Feb 1 2011
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EconomíaPolítica

España: el vergonzante intento de liquidar las Cajas de Ahorro

Manel García Biel.*

Durante más de cien años las Cajas de Ahorros han cumplido un importante y exitoso papel en nuestra sociedad. Han sido la base del ahorro popular, han evitado la exclusión financiera de amplios sectores sociales y han contribuido al desarrollo del territorio donde estaban inmersos.

Tal ha sido el éxito de las Cajas de Ahorros que han llegado a constituir el 50% del mercado financiero del estado, lo cual ha permitido una dualización del sistema entre bancos y cajas, y ha beneficiado la competencia en el sector financiero. Y todo ello pese a tener grandes adversarios y enemigos confesos. No sólo la gran banca y otros importantes grupos económicos y de presión.

Desde hace más de 25 años desde instancias gubernamentales y desde el propio Banco de España se ha estado trabajando contra las Cajas. Lo cual no deja de ser sorprendente en un país que hasta la última crisis quien había causado problemas a la economía había sido sólo la banca privada. Pero parece que las Cajas de Ahorros estorbaban. Ya con Carlos Solchaga en el Ministerio de Economía se aprobó la primera medida privatizadora contra las Cajas, la aprobación de las Cuotas Participativas, el embrión para una privatización de estas entidades sociales.

La medida que fue posteriormente ampliada por gobiernos socialistas y populares no fructificó jamás. La razón fue simple, desde el sector, y en especial desde el movimiento sindical mayoritario en las Cajas, es decir desde CCOO, se popularizó la idea de que aquella caja que emitiera este tipo de instrumentos sería una caja que tenía problemas. Pero, a pesar de que no fructificaran las cuotas es evidente que los enemigos cualificados de las Cajas, comenzando por el propio regulador, el Banco de España, la gran banca, medios de comunicación y sectores políticos se continuaba cuestionando el papel y la propia existencia de las cajas de ahorros.

Ahora después de décadas de intentarlo parece que ha llegado el momento de que fructifiquen los intentos de acabar con este “anacronismo”, según ellos que son las cajas, y la justificación es la crisis y la difícil coyuntura que ésta ha representado para las cajas.

Las Cajas padecen cuando las familias padecen

Es evidente que la crisis económica e inmobiliaria ha repercutido de forma seria en estas entidades, como ha repercutido en la sociedad. Es evidente que la crisis de la sociedad española ha tenido una mayor repercusión en las cajas que en los bancos por una simple razón, las Cajas están profundamente enraizadas en las familias y en las pequeñas y medianas empresas y éstas son las que están sufriendo más la crisis.

Los millones de parados son clientes prioritarios de las cajas de ahorros. Las dificultades de pago de los préstamos hipotecarios por parte de las familias afectan fundamentalmente a las cajas, es lógico pues eran, entre otras cosas, los bancos de las familias. Y por tanto, padecen cuando las familias padecen.

Es evidente que ha habido errores por parte de los gestores de las Cajas. Nadie lo pone en duda. Dieron en demasía y con demasiadas facilidades créditos a promotores y compradores particulares. Son culpables por ello, y ésto les llevó a superar sus capacidades de crédito y endeudarse con entidades financieras foráneas, cosa que también hizo la banca privada.

Es decir como el resto de la sociedad creyeron alegremente que nuestro país era una fiesta. Cabe decir que si los gestores de las Cajas fueron irresponsables en esta situación lo fueron en el mismo nivel que el conjunto de la sociedad española, y en todo caso menos que los gobiernos de Aznar o Zapatero, para los cuales el desarrollo de nuestra economía era “de nota”. Recordemos que Aznar daba lecciones a Alemania, y que para Zapatero éramos una economía que jugaba en la “prèmier ligue" y con un sistema financiero de primera.

La misma culpa cabe dar al regulador, es decir al Banco de España y a sus directivos comenzando por el inefable MAFO, hoy el gran enemigo de las Cajas, el que querría que todas acabaran en puros bancos, y el que en ningún momento, él que es tan dado a dar lecciones, adoptara medidas para evitar el excesivo endeudamiento y riesgo exterior de nuestras entidades financieras.

Dar satisfacción a los tiburones financieros nacionales e internacionales

Y en éstas llega la crisis y nuestros responsables políticos y económicos reaccionan tarde y mal. Finalmente para todos ellos, especialmente azuzados por MAFO y la vicepresidenta Salgado se considera que el problema son las Cajas y hay que acabar con ellas y dar satisfacción a los tiburones financieros nacionales e internacionales a los cuales se les hace la boca agua de pensar que pueden hacerse con la mitad del sistema financiero español a precio de rebaja o subasta a la baja.

Jamás se les ocurre a nuestros responsables la posibilidad de ayudar a salir del trance a nuestras Cajas de Ahorros, ayudar a recapitalizarlas y dejarles continuar con su existencia y mantener la función que venían cumpliendo. Si hubieran actuado a tiempo, hace ya más de dos años se podría haber intervenido directamente o bien ayudarlas mediante, por ejemplo la compra de inmuebles, la llamada “creación de banco malo”, con la cual el estado se hacía con unos inmuebles a buen precio que después podía utilizar bien para viviendas de protección o alquiler social, a la vez que recapitalizaba las entidades.

Lo que ha quedado meridianamente claro es la nocturnidad y alevosía con que se ha llevado el proceso político de reestructuración del sector. Un tema de esta importancia, donde está en juego el futuro de la mitad de nuestro sistema financiero se ha efectuado en plenas vacaciones parlamentarias, sin tan sólo discutirse en un Pleno del Congreso, con el acuerdo entre los dos grandes partidos, en una época en que discrepaban en todos los otros temas y sin que los grandes medios de comunicación dijeran nada al respecto.

Sólo las organizaciones sindicales, algunos articulistas esporádicos y los partidos de la izquierda minoritaria han intentado hacerse oír entre el silencio generalizado.

Es evidente que la crisis inmobiliaria ha provocado unas perdidas de alrededor de 150 mil millones de euros entre promotores y entidades financieras que aún no han emergido y que ello lastra la credibilidad de nuestra economía. Y es lógico que los bancos de la familia, es decir las Cajas de Ahorros, hayan salido perjudicadas. Pero su eliminación nos comportará nuevos problemas en el futuro.

Con la desaparición de las Cajas se provocará un mayor oligopolio financiero en nuestro país, problemas de exclusión financiera para sectores de la población. ¿Quién cumplirá el papel de banco de las familias, especialmente de las menos favorecidas? ¿Y el dividendo social que la sociedad recibía de ellas a través de las obras sociales? ¿Y el papel de financiación del territorio?

La Caixa: sabor agridulce

Ayer se dio una noticia agridulce, “la Caixa” la entidad más importante del sector se reestructuraba y creaba un banco pero mediante un alto control, no solo accionarial, sino real, por parte de la propia caja, que mantenía su objetivo y finalidad. Dadas las malas perspectivas no dejaba de ser una buena noticia, fruto sin duda de la negociación de los más altos directivos y gestores y la fuerte representación en el Consejo de la representación sindical de CCOO.

Se ha optado por un camino aceptable, lejos de la creación de un SIP que comporta crear un banco el cual funciona al margen del control social por parte de los Consejos de Administración de las Cajas afectadas, y lejos también de la mera conversión en una Fundación camino de la irrelevancia financiera. Pero el problema es: ¿podrán otras cajas seguir el mismo camino que permite salvar lo esencial pese al cambio?

Mi opinión es que será difícil, puede que la BBK o una fusión de las cajas vascas lo permitiera, pero en general soy pesimista al respecto. Como muestra veremos qué pasa con el SIB del conglomerado de cajas liderado por Caja Madrid y como afronta el futuro.

Me permito agradecer los artículos que en los últimos días han aparecido del ex Conseller de Justicia de la Generalitat Josep Mª Vallés sobre “La Tercera desamortización” o del catedrático Anton Costas sobre “El mayor desmán financiero de la historia”, a ambos y a algunos otros como el ex ministro Jordi Sevilla, debemos agradecer su voz de denuncia y discrepancia.

* Periodista.
En www.nuevatribuna.es

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