Abr 8 2006
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Opinión

Entre Bolivia y Costa Rica – ESTE DOMINGO PERÚ

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En Noviembre se iniciaron 13 meses de procesos electorales en 13 países latinoamericanos. Los primeros comicios se dieron en Honduras donde la polarización se dio entre dos candidatos pro-TLC y pro-libre mercado. Hasta entonces en Perú parecía que su balotaje electoral tendría similar escenario, pues UN, AP y AF habían estado entre los favoritos.

Mas, el siguiente país que eligió presidente –Bolivia– ha tenido un gran impacto sobre su vecino del norte.
fotoEl “Alto Perú” se polarizó entre una derecha liberal pro-Occidente y un nacionalismo indianista, y marcó la nueva pauta para el “Bajo Perú” donde la influencia del ascenso de Morales levanta al outsider Humala (der.), abriéndose un nuevo antagonismo entre éste y la socialcristiana Lourdes Flores (abajo izq.).

Sin embargo cuando, en enero y febrero, la socialemocracia gana los comicios de Chile y Costa Rica ayuda a levantar a Alan García, quien amenaza con desplazar a Flores del balotaje.

Una disputa final García-Humala recordaría a la que se ha dado en la última república latinoamericana en haber proclamado presidente. Al igual que en Costa Rica se enfrentarían el ex presidente hayista de fines de los ochentas con un anti-sistema crítico al TLC.

Si en Bolivia ganaron los nacionalistas a los liberales y en Costa Rica los socialdemócratas a los nacionalistas, las encuestas vaticinan que en Perú ocurriría lo inverso en cada uno de esos dos escenarios.

Para no quedar desplazada como el boliviano Quiroga, Flores ha querido correrse al centro humanista cristiano y distanciarse del fujimorismo y del neo-liberalismo. Si García entra al balotaje querrá ganar acercándose a los votantes de quienes quedaron fuera de éste. Humala oscila entre el camino del nacionalismo tico que se moderó y tornó “responsable “, o el boliviano que se asoció al radicalismo indio y sindical.

Entrevista
SOBRE LAS ELECCIONES PERUANAS
Y SU IMPACTO INTERNACIONAL

El diario peruano El Correo entrevistó hace algunos días a Isaac Bigio a propósito de la elecciones en Perú. La introducción de la transcripción señala que el reportaje se realizó a fin de colocar éstas, las elecciones, en el contexto internacional y ver como éste puede afectar lo que pueda pasar en el país.

¿Isaac, cómo ves a los comicios peruanos?

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–Me parece que no es casual que de los 24 candidatos presidenciales iniciales solo tres tengan chances, pues Lourdes Flores, Alan García y Ollanta Humala encarnan los tres principales proyectos en disputa en América Latina. La primera encarna el liberalismo económico y político que domina desde México hasta Colombia –y en cierta medida al Perú–, el segundo a la socialdemocracia que gobierna Brasil, Chile y Uruguay y acaba de ganar Costa Rica, y el tercero al nuevo nacionalismo antiimperialista de Venezuela y Bolivia.

¿En qué se diferencian y asemejan esos modelos?

–Los tres aceptan la democracia representativa y el capitalismo. Sin embargo, los liberalizantes (como Flores) buscan una mejor relación con Bush, hacer o mantener Tratados de Libre Comercio con EEUU y promover una economía centrada en dar incentivos a los inversionistas privados. Los antiimperialistas (como Humala) desconfían de Bush y de los TLCs y prefieren hacer un bloque económico y político continental que incluya a Cuba, y postulan una mayor ingerencia del Estado en la economía, las empresas estratégicas y la distribución del ingreso. Los socialdemócratas –como García (der.)– buscan hacer una vía intermedia entre ambos aceptando privatizaciones y los TLCs pero buscando obras sociales o planteando posturas nacionalistas como ante la Convención del Mar.

¿Y cuál es tu opinión sobre los otros candidatos?

–Me parece que Valentín Paniagua, quien inicialmente encabezaba las encuestas, ha quedado atenazado. Esto se debe a que no ha engarzado con alguna de estas corrientes internacionales y a que su postura de centro, en estas condiciones, aparece como insípida o sin claros contornos para muchos sectores en busca de claras definiciones.

Al igual que Paniagua dudo que Martha Chávez u otro candidato lleguen a obtener dos dígitos. El problema con el fujimorismo es que no representa ninguna tendencia viable en la actual globalización. El éxito inicial de Fujimori es que él representaba la mano dura para imponer el monetarismo y aplastar la subversión. Si su auto-golpe pudo ser inicialmente tolerado internacionalmente, hoy hasta la derecha mundial busca librarse de personajes que se asemejen a Pinochet pues no les necesita y le desacreditan.

¿Hizo bien Fujimori al ir a Chile para querer llegar a la presidencia peruana?

–Fujimori ha querido jugar con el temor que despierta en EEUU el avance del chavismo en Bolivia y Perú. Con su llegada a Santiago él hubiese querido aparecer como la única carta capaz de derrotar un posible triunfo del candidato pro-Chávez y pro-Morales en Perú. Sin embargo, llegó a un Chile que concibe que la mejor manera de continuar con el modelo económico creado por Pinochet es mediante algunas reformas y, sobre todo, sacrificando al dictador que ha creado antagonismos que hoy no vale la pena mantener y que ha demostrado mucha corrupción.

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Bush apuesta por conservadores que busquen tener una imagen democrática. Fujimori no puede ser una carta importante hoy para la Casa Blanca o para sectores importantes del empresariado peruano. Para quienes quieren continuar el monetarismo impuesto por Fujimori en 1990 mucho más potable les representa Lourdes Flores quien no se embarró con su autogolpe y quien puede darle a dicho modelo un rostro femenino, renovado y más democratizante.

Fujimori confundió los tiempos y paga ello estando incomunicado en Chile. Sin embargo, deberá acostumbrarse a una lenta espera. Muchos irán a tocarle la puerta, incluso dentro de los EEUU, cuando piensen que él efectivamente pueda ser la única carta para frenar un ascenso de corte izquierdizante.

Por primera vez en América Latina en un año la mayoría de sus repúblicas tiene elecciones. ¿Cómo estas afectan al Perú?

–La manera en la cual el Perú se ve impactado se refleja en el vertiginoso ascenso de Ollanta. A él lo conocí en Septiembre cuando estaba aliado al Frente Amplio de los partidos comunistas y apenas tenía pocos puntos en las encuestas. Es la influencia de la ‘revolución bolivariana’ y sobre todo del ascenso de Evo Morales (izq.), lo cual genera que en el Perú, sobre todo en el sur y en sectores andinos, la necesidad de buscar alguien quien exprese el ascenso de un nacionalismo indio hostil a los EEUU y a la liberalización.

Sin tener partido, programa u oratoria Ollanta se ha levantado pues él ha llenado un vacío que un gran sector del electorado requiere. En cierta manera él ha sido inventado por capas que buscan una salida a la boliviana.

García, por otra parte, se beneficia de las recientes victorias presidenciales socialdemócratas en Uruguay, Chile y Costa Rica, así como en la recuperación que viene teniendo Lula, quien está tramontando la crisis moral que afectó a su partido por el caso de la compra de congresistas, y quien, gracias a la división de sus rivales, parece que tiende a ser re electo.

¿Entonces, cree que García puede ganar?

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–Sí, existe esa posibilidad, aunque las encuestas apuntan a que el balotaje sería entre Flores y Humala. Frente a ambos García tiene la ventaja de haber estado en la presidencia, tener más experiencia política y mejor oratoria, y contar con el partido peruano más estructurado (el APRA) y la Internacional más grande (la Socialista), la misma que está logrando muchos avances en la región.

Sin embargo, la desventaja que tiene García es que, a diferencia de sus compañeros socialdemócratas en otros países él se enfrenta a candidatos fuertes que se encuentran a sus dos costados derecho e izquierdo. Mientras en Uruguay, Chile y Brasil los socialdemócratas se alían a centristas para confrontar a sus rivales que están a su derecha, o en Costa Rica su mayor rival está a su izquierda, en Perú Alan está en un sándwich entre dos candidatos que tienen aún más apoyo en las encuestas.

Si en Uruguay, Chile y Brasil los socialdemócratas pudieron ganar demostrando que ellos eran preferibles a la derecha o en Costa Rica que ellos garantizaban al TLC frente a un izquierdismo supuestamente irresponsable, en Perú Alan no encabeza ni el polo de quienes quieren derrotar al ‘neo-liberalismo’ ni al de quienes quieren frenar al ‘chavismo’.

Él no convence a la derecha por haber nacionalizado los bancos y por sus choques contra el Fondo Monetario Internacional, y tampoco convence a una izquierda que le acusa por el bombardeo a los penales.

La esperanza de García está en poder lograr que Flores y Humala se anulen mutuamente empujándose ambos hacia los extremos. De esta manera él trataría de emerger como la salida ‘moderada’ entre ambos. De llegar al balotaje buscaría el apoyo de quien quedó tercero.

Si Alan no llega a la segunda vuelta igual creo que el APRA no quedaría mal parada. Creo que tendría una buena representación parlamentaria y que ello le daría la posibilidad de establecer alguna forma de cogobierno abierto o encubierto con el nuevo presidente.

Entonces, ¿cree que pase lo que pase el APRA llegaría al próximo gobierno?

–Si Alan no gana la presidencia –opción que hoy parece difícil pero no improbable–, queda la posibilidad que el APRA se convierta en un pilar del próximo gobierno. Dada la naturaleza de que ninguna de las tres candidaturas principales quizás llegue al 40% en la primera ronda, me parece que existen muchas posibilidades para creer que el futuro gobierno peruano resulte de una componenda entre socialcristianos con socialdemócratas o de nacionalistas con socialdemócratas.

Mientras en Alemania y Chile los socialdemócratas y socialcristianos comparten el poder –en el segundo durante 16 años–, en Perú el APRA y el PPC, nunca han participado de un gobierno o una coalición gubernamental, aunque eso podría cambiar.

Humala y Chávez hacen buenas referencias a Haya de la Torre, y podrían buscar ganar conformando un bloque con el APRA. El problema está en que Haya siempre prefirió hacer alianzas con derechistas tipo Prado u Odría antes que con otros nacionalistas, como en 1956 y 1962 fue Belaunde o en 1968-75 fue Velazco.

Si Alan no llega a una segunda vuelta el APRA se vería flirteado para decidirse a hacer un bloque con los socialcristianos contra un Chávez peruano (como pasa en Venezuela) o con los nacionalistas contra la derecha (como hicieron en Uruguay donde hasta se han aliado a los ex-tupamaros).

Algo que también le puede pasar al APRA de no llegar al balotaje es ingresar a una nueva crisis y de buscar un nuevo liderazgo.

¿Cree que el factor internacional ayuda a Lourdes Flores?

–Ella representa la continuidad del modelo que en los noventas era un consenso en la región. Entonces el bloque soviético se desplomó y el mundo quedaba homogenizado en torno al liberalismo globalizante. Sin embargo, al filo de este siglo el ‘consenso de Washington’ viene siendo cuestionado y gobiernos hostiles a éste ganan la presidencia en la costa atlántica sudamericana.

Es indudable que hay un giro hacia la centroizquierda en el subcontinente. Flores no solo navega contra este viraje sino que su propia corriente internacional (los socialcristianos) ha venido sufriendo reveses. Los democristianos podrán estar avanzando en Europa –donde representan el intento de alejar a dicho continente de tanto proteccionismo social, aunque sin renunciar a éste, para tornarse más competitivos en la globalización–, pero en América Latina vienen retrocediendo en medio de una corriente que exige justamente lo opuesto a Europa: más beneficios sociales.

Los socialcristianos acaban de perder el último gobierno suyo en la región (Costa Rica) con menos del 3.5% de los votos. En las elecciones salvadoreñas han vuelto a quedar triturados entre los duros de derecha e izquierda. En Venezuela y Ecuador ya no tienen la pegada de antes y en Chile han devenido en segundones de los socialistas.

Sin embargo, la reciente victoria de Uribe en las legislativas colombianas indica que el principal presidente de la derecha sudamericana tiende a ser re-electo pronto. Ello es algo que anima a los conservadores peruanos.

¿Cree que la re-elección de Uribe demuestra que no hay un giro continental hacia la izquierda y que Lourdes debería emularlo?

–El hecho que la izquierda no triunfe en todos los países no significa que no haya una tendencia hacia el crecimiento de esta. Incluso cuando en Europa había una tendencia hacia triunfos de la derecha ello no implicaba que en algunas naciones de este continente se podrían dar excepciones donde los socialistas ganasen las elecciones.

Uribe en Colombia está cosechando éxitos valiéndose de la experiencia de Fujimori. Al igual que el matemático nissei, Uribe quiere aparecer como el salvador nacional ante un país en caos y violencia donde se requiere una mano dura que frene a la subversión y cree el orden y la seguridad ciudadana que atraiga inversiones. Mas, a diferencia del autor del autogolpe de 1992, él no ha tomado militarmente los poderes legislativo o de justicia. Si uno ve los resultados colombianos puede darse cuenta que en ese país la izquierda ha crecido. El Polo Democrático, que ya controla la alcaldía capitalina, ha incrementado sus curules.

Mientras en Perú Fujimori pudo barrer con la izquierda ilegal (SL y MRTA) y de refilón extinguir a Izquierda Unida, en Colombia Uribe no ha logrado aplastar a la guerrilla ni frenar a la izquierda legal. Mas bien, ahora, a diferencia de Fujimori, plantea dialogar con ésta y debe aceptar gobernar en Bogotá teniendo a un burgomaestre sindicalista que proviene del Partido Comunista.

En cuanto a que si alguien en Perú haría bien en emular a Uribe, me parece que ese es el espacio que quiere ocupar Jaime Salinas. El, al igual que el presidente colombiano, son más liberales en cuestiones sociales y se consideran outsiders de la antigua partidocracia. Salinas cree que la mejor manera de derrotar a un outsider nacionalista (Humala) es con uno pro-libre empresa. A pesar que su carrera electoral siempre le ha demostrado que él logra dar sorpresas a último minuto, las encuestas ponen sus chances de entrar al balotaje aún muy por debajo.

Lourdes, si bien puede ver con simpatía el triunfo uribista, su internacional socialcristiana está asociada a los conservadores colombianos. No puede representar lo que Uribe encarna. En Perú la subversión está agonizando y la izquierda legal es mínima. Por otra parte, ella necesita distanciarse lo más posible de cualquier asociación con el fujimorismo o la derecha dura.

¿Cuál cree que es el modelo de Lourdes?

–El modelo de su internacional socialcristiana es el de querer reposicionarse como el ‘centro reformista y humanista’ y emular a la cancillera germana Angela Merkel: una derecha que gira al centro y que es hasta capaz de co-gobernar con la socialdemocracia. La Merkel posiblemente es más cercana a Blair que a Thatcher. No es una ‘dama de hierro’ sino una dama que debe buscar ser compasiva.

Si Lourdes se pega mucho a la derecha corre el riesgo de repetir el fracaso del FREDEMO –de la que ella, su partido y UN formaron parte en 1990– y de quedar mal vistos por un sector del electorado quien preferiría otra opción antes que una candidata ‘pituca’ de la ‘oligarquía blancoide’.

Para ganar ella necesita acercarse a los sectores femeninos, humildes y al centro. Debe abrir las puertas a un posible entendimiento con el APRA e incluso con Humala. Ciertamente que ella puede preferir pelear bien desde la derecha buscando evitar que Chávez o Paniagua crezcan a costa suya, pero eso no le garantizaría un triunfo.

Veo que hay muchos comentaristas que se alegran que Lourdes encabece las encuestas, pero esas mismas muestras de opinión indican que la suma de los centrozurdos Alan y Ollanta pueden acercarse o sobrepasar al 50%.

En UN Lourdes se ha aliado a muchos conservadores sociales y grandes empresarios, pero no ha vertebrado a sindicalistas en su frente. Para ella es esencial mostrar otra imagen así como la de eventualmente impedir que Alan y Ollanta puedan unirse contra ella en una segunda vuelta.

El voto que Martha Chávez puede ofrecerle en el balotaje puede, también, ser usado por sus enemigos como una suma que le reste. Si Lourdes querrá polarizar la segunda vuelta entre una administración consistente y responsable de la actual economía monetarista frente a alguien que puede traer el caos de fines de los ochentas o el de Venezuela, su contrincante querrá polarizar al país entre una opción ‘popular’ y quienes continúan al fujimorismo.

En cuanto a Humala, ¿qué semejanzas y qué diferencias percibe que él tiene en relación a Lucio Gutiérrez del Ecuador, Hugo Chávez (der.) de Venezuela y Evo Morales de Bolivia?

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–Humala, Gutiérrez y Chávez tienen en común el que ambos lideraron cuartelazos fallidos contra un gobierno que se reclamaba constitucionalmente electo. Ellos no lideraron pinochetazos anticomunistas instigados por Wáshington, sino golpes que planteaban democratizar o moralizar más a sus países e ir hacia nuevas repúblicas que le den más importancia a las etnias y clases más marginadas.

Chávez se fue izquierdizando debido, en parte, a las torpezas de Bush cuyas conspiraciones abortaban y empujaban al gobierno en la dirección contrapuesta. Para frenar a EEUU y la derecha interna el chavismo ha debido descansar en alentar organizaciones populares, las que, a su vez, le exigen que se vaya tiñendo de ‘socialista’. Gracias a su petróleo, cuyo precio está alto, Chávez ha generado una base material que le permite emular a los petro-nacionalistas seculares pan-árabes de los sesentas y setentas, aunque él mantiene el cuadro constitucional.

Gutiérrez, en cambio, decidió aceptar la dolarización y la base norteamericana en su país. Rompió con sus iniciales aliados izquierdistas, sindicalistas e indianistas pero sin poder ser aceptado por los empresarios. Cuestionado por la derecha y la izquierda él acabó sin piso y se desplomó.

Humala está en una vía intermedia entre ellos. Si bien ha ido a Caracas y ha recibido el espaldarazo de Chávez y Morales, él no se reclama socialista. A diferencia de Chávez él ha roto con sus principales bases militantes originarias. No ha querido llevar a su hermano Antauro como candidato al congreso y se ha deslindado de sus reservistas etnocaceristas. También rompió con la CGTP y los partidos comunistas que inicialmente le apoyaban.

Humala dice que en su movimiento pueden entrar empresarios nacionalistas de derecha e intencionalmente modera su discurso. El no quiere asumir el mismo radicalismo anti-EEUU y pro-Cuba que Venezuela. Su nacionalismo, más que estar dirigido contra Wáshington, es hostil a Chile. Un marxista diría que es más antichileno que antiimperialista.

¿Y con relación a Evo Morales?

–Los Humala son una familia andina de clase media con profesionales. Ollanta ha tenido una carrera militar poco ligada a la política y con ninguna participación en sindicatos y huelgas.

Morales es un campesino aymara de cuna muy humilde que se lanza al estrellato liderando sindicatos, bloqueos, huelgas y marchas masivas. Su partido se basa en esos sectores y se ha gestado en protestas masivas, incluyendo las dos huelgas generales que tumbaron a los presidente Gonzalo Sánchez de Losada (2003) y Carlos Mesa (2005).

En las elecciones del 2005 Morales decidió no aliarse al centro sino escoger como su vicepresidente al ex ideólogo del Ejército Guerrilero Túpac Katari (EGTK), buscando captar el voto más radical que Felipe Quispe, otro ex líder del EGTK, pretendía conquistar.

Ollanta, en cambio, no tiene en su movimiento a sindicalistas ni éste se ha fogueado en alguna protesta callejera. Mientras Morales buscó polarizar al país entre izquierda y derecha, socialistas y liberales, pro-indios y pro-occidentales, pobres y ricos; Ollanta busca ‘moderarse’ y quiere acercarse al centro.

No quiere que le acusen de ‘rojo’ y no lleva en su lista a ningún partido izquierdista importante. Tampoco quiere que le digan ‘fascista’ y se desentiende del grueso de sus hermanos. Mientras Antauro dice que se deben liberar a los presos senderistas y Alvaro García, el actual vicepresidente boliviano, fue líder de la guerrilla sudamericana que menos diferencias tuvo con Sendero, Ollanta se enorgullece de haber liderado una base contraterrorista.

Las elecciones boliviana y palestina muestran que un movimiento radical puede ganar a condición que mantenga su imagen anti-sistema. Mientras la izquierda y alguno de los Humala le pueden estar pidiendo a Ollanta que siga ese camino, él prefiere evitar las confrontaciones. Al evitar querer recibir vetos Humala quiere acercarse al centro y eventualmente poder acercarse al APRA. Si bien así puede neutralizar sectores medios corre el riesgo de desencantar a sectores tradicionalmente apáticos o que desconfían del sistema.

A pesar que esto no es muy mencionado, pero creo que Humala no sólo tiene el ejemplo de Morales o Chávez sino el del costarricense Ottón Ortiz, quien obtuvo un 40% en las elecciones ticas del 5 de Febrero y quien por poco no le gana al apristón Oscar Arias.

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* Analista internacional.
www.bigio.org

Isaac Bigio no puede ver a su hijo José Bigio, desaparecido desde Septiembre de 2005.

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