Jun 11 2010
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Opinión

Fátima, el tercer secreto, por qué “no”

José González.*

1. Porque su expresión es ambigua y equívoca, y puede, por lo tanto, ser interpretado y aplicado de muchas maneras. Igual que Las Centurias, de Nostradamus o los textos de los astrólogos de los periódicos y la televisión.

2. Porque no puede ser que la virgen se tome el trabajo de intervenir expresamente y aparecerse para revelar algo que afecte a la persona de un Papa y no por los miles de miles del Congo, o Ruanda y Burundi, o Croacia y Herzegovina, o Centroamérica, por ejemplo.
¿Así que “la mano de la Virgen desvía la bala”?, ¿por qué no ha desviado las otras balas o las minas antipersonales?, ¿no le importan esos miles de miles de hijos suyos?, ¿le importa más la salud física del Papa Juan Pablo II que la de miles de miles de hijos suyos juntos? (¿no era el pastor el que tenía que dar la vida, él, por las ovejas?, ¿no es él, el papa, “el siervo de los siervos de Dios”?).
Da la impresión de que todo esto no se trata sino de puro culto a la personalidad, ¿papolatría?

3. Porque si ése es el secreto, no se cumple. ¿Dónde estaba la ciudad medio en ruinas en 1981?, ¿dónde el montón de obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, baleados ese día? Y, peor, ¿dónde la muerte de ese Papa en 1981?

4. Porque no hay otra revelación oficial de parte de Dios,que yo, u otro católico, debamos admitir como tal; veamos Gálatas 1,6-10:
“Estoy muy sorprendido de que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó por el amor de Cristo, y se hayan pasado a un mensaje diferente de salvación. En realidad no es que haya otro mensaje de salvación. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el mensaje de salvación de Cristo. Pero si alguien les anuncia un mensaje de salvación distinto del que ya les hemos anunciado, caiga bajo maldición, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo.
"Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un mensaje de salvación diferente del que ya recibieron, caiga bajo maldición”.

5. Porque tampoco se han cumplido los dos primeros “secretos”. “La conversión de Rusia”. Rusia no se ha convertido en nada; lo que cambió, y no es una “conversión” de fe, sino política, es la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; Rusia sigue siendo Rusia y siendo la Rusia que existía el 13 de julio de 1917 (la “revolución” comunista de Rusia, que creo a la U.R .S.S., empezó en noviembre de 1917), día en que, según Lucía, la virgen le hizo esa declaración.
Preguntémonos: ¿Conversión en qué?, ¿en qué se ha convertido Rusia? Recordemos que, en 1917, ya la primera guerra mundial llevaba tres años y ya se veía venir el final, así que “rezar para que” terminara la guerra era lo normal y lógico, no iba a continuar la guerra eternamente, o sí? Pero es que, además, Lucía dijo que la virgen le había revelado que la primera guerra mundial se acabaría el 13 de octubre de 1917, lo que, como sabemos, tampoco se cumplió.

6. El texto del tercer secreto fue puesto por escrito, por Lucía, en 1944, en plena segunda guerra mundial, y Lucía pudo oír o ver (yo he visto esas fotografías, y hasta una filmación, un montón de veces) a Pío XII, Papa y vestido de blanco, en el momento en que Roma era bombardeada (el Papa aparece por las calles de Roma, muy de blanco y muy de Papa, y muy apesadumbrado) y los nazis se habían tomado la ciudad y todo el norte de Italia, llevándose a Mussolini, semiprisionero, a un hotel de montaña en el norte de Italia; los nazis empezaron a llevarse a miles de judíos italianos, en una sola redada primera, a campos de concentración alemanes, en ese mismo año.
¿No se enteró la Virgen , o no le importaban los judíos italianos?

7. El Papa Juan Pablo II le manda preguntar a Lucía, que ahora era una religiosa de clausura y de más de 93 años, si él es el que aparecía en esa “profecía” o secreto, y ella le contesta (al Papa que le pregunta a ella) que ella cree que sí, porque en ese secreto escrito ni siquiera se dice que fuera el Papa el que aparece, sino “un obispo” vestido de blanco (¿no podría ser monseñor Romero, por ejemplo?).
¿Qué respondió Lucía, lo que quería oír el Papa?

8. Ahora somos buenísimos para creer en apariciones y en secretos y hasta en muertos resucitados, en lo que parecemos no querer creer es en “Moisés y los profetas” (que es la forma judía de decir: la Sagrada Escritura, la Palabra de Dios), (ver Lucas 16,28-31).
   
* En www.panamaprofundo.org

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