Oct 29 2013
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Opini贸n

El fantasma de Occidente, bajo la globalizaci贸n

Mucho se ha escrito sobre la arriesgada gesti贸n de la deuda que coloc贸 a Estados Unidos al borde de la bancarrota, pero la principal conclusi贸n que se puede sacar de este episodio es la capacidad de un grupo de lun谩ticos para bloquear la democracia.

Los parlamentarios del movimiento Tea Party, que oblig贸 al Partido Republicano a una guerra sin cuartel, no est谩n preocupados con su reelecci贸n. La nueva configuraci贸n de los distritos electorales favorece en gran medida a los actuales diputados, asegurando la reelecci贸n a los senadores republicanos en los siete Estados bajo completo control de su partido.

En las elecciones de 2012, en esos siete Estados los candidatos a diputados del Partido Republicano recibieron 16,7 millones de votos, mientras los del Partido Dem贸crata recibieron 16,4 millones de votos. Pese a la 铆nfima diferencia, la redistribuci贸n de distritos se tradujo en victorias republicanas en 73 de los 107 esca帽os bajo disputa.

En estos Estados, los republicanos recibieron 50,4% de los votos, pero ganaron en m谩s de 68 % de los distritos. La derecha radical goza de una maquinaria electoral muy superior, financiada por los dos hermanos multimillonarios Koch, que tienen la intenci贸n de acabar con los republicanos moderados. Ellos no se preocupan con la viabilidad pol铆tica. Quieren deshacerse del presidente Barak Obama y del Estado. Pretenden devolver a los estadounidenses un mundo en el que el sue帽o americano vuelva a ser posible.

El sue帽o americano se ha esfumado y el tejido pol铆tico de EE.UU. anda por los suelos. En cada elecci贸n, el n煤mero de votantes blancos disminuye en 2%, por lo que es probable que el pr贸ximo presidente sea Dem贸crata y que, debido al sistema electoral de distritos, el Congreso se mantenga Republicano. Los 鈥減adres fundadores鈥 de聽 Estados Unidos establecieron un sistema de equilibrios entre los poderes legislativos, ejecutivo y judicial del Estado, pero no pudieron anticipar el nacimiento del movimiento del Tea Party, ni que el Congreso perder铆a su funci贸n equilibradora ante el ejecutivo.

Tampoco pod铆an prever que el poder judicial (Tribunal Supremo) acabar铆a profundamente politizado, dando paso a la financiaci贸n sin l铆mites por parte de corporaciones y multimillonarios y alterando los fundamentos de la democracia. Para permitir que los diferentes puedan acceder a la Uni贸n, los 鈥減adres fundadores鈥 introdujeron una serie de mecanismos que resultan algo inusuales hoy en d铆a. Por ejemplo, cada estado tiene dos senadores independientemente del n煤mero de habitantes (por lo tanto los 740.000 habitantes de Alaska eligen los mismos senadores que los 38 millones de California: dos).
eeuu manifestacion en wash
Por lo tanto, los estados menos poblados, por lo general conservadores, gozan de una ventaja frente a los estados m谩s poblados. Si muere un senador, el sustituto es nombrado por el gobernador del estado, de modo que si un dem贸crata muere y el gobernador es republicano, 茅ste nombrar谩 a un senador republicano. El Presidente es elegido no por plebiscito popular, sino de acuerdo a los votos electorales de cada Estado, lo que significa que un candidato podr铆a obtener la mayor铆a del voto popular, pero perder铆a ante la eventualidad de que su oponente reciba 270 votos electorales por parte de los Estados.

Est谩 claro que el Partido Republicano se ha llevado una buena paliza y puede que el movimiento Tea Party no sea m谩s que una moda pasajera. Pero cuando se observa un hecho muy simple y m谩s que comprobado, se reduce esta esperanza. Este simple hecho es que, al contrario del mito que propaga la izquierda, las crisis tienden a reforzar a la derecha. Hitler alcanz贸 el poder gracias a la carga financiera provocada por el acuerdo de Versalles despu茅s de la Primera Guerra Mundial. Lenin lleg贸 al poder debido a su capacidad de movilizaci贸n de las masas, no porque hubiese empeorado la situaci贸n econ贸mica en Rusia.

El movimiento Tea Party representa, por lo tanto, una se帽al de la crisis en los Estados Unidos, que empieza a darse cuenta de que ya no tiene un destino excepcional, mientras se le escapa su posici贸n de 煤nica potencia mundial. La desigualdad social est谩 creciendo r谩pidamente (cada d铆a aparecen nuevos 3.000 pobres), el desempleo se ha convertido en cr贸nico, y hay una amplia narrativa de una 芦nueva econom铆a禄, en la cual el trabajo ser铆a m铆nimo y ser铆an las finanzas que proporcionar铆an la recuperaci贸n econ贸mica.

El sue帽o de que trabajando duro se puede llegar a ser millonario se ha evaporado. La inseguridad y el miedo juegan un papel importante en la afirmaci贸n del Tea Party como movimiento anti-sistema, anti-globalizaci贸n, anti-estatal y anti-inmigrante. Pero este fen贸meno no se restringe a EE.UU., se observa en todo el Occidente, donde el populismo no deja de ganar terreno.

En Europa tambi茅n hab铆a un sue帽o: trabajo decente, una vida estable, acceso a educaci贸n y salud y estabilidad pol铆tica. Europa no ten铆a armas y Dios como en el sue帽o americano: era m谩s comunitaria y menos individualista, pero siempre se trataba de un sue帽o. Ese sue帽o est谩 desapareciendo a medida que avanza el c铆rculo vicioso de la austeridad y del desmantelamiento del estado de bienestar en todas partes, con la excepci贸n parcial de Alemania. Los j贸venes son las v铆ctimas m谩s visibles de esta 芦nueva econom铆a禄 y la sensaci贸n de inseguridad y miedo alienta a los hom贸logos europeos del Tea Party.

En Noruega, que experiment贸 la pesadilla de las bombas y de la matanza perpetrada por el terrorista de derecha Anders Behring Breivik en julio de 2011, matanza que dej贸 77 muertos, el Partido del Progreso (del que Breivik fue miembro) est谩 ahora firmemente en el gobierno del pa铆s. En Polonia, el Partido euroesc茅ptico de la Ley y la Justicia empieza a resurgir, al igual que el euroesc茅ptico Partido C铆vico Democr谩tico de la Rep煤blica Checa. Las encuestas muestran lo mismo para el Partido de la Libertad de Geert Wilders en los Pa铆ses Bajos y el viento tambi茅n sopla a favor del Partido de la Libertad de Austria, del Movimiento por una Hungr铆a Mejor, de los Verdaderos Finlandeses, del Demokraten sueco y del Vlaams Belang belga. En Italia, en la actualidad hay dos movimientos o partidos euroesc茅pticos – la Liga Norte y el Movimiento 5 estrellas. En Alemania, la Alternativa para Alemania, que pide abandonar las instituciones europeas, no consigui贸 elegir un diputado al Bundestag a falta de un 0,1% de los votos. D铆gase de paso que muchos de estos partidos eran insignificantes, o en algunos casos incluso inexistentes antes de la crisis del 2008.

Toda crisis crea sus chivos expiatorios: hoy en d铆a son los inmigrantes y, en particular, los Gitanos. Todos los economistas est谩n de acuerdo en que Europa necesita por lo menos a otros 20 millones de personas para seguir siendo competitiva a nivel internacional. Todos los estudios de las Naciones Unidas y de la Uni贸n Europea convergen en el hecho de que los inmigrantes ocupan puestos de trabajo no deseados por los locales, que estimulan la demanda, que mejoran el desempe帽o econ贸mico y que s贸lo teniendo una poblaci贸n mayor de la prevista por una tasa de natalidad negativa ser谩 posible garantizar la viabilidad del sistema de pensiones a una poblaci贸n envejecida.

Otros estudios indican que los inmigrantes desean pagar impuestos y cotizaciones sociales lo antes posible, una vez que esto los integra en el sistema por el cual abandonaron su pa铆s de origen. En la actualidad hay 45 millones de inmigrantes en Europa (en una poblaci贸n de 450 millones), 13% de los cuales estudiantes, mientras que los inmigrantes desempleados representan menos de 1% del total de desocupados en Europa. Los emigrantes son responsables por tan s贸lo 1% de las subvenciones p煤blicas y 煤nicamente por 0,2% de los costos del sistema de salud.

Sin embargo ning煤n gobierno se esfuerza por educar a sus ciudadanos sobre esta realidad. Por el contrario, hay una tendencia generalizada a restringir la inmigraci贸n.

El ministro del Interior franc茅s, Manuel Valls, hijo de inmigrantes catalanes, es actualmente el pol铆tico m谩s popular del gobierno socialista galo debido a su postura ante los gitanos: el secuestro por parte la polic铆a francesa de una ni帽a gitana de 15 a帽os que viajaba en un autob煤s escolar a principios de este mes y que fue luego deportada junto a toda su familia, recibi贸 67 % de apoyo popular. Hay 20.000 nuevos gitanos en Francia, un pa铆s con una poblaci贸n total de 66 millones de habitantes (los Estados Unidos tienen un mill贸n de gitanos y Brasil 800.000). De los 12 millones de gitanos que viven en Europa, dos millones est谩n en Rumania y 800.000 en Bulgaria. Desde la Edad Media, los gitanos han sido perseguidos (los nazis mataron a por lo menos 500.000 por considerarlos una 芦raza inferior禄), y hay un debate sobre si su falta de integraci贸n tiene ra铆ces culturales, posici贸n defendida por sus detractores, o econ贸micas, como por ejemplo debido a la falta de puestos de trabajo y a la escasa escolarizaci贸n.

El simple hecho es que, como demuestra una reciente encuesta del Financial Times, los europeos han perdido su sentido de solidaridad. El 71% de los entrevistados pide que su gobierno elimine los beneficios sociales otorgados a ciudadanos de otros pa铆ses de la Uni贸n Europea que viven en su pa铆s. Si hubieran sido interrogados acerca de los ciudadanos de fuera de la Uni贸n Europea, 驴qui茅n sabe cu谩l hubiese sido el porcentaje? Adem谩s,聽聽 52% pide que se retiren poderes a la Uni贸n Europea. Cuando se les pregunta si van a votar por un partido anti-europeo, 19% responde que s铆. Esto significa que, debido a una probable baja en la participaci贸n electoral, las elecciones europeas del pr贸ximo a帽o crear谩n un Parlamento Europeo disfuncional – y esto proporcionar谩 una plataforma com煤n a todos los partidos populistas.

驴Ser谩n los partidos tradicionales capaces de detener este fen贸meno? No, no m谩s que los republicanos en Estados Unidos han sido capaces de ignorar el movimiento聽聽 Tea Party.聽 M谩s bien la tendencia es a erosionar la plataforma de estos partidos. Manuel Valls en Francia es el mejor ejemplo de esta estrategia.

El problema es que los 13 partidos progresistas en el poder (de los 28 pa铆ses de la Uni贸n Europea) est谩n siguiendo m谩s o menos la misma estrategia de la derecha y, por supuesto, la gente prefiere votar por el original que por la imitaci贸n, como indican las encuestas. Los partidos del centro-izquierda est谩n sumergidos en una grave crisis, haciendo lo que se supon铆a como exclusivo resorte de la derecha, como cortar beneficios, reducir el sistema de seguridad social, desmantelar los hospitales y la educaci贸n asequible y aplicar medidas de austeridad.

La falta de crecimiento econ贸mico elimina la redistribuci贸n y la globalizaci贸n neoliberal sigue ejerciendo una presi贸n a la baja sobre los salarios y las condiciones de trabajo, mientras que el envejecimiento demogr谩fico de estas sociedades y una cada vez m谩s reducida mano de obra joven hacen con que las prestaciones sociales y las pensiones sean m谩s dif铆ciles de sostener.

En medio de todo esto, las estad铆sticas sobre la creciente desigualdad social son asombrosas. De acuerdo con la London School of Economics, hemos regresado a los tiempos de la reina Victoria en un espacio de 20 a帽os, acabando as铆 casi dos siglos de progreso social.

El populismo prepar贸 el terreno para Hitler y la injusticia social, el terreno para Lenin. La historia no se repite, pero ser谩 interesante ver c贸mo una nueva soluci贸n surge de los mismos problemas… ojal谩 sin la sangre y l谩grimas derramadas por la humanidad desde la 茅poca de la reina Victoria.

*Roberto Savio, fundador y presidente em茅rito de la agencia de noticias IPS (Inter Press Service) y Publisher de Other News.

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