Mar 19 2013
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Francisco y Cristina almorzaron en el Vaticano: un beso, un mate y las Malvinas

La inteligencia pol铆tica gan贸 la escena del Vaticano con el primer encuentro entre Jorge Bergoglio, convertido en el papa Francisco, y la presidenta Cristina Fern谩ndez de Kirchner. Ambos compartieron el 煤ltimo almuerzo antes de que Bergoglio asuma hoy oficialmente su pontificado.

La reuni贸n entre ambos dirigentes sell贸 la concordia p煤blica entre un papa reci茅n electo al que se atribuy贸 en su momento dotes de opositor y una jefa de Estado que acept贸 la oportunidad de un encuentro ofrecido en un momento particular de la historia vaticana. Hay que se帽alar que el 煤nico almuerzo privado que existe en el mandato del predecesor de Francisco, Benedicto XVI, fue con el presidente italiano Giorgio Napolitano. La iniciativa papal escapa a todas las normas y deja con apetito a quienes esperaban una confrontaci贸n aguda entre el Sumo Pont铆fice y las autoridades del Estado argentino. Cada uno en su puesto y en el personaje que encarna, Francisco y Cristina hicieron circular un mensaje conciliador. El le agradeci贸 la visita y ella dijo que le hab铆a gustado ese gesto, porque encarnaba uno de 鈥渓os rasgos distintivos鈥 de Francisco, 鈥渓a sencillez鈥. El Papa y la mandataria argentina intercambiaron regalos en un clima de distenci贸n, sin el protocolo que caracteriza estos encuentros. Las im谩genes que se conocieron hablan por s铆 solas. El le dio un beso, ella lo tom贸 del brazo y le dijo: 鈥溌縋uedo tocar? Nunca un papa me hab铆a besado鈥.

En lo sustancial, seg煤n la versi贸n que ofreci贸 la Presidenta de este in茅dito almuerzo, el encuentro fue 鈥渇ruct铆fero e importante鈥. Cristina Fern谩ndez dijo que solicit贸 la 鈥渋ntermediaci贸n鈥 del Papa para 鈥渓ograr el di谩logo en la cuesti贸n Malvinas鈥. Y que el pedido hab铆a sido hecho con 鈥渦na doble convicci贸n鈥. La Presidenta record贸 el momento 鈥渄ram谩tico鈥 y 鈥渢errible鈥 de 1978, cuando Chile y la Argentina 鈥渆staban gobernadas por dos dictaduras鈥 y estuvieron a un paso de la guerra por la soberan铆a del canal de Beagle. En aquel entonces, la mediaci贸n del papa Juan Pablo II permiti贸 un acuerdo que luego fue 鈥減lebiscitado en democracia鈥. Cristina Fern谩ndez puntualiz贸 en este contexto que el 煤nico riesgo que existe hoy 鈥渆s la militarizaci贸n que el Reino Unido est谩 ejerciendo sobre el Atl谩ntico sur鈥. Por consiguiente, 鈥渃omo la Argentina es un pa铆s pac铆fico, lo 煤nico que queremos es que se cumplan las m煤ltiples resoluciones de Naciones Unidas para sentarnos a dialogar: esto es lo que le pedimos al Santo Padre. Su intermediaci贸n para lograr un di谩logo entre las partes鈥. Cabe recordar que hace ya un tiempo Bergoglio dijo 鈥渓as Malvinas nuestras鈥. Ahora, desde luego, como jefe espiritual y pol铆tico, su posici贸n, al menos la p煤blica, ser谩 m谩s matizada. En todo caso, esta misma semana, el primer ministro brit谩nico, David Cameron, se adelant贸 a lo que pudiera pasar y dijo: 鈥淣o estoy de acuerdo con 茅l. Con respeto, obviamente, pero la fumata blanca sobre las Malvinas fue muy evidente. Hubo un refer茅ndum extraordinariamente claro (en referencia a la consulta que se realiz贸 en las islas los pasados 10 y 11 de marzo) y esa elecci贸n debe respetarla todo el mundo鈥.

El segundo tema tratado fue una sorpresa. La jefe de Estado cont贸 que el Papa le habl贸 de 鈥渓a Patria Grande鈥 y 鈥渄el rol que est谩n cumpliendo los distintos gobernantes de Am茅rica latina, porque trabajaban unidos por la Patria Grande鈥. El Papa recurri贸 a esa expresi贸n porque 鈥渆ra la que utilizaban San Mart铆n y Bol铆var鈥. La Presidenta confes贸 que el empleo de esa expresi贸n la 鈥渋mpresion贸 mucho鈥. Por 煤ltimo, ambos responsables evocaron el tema de 鈥渓a trata de personas en general y tambi茅n, espec铆ficamente, la esclavitud鈥. Cristina Fern谩ndez adelant贸 que hay 鈥渦n gran compromiso鈥 por parte de Francisco 鈥渆n la lucha contra la esclavitud, el trabajo esclavo, la trata de personas鈥.arg crisa y papa

No hubo entonces ni confrontaciones ni desencuentros en el Vaticano. Francisco y la Presidenta asumieron el papel que les compete y con un par de im谩genes bien destiladas escenificaron un reencuentro. Ella le entreg贸 como presente un equipo completo de mate confeccionado por una cooperativa del Plan Argentina Trabaja y un poncho de vicu帽a de la provincia de Catamarca, 鈥減ara que se abrigue del fr铆o europeo鈥. El Papa le dio el libro de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, un mosaico de la fundaci贸n de la bas铆lica de San Pedro y una rosa blanca en representaci贸n de Santa Teresita, que la Presidenta valor贸 especialmente ya que se trata de la patrona de El Calafate. CFK tambi茅n invit贸 al Papa, en calidad de jefe de Estado, a venir a la Argentina, ya que la agenda de Bergoglio incluye en julio un viaje a Brasil, donde encabezar谩 un encuentro de la juventud.

Existir谩n, desde luego, como en todo encuentro 鈥減rivado鈥, zonas de asperezas y negociaci贸n, pero lo que trascendi贸 hacia afuera en im谩genes y palabras marca el matiz de la relaci贸n futura. La moderaci贸n fue mutua. Francisco ya esboz贸 hace unos d铆as la l铆nea que podr铆a seguir su papado. En un encuentro con los periodistas, dijo: 鈥淟a Iglesia no tiene una naturaleza pol铆tica sino espiritual, camina hacia el encuentro con Jesucristo y s贸lo en esta perspectiva se puede saber lo que hace la Iglesia Cat贸lica鈥.

Francisco tiene por delante una misi贸n en rompecabezas, empezando por la acuciante y compleja tarea de remodelar la curia romana, empantanada en una gama ascendente de esc谩ndalos de toda 铆ndole. En este contexto, la Presidenta dio tambi茅n su impresi贸n personal sobre el Papa: 鈥淟o puedo definir en tres palabras: lo vi sereno, lo vi seguro, lo vi en paz. Lo vi tranquilo y podr铆a decirles que lo vi tambi茅n ocupado y preocupado por lo que va a ser la inmensa tarea, no solamente la de conducir el Estado del Vaticano sino tambi茅n el compromiso de cambiar las cosas que 茅l sabe que deben cambiar鈥. En t茅rminos pol铆ticos, el viaje de Cristina Fern谩ndez a Roma ha sido muy provechoso para ella y para el Papa. Se sacaron de encima una sombra: una inversi贸n con mucho r茅dito pol铆tico para el Estado del Vaticano y el gobierno argentino. Si se lo mide en t茅rminos de estrategia, el primer paso pol铆tico que dio Francisco en el escenario de su pontificado consisti贸 en mostrar p煤blicamente que quien aparec铆a hasta ahora como su adversaria almorz贸 en privado con 茅l a pedido suyo. Un par de gestos pactados en el buen momento pusieron las relaciones en otro carril. No hay que ser sordos a las homil铆as del Papa: todas tienen, tambi茅n, una lectura pol铆tica. En la homil铆a del primer Angelus celebrado el domingo, el Papa ahond贸 en el tema de la misericordia y dijo que de Cristo 鈥渘o escuchamos palabras de desprecio ni de condena, sino 煤nicamente palabras de amor, de misericordia鈥. La casa Santa Marta, del Vaticano, donde se encontraron la Presidenta y el Papa, los tuvo como protagonistas de una misericordia muy oportuna y ben茅fica para ambos.

Bertone, crticado y confirmado

vaticano bertone y papaDos d铆as despu茅s de haberlo confirmado en su puesto de manera provisional, el papa Francisco se reuni贸 con el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, acusado de ejercer un 鈥渕al gobierno鈥 en la Santa Sede.

Asimismo, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, confirm贸 ayer que el informe sobre el esc谩ndalo de las intrigas, enfrentamientos y supuestos casos de corrupci贸n en el Vaticano est谩 a disposici贸n del nuevo pont铆fice, pero advirti贸 que no cree que haya tenido tiempo de leerlo.

Addendo:
Sin reproches y con expectativas

No ser铆a l贸gico pensar que a partir de la elecci贸n del nuevo papa, Cristina Fern谩ndez y Jorge Bergoglio han dejado de lado sus diferencias y cambiaron radicalmente las posturas que antes los distanciaron.| WASHINGTON URANGA

S铆 est谩 claro que con Bergoglio como Francisco cambi贸 el escenario y esto, necesariamente, redefine a los actores. Francisco, en alguna medida, ya no es Bergoglio. Sus responsabilidades y sus preocupaciones son otras. No s贸lo su grey se ampli贸 a 1200 millones de fieles en todo el orbe, sino que se ha convertido en un referente pol铆tico y simb贸lico en el mundo. Esto modifica su forma de posicionarse, la manera de entablar las relaciones. Bergoglio, que es un hombre inteligente, lo sabe y lo pone en pr谩ctica. Por eso, m谩s all谩 de insistir en sus gestos de austeridad y espontaneidad 鈥搎ue tambi茅n son parte de su estrategia de instalaci贸n medi谩tica鈥, se comporta como lo que es: el Papa.

Cristina Fern谩ndez, por su parte, sabe bien que las posibles disputas locales pasan ahora necesariamente a un segundo plano. La Presidenta tambi茅n tiene mirada de estadista y, de inmediato, evalu贸 la importancia y el valor que adquiere para la Argentina 鈥搚 para su propio gobierno鈥 contar con la simpat铆a y el aval del Papa. De all铆 la r谩pida reacci贸n institucional de la Presidenta para convertirse en la primera que salud贸 al nuevo Papa con un mensaje que algunos calificaron de 鈥渇r铆o鈥, pero que en realidad se adecu贸 al marco de una relaci贸n institucional. 驴Qu茅 se ped铆a? 驴Que el texto del saludo presidencial desbordara euforia? Si as铆 hubiese sido, la cr铆tica habr铆a llegado por otro lado: la utilizaci贸n de la figura del nuevo Papa.

Antes del encuentro del mediod铆a de ayer en Roma, hubo mensajes de parte y parte. Cristina Fern谩ndez sum贸 a la comitiva a Alicia Oliveira, amiga personal del Papa, ex defensora del Pueblo de la Ciudad, jueza exonerada por la dictadura y militante por los derechos humanos que ha defendido a Bergoglio de las acusaciones que se le hicieron de complicidad con la dictadura militar. Un mensaje hacia Bergoglio. Frente a los trascendidos que indicaban que Francisco podr铆a no recibir a Cristina Fern谩ndez, el Papa no s贸lo le concedi贸 la primera entrevista que dio a un jefe de Estado, sino que la invit贸 a almorzar y a mantener un di谩logo privado, con agenda abierta y fuera del protocolo. Otro mensaje.

Entonces, antes de verse las caras, Cristina y Francisco ya sab铆an que el encuentro entre ambos dejar铆a de lado eventuales reproches y pase de facturas y los dos concurrieron a la cita dispuestos a 鈥渕irar hacia adelante鈥. Precisamente 茅stas fueron las palabras que utilizaron algunos integrantes de la delegaci贸n argentina cuando se les pregunt贸 cu谩l hab铆a sido el sentido del di谩logo.

Al Papa y a Cristina se los vio distendidos y alegres ante las c谩maras mientras compart铆an regalos. Seg煤n pudo saberse, el mismo tono se extendi贸 durante el almuerzo privado que compartieron en la residencia provisoria del nuevo papa. El encuentro 鈥損ara sorpresa de la delegaci贸n oficial argentina鈥 dur贸 dos horas y media. Todos supon铆an que, atendiendo a la recargada agenda papal, la reuni贸n no superar铆a la hora, como mucho, hora y media. La extensi贸n es otro mensaje de confianza y de reconocimiento de Bergoglio, un hombre a quien no se le escapa este tipo de detalles.

En una comunicaci贸n con la prensa, Cristina hizo p煤blico algunos de los temas que habl贸 con el Papa. Central es el apoyo pedido para la resoluci贸n de la cuesti贸n Malvinas. Nadie dijo lo que Bergoglio opin贸 sobre el tema, pero su posici贸n se conoce de antemano. Por ese mismo motivo hab铆a salido ya al cruce el primer ministro brit谩nico, David Cameron, tratando de marcarle la cancha al Papa, casi exigi茅ndole que no hable como argentino. Lo que s铆 es importante es que Francisco, ya en su nuevo rol de jefe del Estado vaticano y pont铆fice de la Iglesia, le dio su acuerdo a Cristina para que dijera p煤blicamente que Malvinas fue un tema de agenda.

Bergoglio tambi茅n conoce aquellas interpretaciones que apuntan a decir que su nombramiento es una manera de acallar y frenar a los gobiernos y los movimientos populares en Am茅rica latina. Por eso arg cris y papa2envi贸 un mensaje a trav茅s de Cristina Fern谩ndez al mencionarle la idea de la 鈥減atria grande鈥 y hacer referencia a San Mart铆n y Bol铆var. Tambi茅n cuando le obsequi贸 a la Presidenta el texto del documento de Aparecida (2007), donde los obispos latinoamericanos fijaron su posici贸n sobre la realidad del continente y los desaf铆os que plantea. Bergoglio fue el presidente, por elecci贸n de sus pares obispos, de la comisi贸n redactora de ese texto, que luego fue aprobado en asamblea por m谩s de trescientos obispos delegados de todos los pa铆ses de la regi贸n.

Est谩 claro que los gestos y los mensajes no bastan por s铆 mismos. No borran el pasado ni determinan el futuro. Sirven, no obstante, para establecer claves de interpretaci贸n y, en algunos casos, para generar espacios para nuevos di谩logos, otros intercambios. Habr谩 que esperar los hechos para tener indicios m谩s ciertos.

Es evidente que los temas que trascendieron no son todos los que abordaron en una conversaci贸n privad铆sima entre Cristina Fern谩ndez y Francisco durante m谩s de dos horas. Apenas se supo que el Papa tambi茅n le manifest贸 a la Presidenta su respaldo a que los j贸venes participen activamente en pol铆tica. Y tambi茅n hubo tiempo para repasar los desaf铆os que Francisco tiene que afrontar en el futuro inmediato de la Iglesia. No se sabe si el Papa se lo dijo o no a Cristina. Pero en Roma se comenta que, pasadas las celebraciones de hoy en San Pedro con la misa inaugural de su pontificado, Francisco se abocar谩 de lleno a dar respuesta a los problemas m谩s urgentes. Por el momento, la medida m谩s importante 鈥揳unque provisoria鈥- ha sido la de confirmar en sus puestos a todos los miembros de la curia vaticana. Pero el Papa tiene en sus manos el documento que prepararon los cardenales Juli谩n Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi con los resultados de la investigaci贸n que les solicit贸 Benedicto XVI a ra铆z de las luchas de poder en el Vaticano y las filtraciones de los denominados Vatileaks. Francisco tiene previsto adem谩s almorzar el pr贸ximo s谩bado con Benedicto XVI. En el citado informe se encuentran mencionados muchos de los actuales miembros del gobierno de la Iglesia ahora provisoriamente confirmados en sus puestos. A partir de esta misma semana, el papa Francisco va a comenzar a convocar uno por uno a todos los aludidos para escuchar, de su propia voz, sus descargos. Cuando termine con esa ronda, tomar谩 determinaciones. Antes no habr谩 nombramientos definitivos y no se conformar谩 el nuevo equipo de gobierno de la Iglesia.

Volvamos al encuentro entre Cristina y Francisco. La Presidenta supedit贸 la visita del Papa a los ajustes que el pont铆fice pueda hacer en su agenda. Sin embargo, se puede decir que el Papa le asegur贸 a Cristina que vendr谩 a la Argentina en el futuro cercano. Julio podr铆a ser una buena fecha, con ocasi贸n del viaje ya programado a Brasil para participar de la Jornada Mundial de la Juventud. Despu茅s ser谩 cada vez m谩s dif铆cil, dado que Bergoglio no aceptar铆a llegar al pa铆s en medio de los debates de la campa帽a electoral para las elecciones legislativas.

En el 谩nimo y en la actitud pol铆tica de los interlocutores estuvo claro que la idea es 鈥渕irar para adelante鈥, sin que eso signifique desconocer que existen diferencias, ni olvidar los desacuerdos precedentes. Pero los dos saben tambi茅n que la colaboraci贸n entre ambos, desde sus respectivas funciones, puede ser beneficiosa para la Argentina y para el Vaticano y la Iglesia. El nuevo escenario y las nuevas responsabilidades de Bergoglio, convertido ahora en Francisco, generaron condiciones favorables para esta nueva situaci贸n.

*Periodistas de P谩gina 12, Argentina

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