurso, sino más bien una salida al paso a la manipulación mediática.

Muy inteligente en nuestro comunicado a la ONU fue la referencia a declaraciones del ex presidente colombiano Ernesto Samper, quien al referirse a los aviones C17, P Orión 3 y Awat, enviados a su país, señaló que “…esto es un portaviones para vigilancia electrónica del hemisferio. Y eso es lo que temen con razón, no solamente Venezuela, sino también Brasil y los demás países de la UNASUR…estas bases no son para luchar contra el terrorismo y el narcotráfico en Colombia”

Honduras, la lucha continúa

En Honduras las cosas están cada vez más claras, en cuanto a las intenciones de los golpistas y sus mentores gringos. Se sigue fraguando la maniobra urdida en la Casa Blanca para legitimar las elecciones fraudulentas del 29 de noviembre, con todas las implicaciones que hemos denunciado.

El movimiento popular de resistencia, por su parte, genera interesantes noticias. Una de ellas es la participación activa del empresariado golpista en el fraude que tendrá lugar en menos de 15 días. El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas (COPINH) denunció que un amplio grupo de empresarios advirtió a los obreros, de acuerdo con los testimonios recogidos, que deben certificar su votación en los comicios o de lo contrario perderán sus empleos. Agregó que para ello deben presentar la mancha de tinta en sus dedos, uno de los pasos aplicados en las mesas electorales a las personas que ejercen el sufragio.

Este y otros métodos de coerción y engañó serán aplicados mientras los factores dirigidos por el dúo Obama-Clinton manipulan a la opinión pública para santificar las elecciones espurias.

Por otra parte, la resistencia hondureña comienza a mostrar la intención de aplicar nueva tácticas que apuntan al planteamiento de una lucha prolongada de carácter antiimperialista y antioligárquico.

Según algunos de sus voceros, la política de grandes marchas comienza a ser desplazada hacia la organización del pueblo en sus zonas de residencia, barrios y comunidades campesinas, donde empieza a desarrollarse una acción de educación política y organización popular de base para la lucha.

Honduras será una nueva escuela para los revolucionarios latinoamericanos y un rico escenario de nuevas experiencias en medio de los profundos cambios que están sacudiendo al continente.

* Analista de asuntos políticos.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario