May 1 2012
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OpiniónSociedad

El éxito y una mirada sobre las mujeres

El éxito lo podemos definir como una recompensa que se logra a partir de la buena gestión y organización de las actividades a realizar, en la cual la persona obtiene los resultados esperados y, por lo tanto, se encuentra satisfecha en este aspecto. Es un concepto subjetivo ya que depende de cada individuo, encontrar la salida adecuada hacia sus metas que lo convierta en un triunfador. | GISELA ORTEGA.*

 

Por lo general la noción de éxito se relaciona con el ámbito laboral y social, pero triunfar en la vida es un concepto mucho más amplio que se puede aplicar a los acontecimientos que van desde lo más pequeño a lo más grande y significativos. Ser exitoso en algo significa que uno ve sus deseos cumplidos, se siente satisfecho, se encuentra feliz.

 

Muchas veces el éxito se supone unido a la fama y se considera una persona de éxito aquella que es públicamente conocida por sus condiciones científicas, artísticas o su trascendencia en los medios de comunicación.

 

Dentro del éxito nos encontramos con la conquista, que denota la adquisición de una cosa en propiedad después de cierta pugna. El coronamiento, es el final glorioso de una obra.
Fin, significa, en general, el término de cualquier cosa, el motivo por el cual se hace algo.
Logro, expresa el mero hecho de conseguir algo.
Resultado, lo que queda de una acción o gestión.
Suceso se refiere a los hechos de alguna importancia.
Triunfo señala el hecho de quedar primero en alguna competición, mientras que victoria es sinónimo de triunfo en alguna batalla, o simplemente vencer en cualquier empeño.

 

Las personas que no están satisfechas de sí mismas o de su propia vida cometen a menudo el error de comparar su situación social o de trabajo con la de quienes, proporcionalmente con los mismos medios, al parecer han llegado más lejos.

 

Las mujeres ante sí mismas

 

Si para alcanzar los objetivos que uno se ha marcado en la vida, sólo guía la ambición, olvidando la realidad, la percepción del triunfo es siempre conflictiva. Si frente a los logros de los demás solo rige la envidia, sin querer reconocer que el “otro” quizás disponga de los requisitos necesarios, tales como una formación especial, o simplemente, más sentido común, se pone en riesgo la propia suerte, porque la rivalidad corroe. Una complicación entre ignorancia e incapacidad que, además estropea el carácter.

 

La falta primordial en la que incurren las mujeres mejor dotadas, consiste precisamente en exigir demasiado de su persona y condenarse, con ello, irremediablemente al fracaso.

 

El triunfo en la vida requiere —además de conocerse bien— un sabio gobierno de la energía. La mujer hoy tiene más aspiraciones y de más envergadura, sobre todo en el doble papel que juega en la difícil tarea de ser ama de casa y de tener una profesión, difíciles de superar sin la ayuda solidaria de un compañero.

 

La superación en la vida se puede asumir de muy distintas formas. Por ejemplo, como esposa o compañera de un hombre, al que se apoya con los conocimientos adquiridos del mundo intelectual y profesional de él, participando así de su esplendor y motivándole con dinamismo para nuevas empresas.

 

Muchas mujeres se han convertido en respetables y aceptadas personalidades por sus propios medios y rendimiento, sin necesidad de compartirlo. La opinión de que “la pareja”o “las relaciones” son culpables de la falta de éxito es a veces evidente, pero mucho más frecuente es que se trate de una excusa para no asumir la realidad y la responsabilidad.

 

Casi todas las situaciones, por no decir todas, son producto de la libre opción y no de la imposición, lo que significa que hay que salvarlas con talento y que nunca es tarde.

 

Con ello quiero decir que la conquista en la vida resulta de una producción propia y subjetiva, imposible de ser valorada por el prójimo. Todo es tan bueno o tan hermoso, tan importante o superficial como “el color del cristal con que se mire” y el tono lo elegimos

 

Esta arenga solo servirá al que no lo necesite. Pero justamente aquellos que duden de su propio logro podrán hacerse una idea de lo relativo que esto es. En la mayoría de los casos, apenas tienen motivos para dudar de su habilidad, porque más bien son pretensiones, imposibles de satisfacer.

 

Dicho de otra manera, quien no quiera sufrir los más amargos desengaños, tendrá que ser más transigente consigo mismo y conocer sus propios límites. Quien logre coronar la primera etapa, puede seguir rodando hasta alcanzar la próxima, quizás mas alta.

 

Esto no es para que nos olvidemos de nuestras ilusiones o que no resignemos con lo obtenido hasta ahora. Al contrario, hay que estimar la eficacia y compaginarla con la realidad. Casi todo en la vida es relativo. Quien se dedica a mediar sobre lo que no ha logrado, pasa por alto su propio rendimiento.

 

Buscar lo positivo es sin duda, lo mejor para la sique, a fin rellenarse de ánimo para el próximo trecho. Poder decir he trabajado mucho, puedo estar orgullosa de mi, es algo que aclara horizontes y abre caminos.

 

Para logra el éxito lo primero que debemos hacer es fijar las metas y luego dirigir nuestras acciones confiando en nosotros mismos y aceptando ayuda cuando sea necesaria. Sorteando nuestros obstáculos, seremos exitosos, a pesar de nuestros tropiezos que ayudan a fortalecernos y alcanzar el éxito con mayor seguridad.
——
* Periodista.

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