Ene 15 2021
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Opini贸nPol铆tica

Estados Unidos y la obsesi贸n con Cuba

La decisi贸n del gobierno de Donald Trump de incluir a Cuba en su lista de pa铆ses 鈥減atrocinadores del terrorismo鈥 d铆as antes de concluir su mandato le deja una piedra en el camino al presidente electo Joe Biden. Cuando asuma el 20 de enero Biden tendr谩 que lidiar otra vez con la relaci贸n entre Estados Unidos y Cuba, una cuesti贸n pol铆tica siempre complicada a nivel externo e interno. Siendo vicepresidente de Barack Obama acompa帽贸 el 鈥渄eshielo鈥 entre ambos pa铆ses, que Trump anul贸 de un plumazo en 2017 imponiendo todo tipo de restricciones, desde el env铆o de remesas por parte de familiares hasta el virtual cierre de su representaci贸n diplom谩tica en la isla.

A la peque帽a Cuba siempre se le imponen condiciones, que nunca se acaban. Un d铆a puede ser la exigencia de modificar algo de su pol铆tica interna y al otro que cambien su pol铆tica exterior. No debe haber ning煤n pa铆s tan exigido a aceptar todo lo que Estados Unidos pide. Casi se dir铆a que la 煤nica posibilidad para un gobierno cubano de acabar con el bloqueo norteamericano y las sanciones es abandonar el poder y entregarle las llaves a un funcionario de la Casa Blanca.聽聽

Algo que -obviamente- no ocurrir谩.聽聽La obsesi贸n con la isla no naci贸 con la revoluci贸n cubana de 1959; ya en 1901 la famosa enmienda Platt facultaba al ej茅rcito de los Estados Unidos para intervenir militarmente, y en 1906 el presidente Theodore Roosevelt dec铆a estar muy 鈥渆xasperado con esta infernal peque帽a rep煤blica de Cuba que hubiera querido borrar de la faz de la tierra鈥. Fidel Castro ni hab铆a nacido.

Hay que ser muy ingenuo para pensar que la nueva decisi贸n del Departamento de Estado tiene algo que ver con el supuesto terrorismo que Cuba estar铆a impulsando. Es tan rid铆culo el argumento que ya ni hace falta demostrar la hipocres铆a de esta medida anacr贸nica cuando uno de los principales aliados de la Casa Blanca es Arabia Saudita, de cuyo seno partieron la mayor铆a de quienes atacaron las Torres Gemelas en 2001. Hace d茅cadas que los gobiernos republicanos y dem贸cratas han tratado de destruir la revoluci贸n cubana.

Porque de eso se trata. El problema no es el sistema de partido 煤nico, la libertad de prensa o el respeto de los derechos humanos. Numerosos pa铆ses tienen un solo partido que gobierna (algunas monarqu铆as ni siquiera eso) sin prensa opositora y donde se violan constantemente los derechos humanos. Muchos de ellos son sostenidos y apoyados hace d茅cadas por la Casa Blanca.

Gui帽o de Biden al ala radical para reanudar las relaciones con CubaLa obsesi贸n bipartidista contempor谩nea radica en lo que significa Cuba desde el 1 de enero de 1959 para Am茅rica Latina y el Caribe. A pesar del continuo bloqueo no existe el hambre, ni la miseria, ni la falta de acceso a la salud o la educaci贸n como en tantos pa铆ses de la regi贸n que han recibido miles de millones de d贸lares de los organismos internacionales para -supuestamente- mejorar las condiciones de vida de las grandes mayor铆as postergadas hist贸ricamente.

驴Hay problemas en Cuba? 隆Por supuesto! 驴D贸nde no? Pero a la revoluci贸n no la quieren destruir desde Estados Unidos por las cosas negativas, sino por las positivas. Y por eso, la inmensa mayor铆a del mundo progresista defiende la revoluci贸n.

Acusar nuevamente a Cuba de promover el terrorismo no es m谩s que politiquer铆a barata. Puede servir. Pero cada d铆a sirve menos.

 

*Soci贸logo y analista internacional argentino. Director de Nodal.am. Colaborador del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la).

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