Ene 27 2017
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Sociedad

Incendios en Chile: La maldici贸n de la madera

Lo ocurrido con los incendios forestales en la Zona Central /de Chile) 鈥搉oticia lamentablemente en pleno desarrollo鈥 constituye un cap铆tulo in茅dito de la ineficiencia nacional en el manejo de cat谩strofes. De un incendio de proporciones no imaginadas, hemos pasado r谩pidamente a una cat谩strofe nacional, que moviliza tanto a la solidaridad internacional como la cuota de irracionalidad gubernamental 鈥揺l avi贸n SuperTanker鈥, cuando queda en evidencia que no existen medios para controlar lo que no se previ贸.

Ya ocurri贸 con el terremoto y posterior maremoto del a帽o 2010, y hoy vuelve a repetirse, la tendencia a improvisar y aprender en medio de las tragedias.

Un incendio forestal tiene normalmente el car谩cter de un hecho de fuerza mayor. Originado en la irresponsabilidad humana, con o sin intencionalidad 鈥揾oy hay antecedentes para presumir la intencionalidad de varios de los focos de fuego鈥 es un riesgo real o potencial recurrente de nuestro territorio, que se supone tiene recursos y procedimientos acotados a la dimensi贸n que se estima que se pueda producir. Lo que ha quedado demostrado ahora como algo deficitario, es que las actividades productivas en materia de bosques, las relaciones de interfase territorial entre ellas, la relaci贸n segura con el h谩bitat humano urbano y la disponibilidad de recursos en bodega para el control de siniestros, nunca han considerado las particularidades geogr谩ficas y f铆sicas de nuestro territorio, ni previsto el riesgo latente que ten铆an.

El secano costero de la Zona Central, ahora siniestrado, pas贸 a plantaci贸n industrial de madera envolviendo pueblos, sin previsi贸n de lo que pudiera ocurrir, no solo por la extensi贸n de las plantaciones en sitios escarpados y quebradas, sino por las variedades ex贸ticas explotadas y su peligrosidad. M谩s al sur, el bosque nativo fue reemplazado por industria maderera, tambi茅n sin mayor protecci贸n de pueblos. Todo el proceso ha transformando a la madera no solo en riqueza nacional sino tambi茅n en una maldici贸n para la biodiversidad y la seguridad de los pueblos, con cargo al erario nacional.

Lo visto en estos d铆as excede con mucho la previsi贸n estimada para la acci贸n sectorial. Todo indica que los bosques de explotaci贸n maderera jam谩s fueron incorporados como una variable de inseguridad estrat茅gica, porque en Chile no se mira en perspectiva lo que hacemos con el territorio.

Los hechos actuales dejan expuesta la brecha de seguridad humana en la planificaci贸n del control de riesgos en el pa铆s, evidenciando otra arista de la liviandad de la pol铆tica nacional respecto de una idea de pa铆s con desarrollo social. Chile no tiene un sistema nacional de manejo de cat谩strofes ni una Ley de Protecci贸n Civil para casos de emergencia, pese a la enorme evidencia de la fragilidad geof铆sica de nuestro territorio. Cada vez que ocurre un episodio de esta naturaleza, sea terremoto, maremoto, erupciones volc谩nicas, sequ铆as prolongadas, inundaciones, desprendimiento o desplazamiento de glaciares o incendios de la actual magnitud, se evidencia la obsolescencia conceptual y de servicios del pa铆s. Tenemos el agua a no m谩s de 50 km del lugar del siniestro, pero no sabemos c贸mo llevarla hasta 茅l. Perdemos en el oc茅ano el 70% del cauce de agua dulce de los r铆os, aunque ella escasea en todo el territorio. Contaminamos el mar y construimos en quebradas o lechos de r铆o.

En lo conceptual, creemos que todo es dinero y recursos para mitigar y no planificaci贸n de escenarios y de acciones para prevenir, adem谩s de recursos para controlar o enfrentar los hechos una vez producidos.

Aunque en un contexto de dise帽o fiscal restrictivo para el a帽o 2017, igual el presupuesto nacional en materia de Protecci贸n contra Incendios Forestales, temporada 2016-2017, se duplic贸. Hubo, adem谩s, un aumento significativo de medios t茅cnicos (aviones cisternas propios y arrendados, helic贸pteros, mejoramiento de los sistemas de mando y m谩s personal de brigadistas y expertos), previendo una temporada dif铆cil. Pero todo se hizo insuficiente porque el evento fue catastr贸fico y no uno de incendios que pudieran ser controlados con capacidad sectorial.

Ipso facto se pas贸 a la receta nacional de la improvisaci贸n. Parlamentarios pidiendo la renuncia de los jefes de servicios o interpelando a ministros, estados de excepci贸n constitucional con militares a cargo (nadie sabe para qu茅, pues no tienen medios para apagar incendios; aunque quiz谩s en el futuro debieran tenerlos y ser adiestrados para ello, en el marco de una pol铆tica nacional coherente para el combate de incendios), b煤squeda de pir贸manos 鈥搎ue por cierto es necesario鈥 y los negocios improvisados como el avi贸n SuperTanker que, en sus primeras 24 horas en el pa铆s, solo pudo descargar una vez sus 72 mil litros de agua y retardante. Este avi贸n, cuyo fuselaje est谩 dise帽ado para volar a 10 mil metros de altura, que fue reacondicionado a tanquero despu茅s que la empresa propietaria quebrara, que requiere de una pista de 2800 metros para operar en tierra y cargar, es decir, hora y media o m谩s para operar con celeridad, que necesita sistemas ad hoc para cargar agua (camiones aljibe), que no puede bajar m谩s all谩 de los 150 metros de la tierra para vaciar el tanque ni maniobrar a una velocidad menor a los 350 kil贸metros por hora, pues de lo contrario pierde sustentaci贸n y puede caerse, hay que ponerlo en modo de aterrizaje (modo m谩s cr铆tico en aviones de esa envergadura) para que haga su aproximaci贸n. Es decir, pura ineficiencia y riesgo. Seguramente para demostrar que se hace algo.

Seguramente se volver谩n a acelerar los procesos de Ley de Protecci贸n Civil y todo lo relativo a la creaci贸n de instituciones aptas para manejar las emergencias nacionales. Pero, en materia de incendios, lo que no puede pasar inadvertido en esta dimensi贸n de Seguridad Humana Nacional, es que la industria forestal y de la madera introdujo un cambio significativo en los riesgos de seguridad estrat茅gica del pa铆s, sin que las regulaciones la obliguen a prevenir y mitigar de manera adecuada la sustentabilidad de su negocio. Esa industria cambi贸 ecosistemas completos, incluso con el 鈥渁poyo鈥 de todo el pa铆s, como lo fue el Decreto 701, sin que, como contrapartida, se le haya obligado a adoptar medidas de seguridad y mitigaci贸n correlativas.

El pa铆s no puede seguir subsidiando a esas empresas, haci茅ndose cargo de todas las externalidades negativas que ellas han generado y que todav铆a producen, y que ya llegaron al h谩bitat urbano, envolvi茅ndolo de riesgo de incendios. En el quinquenio 2011-2016, casi el 40% en promedio de la vegetaci贸n afectada por los incendios fue de plantaciones industriales. No obstante, el costo para las empresas fue m铆nimo, pues tienen seguros. El resto, lo pag贸 el pa铆s.

En materia de seguridad nacional la ense帽anza de la actual tragedia es brutal, y m谩s vale que los estrategas del pa铆s se pongan a analizar lo que est谩 ocurriendo, porque una vez m谩s se ha visto afectado el llamado N煤cleo Vital del Pa铆s, quedando en evidencia que no tenemos sistemas de seguridad y reacci贸n acordes con las necesidades.

A su vez, si se comprueba que parte de los focos de fuego fueron intencionales y, m谩s a煤n, con coordinaci贸n previa de los malhechores, quedar铆a en evidencia un enorme d茅ficit de inteligencia, el cual deber铆a ser revertido a la mayor brevedad, por el bien del pa铆s. El sistema nacional de inteligencia, en especial la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) y la inteligencia de Carabineros, a lo menos, deber铆an dar explicaciones a los chilenos.

Addendo: Aunque es prematuro calcular el monto de los da帽os, la Corporaci贸n Chilena de la Madera estim贸 en 40.000 hect谩reas la superficie de bosques da帽ados mientras la Asociaci贸n Vinos de Chile precis贸 que de las 141.000 hect谩reas de vides plantadas en todo el pa铆s se han quemado 44.

Terremotos, inundaciones, sequ铆as, heladas, aluviones, erupciones y por estos d铆as聽 feroces incendios. Cada a帽o se necesitan cientos de millones de d贸lares para enfrentar los desaf铆os que nos impone la naturaleza. El dirigente progresista Marco Enriquez reiter贸 al gobierno su propuesta de 2015, de crear un Fondo Permanente para Cat谩strofes (FONCAS) que cuente con un programa de prevenci贸n y otro de reconstrucci贸n.

El mismo se financiar铆a con un impuesto de 1% a las exportaciones mineras. Calculamos que este impuesto permitir铆a recaudar anualmente aproximadamente 400 millones de d贸lares, cantidad m铆nima para prevenir y enfrentar las cat谩strofes que sufre el pa铆s.

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