Mar 29 2012
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Opinión

En tiempos difíciles de la humanidad Fidel se reúne con el papa

El mundo está cada vez más desinformado en el caos de acontecimientos que se suceden a ritmos jamás sospechados. Los que hemos vivido un poco más de años y experimentamos cierta avidez por la información, podemos testificar el volumen de ignorancia con que nos enfrentábamos a los acontecimientos. | FIDEL CASTRO.

 

Mientras en el planeta un número creciente de personas carecen de vivienda, pan, agua, salud, educación y empleo, las riquezas de la Tierra se malgastan y derrochan en armas e interminables guerras fraticidas, lo cual se ha convertido —y se desarrolla cada vez más— en una creciente y abominable práctica mundial.

 

Nuestro glorioso y heroico pueblo, a pesar de un inhumano bloqueo que dura ya más de medio siglo, no ha plegado jamás sus banderas; ha luchado y luchará contra el siniestro imperio. Ese es nuestro pequeño mérito y nuestro modesto aporte.

 

En el polo opuesto de nuestro planeta, donde se ubica Seúl, capital de Corea del Sur, el presidente Barack Obama se reúne en una cumbre de seguridad nuclear, para imponer políticas relacionadas con la disposición y uso de armas nucleares.

 

Se trata sin dudas de hechos insólitos.

 

Personalmente no me percaté de estas realidades por simple casualidad. Fueron las experiencias vividas durante más de 15 años desde el triunfo de la Revolución cubana —tras la batalla de Girón, el criminal bloqueo yanki para rendirnos por hambre, los ataques piratas, la guerra sucia y la crisis de los cohetes nucleares en octubre de 1962 que puso al mundo al borde de una siniestra hecatombe— cuando llegué a la convicción de que marxistas y cristianos sinceros, de los cuales había conocido muchos, con independencia de sus creencias políticas y religiosas debían y podían luchar por la justicia y la paz entre los seres humanos.

 

Así lo proclamé y así lo sostengo sin vacilación alguna. Las razones que hoy puedo esgrimir son absolutamente válidas y aún más importantes todavía, porque todos los hechos transcurridos desde hace casi 40 años lo confirman; hoy con más razón que nunca, porque marxistas y cristianos, católicos o no; musulmanes, chiítas o sunitas; libre pensadores, materialistas dialécticos y personas pensantes, nadie sería partidario de ver desaparecer prematuramente a nuestra irrepetible especie pensante, en espera de que las complejas leyes de la evolución den origen a otra que se parezca y sea capaz de pensar.

 

Gustosamente saludaré mañana miércoles a Su Excelencia el Papa Benedicto XVI, como lo hice con Juan Pablo II, un hombre a quien el contacto con los niños y los ciudadanos humildes del pueblo suscitaba, invariablemente, sentimientos de afecto.

 

Decidí por ello solicitarle unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese modesto y sencillo contacto.
——
En www.cubadebate.cu

 

Addenda
Dan ganas de titular: ¡Fidel lo hizo de nuevo!. Conversar con otro papa, esta vez Benedicto XVI, d convicciones —y no es peyorativo— de lo más reaccionarias a lo que el ex presidente cubano representa.

 

De negro casi jesuítico, Fidel Castro charló unos 30 minutos (cordialmente, señaló el Vaticano) con el jefe de la Iglesia Católica Apostólica romana. En las pocas imágenes que comienzan a difundir las agencias, ambos parecen distendidos y satisfechos por el encuentro.

 

No se informa si intercambiaron regalitos o se dieron mutuamente sus autógrafos. Luego del encuentro, el papa partió raudo al aeropuerto y decoló rumbo a Italia.

 

Addenda segunda
para demonólogos
y otros que ven hasta debajo del agua

Es probable que algún estudioso sobre ángeles del Cielo y ángeles del Infierno, o apenas creyente en vampiros —como el siniestro conde de la Transilvania—, levante en los días por venir una hipótesis sobre el encuentro entre Benedicto XVI y Fidel Castro: ¡ninguno de los dos se refleja en el espejo que se observa en las fotografías que dan cuenta de la reunión!
Se sabe: los vampiros no se reflejan en los espejos y los diablos carecen verdaderamente de cuerpo material; además, para muchos Fidel desde 1959 —por lo menos— es un demonio, calificativo que también se ha usado para describir facetas de la personalidad del pontífice.

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