Nov 24 2009
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Ambiente

El mundo rumbo hacia un catastrófico calentamiento de 6ºC

Steve Connor* y Michael McCarthy**
El mundo se encuentra en rumbo firme hacia el peor de los escenarios posibles en lo que se refiere al cambio climático, con la media mundial de temperaturas subiendo hasta 6º C a finales de siglo, según advirtieron destacados científicos ayer. Un crecimiento semejante –que sería mucho mayor en las zonas cercanas a los polos– tendría consecuencias catastróficas e irreversibles para la Tierra, convirtiendo en inhabitables grandes zonas del planeta y amenazando la base de la civilización humana misma.

Y nos encaminamos directamente a ello, según los científicos, porque las emisiones de dióxido de carbono de la industria, el transporte y la deforestación que son responsables del calentamiento de la atmósfera se han incrementado dramáticamente desde 2002 de un modo que nadie había anticipado, y ahora nos acercamos al triple de la media anual de los noventa.

Esto significa que el peor de los escenarios posibles que preveía el último informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU, publicado en 2007, es ahora hacia el que se dirige la sociedad, de acuerdo con 31 investigadores de siete países implicados en el Global Carbon Project. Aunque se había especulado antes con el crecimiento de 6ºC y sus desastrosos efectos, esta es la primera vez que los científicos han afirmado que la sociedad va camino de encontrarlo.

Su escalofriante y notable predicción agudiza la importancia de la conferencia por el clima del mes que viene en Copenhague, donde la comunidad mundial se reunirá con el fin de intentar elaborar un nuevo acuerdo que ponga al calentamiento global bajo control.

En los últimos meses se ha experimentado una rebaja de las esperanzas en la conferencia, siendo no la menor de las razones que los EE.UU. no estén dispuestos a recortar sus emisiones. Pero ayer el presidente Barack Obama y el presidente de China Hu Jinato emitieron un comunicado conjunto tras una reunión en Pekín que alimentó nuevamente las esperanzas de que un acuerdo firme sea posible después de todo.

No vendrá con la rapidez requerida, a juzgar por los resultados del estudio del Global Carbon Project Study, dirigido por la doctora Corinne Le Quéré, de la universidad de East Anglia y del British Antarctic Survey, que llegaron a la conclusión de que ha habido un incremento del 29% en las emisiones de CO2 procedentes de combustibles fósiles entre el año 2000 y el 2008, el último año del que se disponen cifras.

Los investigadores han encontrado que hubo, de media, un incremento anual en las emisiones de más del 3% durante ese período, en comparación con el incremento anual del 1% entre 1990 y el 2000. La mayor parte del incremento de esta década ocurrió después del 2000 y tiene su origen en el boom de la economía china. Los investigadores prevén un ligero descenso este año debido a la recesión, pero incrementos aún mayores a partir de 2010.

En total, las emisiones de CO2 procedentes del uso de combustibles fósiles se ha incrementado en un 41% entre 1990 y 2008, aunque las emisiones globales de 1990 son el nivel de referencia establecido por el Protocolo de Kyoto, con el cual los países están intentando reducir sus propias emisiones de carbono.

Es claro que China, habiendo superado a los EE.UU. como el mayor emisor de carbono, será central en cualquier acuerdo climático, y en ese sentido el comunicado de los líderes chino y estadounidense fue interpretado como una señal de que un progreso puede ser posible en la capital danesa el mes próximo.

Los presidentes Hu y Obama dijeron en concreto que un acuerdo debería incluir objetivos como la reducción de las emisiones de las naciones ricas y una declaración de planes de acción para atenuar la emisión de gases invernadero en los países desarrollados, elementos claves para cualquier acuerdo.

Un crecimiento de 6ºC: las consecuencias

Si dos grados son los aceptados generalmente como el umbral para un cambio climático peligroso, uno de seis grados en la media de las temperaturas mundiales deberá ser sin duda aún mucho más peligroso, escribe Michael McCarthy. Hasta qué punto, lo advirtió en el 2007 el divulgador científico Mark Lynas, que reunió todas las investigaciones científicas disponibles para dibujar un paisaje del mundo en el que las temperaturas superasen en tres el límite de peligrosidad.

Su veredicto fue que un crecimiento de las temperaturas de esta magnitud “catapultaría el planeta a un estado invernadero extremo como no se ha visto en casi 100 millones de años, cuando los dinosaurios pastaban en bosques polares y los desiertos se extendían hasta el corazón de Europa.”

“Causaría –continúa– la extinción en masa de prácticamente toda la vida animal existente y probablemente reduciría a la humanidad a un pequeño grupo de supervivientes en liza contra el entorno y entre ellos mismos por sobrevivir cerca de los polos.”

Muy pocas especies animales se adaptarían a tiempo a un cambio climático tan abrupto, sugiere. “Con los trópicos siendo demasiado cálidos como para albergar plantaciones, y los subtrópicos demasiado secos, miles de millones de personas se encontrarían en vastas zonas del planeta básicamente inhabitables. Esto probablemente incluyera incluso el sur de Europa, a medida que el desierto del Sahara vaya cruzando lentamente el Mediterráneo.”

“A medida que los casquetes polares se fundan, cientos de millones de personas se verán forzadas a desplazarse al interior debido al rápido crecimiento de las aguas. Cuando las reservas de comida decaigan, las zonas más elevadas de las latitudes medias y las regiones subpolares se convertirán en refugios disputados.”

“Las islas del Reino Unido puede que se conviertan en unas de las propiedades inmobiliarias más deseadas del planeta. Pero con un par de miles de millones de personas llamando a nuestras puertas, las cosas podrían ponerse verdaderamente feas.”

 *Editor de la revista Science. **naturalista y escritor

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