Abr 15 2013
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Pol铆tica

En nombre de la rosa

rosaPara analizar la complejidad de lo sucedido en Venezuela y de lo que ahora somos requeriremos de unas cuantas p谩ginas. Basta mirar las preguntas que me arriban por redes sociales y correo electr贸nico para darse cuenta de la magnitud de las interrogantes. Me permito recordar dije tres d铆as antes de las elecciones que si hab铆a alguna forma de definir a este pa铆s era como uno de preguntas sin respuestas.
| TE脫DULO L脫PEZ MEL脡NDEZ.*

 

El punto central fue la asunci贸n de Nicol谩s Maduro como presidente encargado, en abierta violaci贸n a la Constituci贸n, y su consecuencial marcha a la contienda electoral bajo esa investidura. El estrecho margen de su victoria no me modifica del criterio, expresado con meridiana claridad, de que la aceptaci贸n de ese cuadro defin铆a de antemano el conteo de los votos. Toda la estrategia oficialista se bas贸 en ese hecho.
vEn otras palabras, si la Constituci贸n hubiese sido respetada y Maduro hubiese marchado a la contienda sin la investidura presidencial los resultados hubiesen sido otros. Expres茅 que al asumir el heredero designado ambas condiciones el abuso de poder impedir铆a un cambio de gobierno.

 

Siempre he usado la expresi贸n 鈥渇raude continuo鈥. Eso implica uso indiscriminado de los recursos del poder, en todos los sentidos y en todas las magnitudes. No ha habido adulteraci贸n de cifras el 14 de abril. Lo que se ha producido es una adulteraci贸n jur铆dica y pol铆tica de todas las condiciones que pudiesen permitir una contienda electoral propiamente democr谩tica y medianamente definible como equilibrada.
Asumir marchar a ella bajo un peso abusivo extremo no es una responsabilidad que yo hubiese tomado.

 

Los resultados son en buena parte sorpresivos, a pesar de haber advertido en numerosas ocasiones que, en mi criterio, la diferencia ser铆a de un d铆gito y que la l贸gica m谩s elemental me hac铆a dudar profundamente de la amplia ventaja que las encuestadoras le otorgaban a Maduro. Podr铆amos aceptar se produjo una abrupta ca铆da del candidato oficial, pero a煤n eso hay que examinarlo con pinzas.

 

Una primera conclusi贸n no habla bien del cuadro pol铆tico venezolano. Ch谩vez construy贸 su fuerza electoral 鈥攅ntre las muchas razones arguibles, entre las cuales las positivas mencionadas muchas veces鈥 sobre la base de una confrontaci贸n ac茅rrima que dividi贸 al pa铆s.

 

Se le atribuye a Capriles haber remontado por sus ataques furibundos, lo que enardeci贸 a los m谩s radicales celebrantes de que al fin se atacaba inmisericordemente, ataques reducidos a la colocaci贸n de sobrenombres o de frases burlonas o, admit谩moslo, de se帽alamientos obvios sobre la ineficacia gubernamental.

 

En cualquier caso, confrontar hasta la sangre parece ser lo que da resultados electorales en Venezuela, pues me permito repetir esta fue la peor campa帽a electoral de nuestra historia, una donde no se discuti贸, con argumentos y propuestas, nada, absolutamente nada relativo a los intereses superiores de esta rep煤blica.

 

La mediocridad campante de nuestra clase dirigente qued贸 de manifiesto hasta en las declaraciones mismas producidas el d铆a electoral, en los comportamientos asumidos y en las reacciones frente a los resultados聽 del conteo de votos. Capriles no ha debido llamar a Maduro y Maduro no ha debido pronunciar el discurso que pronunci贸. Podr铆amos hurgar en detalle en las inconveniencias de lo dicho y hecho, pero hay temas m谩s apremiantes.

 

La primera, que ese es el resultado electoral y no otro y que el conteo del 100% de los sufragios no alterar谩 en nada la realidad: Nicol谩s Maduro ha sido proclamado presidente de la rep煤blica y eso es un hecho consumado. Tenemos ejemplos abundantes de resultados estrechos sobre los cuales las acciones emprendidas no alteran nada.
Me viene a la memoria L贸pez Obrador y sus acciones de masa en el querido M茅xico.

 

Cosa muy distinta ser谩 hurgar en el destino venezolano inmediato y mediato, en el destino de este pa铆s que he definido como uno lleno de preguntas sin respuestas. Las deberemos construir. Un pa铆s de gobierno d茅bil, dividido m谩s que nunca, si ello es posible.

 

Deberemos meter la mirada en los comportamientos del cuerpo social, en sus minucias, casi, o sin el casi, material para una lupa sociol贸gica. Por ahora, a la hora de titular esta primera mirada, me viene parafrasear a Umberto Eco.
鈥斺
* Escritor.

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Antonio Calduero Recuero
      18 abril 2013 22:15

      Los que ahora despotrican contra Maduro, que aparentemente respetan las memoria de Ch谩vez, son los mismo que ve铆an en el fallecido lider a un demonio de los infiernos, que adiaban a Ch谩vez, pese a que era tan amado por su pueblo, pese a que no perdi贸 una sola elecci贸n en las que particip贸. Y si Ch谩vez eligi贸 y ungi贸 p煤blicamente a Nicol谩s Maduro, por algo habr谩 sido, el hombre ten铆a ojo de 谩guila, algo habr谩 visto en 茅l que los dem谩s no han o no hemos captado a煤n. Yo creo que con la desaparici贸n del l铆der, la derecha se ha volcado al todo por el todo para tratar recuperar un gobierno del usufruct贸 por d茅cadas. Y acudiendo a una frase del 芦Mayo 68禄: todos los perros tras el mismo hueso: el poder.