Oct 18 2011
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OpiniónSociedad

Indignados III. Una óptica venezolana

Hay dos formas extremas de ver el tema de los indignados, ambas erróneas, en nuestra opinión. Unos piensan que se trata de la llegada de la revolución mundial y que el capitalismo caerá mañana. Otros que es un movimiento pasajero y sin mayor importancia. En realidad, los indignados que marcharon el 15-O, con importantes multitudes sobre todo en algunos países de Europa, son un síntoma. NÉSTOR FRANCIA.*

El carácter aluvional del movimiento no le permitirá avanzar más allá de la acción callejera espontánea. Solo dará un salto adelante si quienes participan logran definir tanto una estructura organizativa como un liderazgo visible. Pero además tendrá que definirse sin ambages como un movimiento anticapitalista, es decir socialista. Lo que algunos de ellos llaman “democracia real” no puede ser otra cosa que la democracia socialista. Es lo que ocurre en Venezuela: existe un liderazgo claro y visible, estructuras organizativas como el PSUV y ahora el GPP, y un camino que se define sin medias tintas como socialista.

El de los indignados es un movimiento que actúa más contra algo que por algo, a pesar de consignas como “democracia real”, que no dicen mucho si no se les provee de contenido político, en forma de una propuesta revolucionaria.

Por supuesto, el movimiento de los indignados es un germen de lo que probablemente tardará algún tiempo en conformarse dentro del camino de lucha de los pueblos contra la explotación y por la justicia social. Tiene un valor subjetivo innegable, y esto es probablemente lo que más preocupa a la burguesía y el imperialismo, que ya comienzan a reaccionar ante la ola de protestas. En ese sentido, el movimiento puede ser comparable, sin que establezcamos de ninguna manera un total paralelismo histórico, con la rebelión del 27F en nuestro país.

Esa rebelión popular solo pudo germinar cuando surgió el liderazgo de Chávez y el pueblo comenzó a organizarse en torno a este líder. Más tarde, en el camino revolucionario venezolano, la revolución se definió como socialista.

El hecho de que han comenzado a pronunciarse públicamente en su apoyo relevantes artistas como lo hicieron más de cien escritores, entre ellos Salman Rushdie, Michael Cunninghan y Naomi Klein, en un manifiesto de respaldo al movimiento y a la jornada de protesta global del sábado, demuestra el nivel de importancia que tiene este florecimiento rebelde mundial.

La clara definición socialista de las masas y sus organizaciones evitaría que sectores de la derecha comiencen a utilizar el  movimiento de los indignados para sus propios fines, como es el caso de la agente imperialista cubana Yoani Sánchez, quien se preguntó en la red Twitter “¿Cuándo vamos a indignarnos públicamente los cubanos? ¿Cuándo vamos a entender que aquí hay miles de razones para indignarse?”.

La bloguera contrarrevolucionaria, en declaraciones a Efe, consideró que el movimiento de los indignados, surgido en España y extendido a otras partes del mundo, es “un movimiento ciudadano, es la indignación desde muchos ámbitos, por lo apabullados que se puedan sentir con el consumo” y, muy importante, dijo no creer “que tenga un perfil ideológico definido”.

Por supuesto que no lo tiene, y eso es lo que permite que una reaccionaria como ella, aliada a la burguesía y el imperialismo, pueda dar declaraciones como esas. Sánchez dijo además que “Si se me permitiera una pequeña observación o consejo: que la indignación no los ciegue y los haga pensar que las plazas vacías de La Habana quieran decir que somos felices”, y agregó que el “modelo cubano” no representa una alternativa al sistema que critica el movimiento indignado. Es decir, lo que Sánchez plantea es que la alternativa al capitalismo no es el socialismo ¿Cuál será la alternativa, entonces?
 
La burguesía, por supuesto, comienza a manipular de diversas formas para evitar que el virus anticapitalista se expanda. Por ejemplo, el economista contrarrevolucionario cubano Oscar Espinosa afirma que  los indignados es un movimiento que “tiene razón de existir”, porque el sistema de economía de mercado “hay que ajustarlo, hacerle cambios y tener en cuenta una repartición más equitativa… De lo que se trata ahora es de hacer ajustes que permitan una distribución más racional donde existan más oportunidades y adecuar la economía a las nuevas circunstancias de la globalización”.

Esto está en la misma onda de ese absurdo planteado por María Corina Machado del “capitalismo popular”. A juicio del cubano, la existencia de este movimiento no significa que “ha fracasado el sistema de economía de mercado, como quiere hacer ver el Gobierno cubano”.

Otra vía que asoma la burguesía es el desprestigio del movimiento. Rupert Murdoch utiliza su imperio mediático para declarar la guerra a los indignados de Wall Street. El imperio de la comunicación de Murdoch ha lanzado una campaña de desinformación contra los manifestantes. Los medios de Murdoch acusan al movimiento de acoger a delincuentes, drogadictos y de ofrecer comida gratis para ocupar Wall Street.

Según los periodistas de sus medios, el movimiento ha crecido gracias a que ofrecían alcohol y drogas, y firman artículos donde citan a supuestos indignados: “He estado fumando y bebiendo aquí por ocho días’, dijo Dave, con el alcohol en su aliento y sus ojos inyectados en sangre, mientras yacía tumbado en una hoja de cartón hecha jirones”. “Tengo que conseguir algo de metadona”, señalaba otro artículo citando supuestamente a otro indignado. “La gente dice que están aquí por la causa, pero la verdadera razón es la comida gratis”, dice el Washington Post “citando” a otro.

Acá es interesante recordar como definían los plumíferos de la burguesía al pueblo que enfrentó el intento de tomar Miraflores con la manifestación opositora del 11 de abril de 2002. Citemos solo a uno, aunque los ejemplos abundaron. En El Universal del 12 de abril de ese año, una reseña afirmaba.

“Un espectáculo deplorable pudimos observar a medida que nos dirigíamos a la tarima, ubicada a las puertas del Palacio de Miraflores, cerca de tres mil personas, la mayoría ebrios y consumiendo todo tipo de licores, expresaban su agresividad a través de groserías, festejaban en voz alta los muertos propinados por los círculos bolivarianos a los manifestantes que en forma pacífica y desarmados fueron masacrados en la avenida Baralt”.

Esta estrategia de descalificar al pueblo no es nueva para la burguesía. Ya la utilizaron contra la Comuna de París. El intelectual burgués francés Ernest Feydeau describió así, en su momento, a los comuneros:

“…A los señores obreros, por el solo hecho de que acariciaban más la botella que el trabajo, y se lavaban muy poco las manos, por no tener tiempo para hacerlo, se les ha metido en la cabeza que todo se les debía y les pertenecía sobre la tierra, y que sabían acerca de ello lo bastante, no habiendo aprendido jamás sino cada uno su propio oficio, para sustituir con ventaja a todos los gobiernos de los pueblos civilizados (…) la experiencia, el trabajo, la ciencia, la reflexión, la meditación no son nada, ni sirven para nada, que basta con ser grosero, mal educado, apestar a grasa y a tabaco, y tener todo el tiempo la injuria y la pipa en la boca, para estar considerado como un superior”.

News Corp está tratando de describir las protestas de los indignados como lugares peligrosos llenos de personajes sombríos donde las drogas y el sexo están a la orden del día. El artículo del Post, incluso trabajó en una cita y una referencia a Woodstock. La estrategia es clara: difundir un discurso contra el movimiento “Ocupar Wall Street”.

Otro camino que podría tomar la burguesía para descalificar a los indignados es el de infiltrarlos. Resulta harto sospechoso que en la manifestación en Roma el sábado, que fue multitudinaria, aparecieran de pronto alrededor de cien encapuchados que generaron disturbios violentos. El alcalde de Roma se apresuró a asegurar que los “verdaderos indignados” eran los ciudadanos de la ciudad por los destrozos ocasionados supuestamente por los manifestantes, que más bien se opusieron a los actos violentos y a quienes los generaron. Los medios de la derecha le dieron especial relevancia a los disturbios de Roma.

Sin ninguna duda, el movimiento de los indignados, en algunos países ya apoyados expresamente por los sindicatos y otras organizaciones obreras, forma parte de la revolución mundial que poco a poco irá cobrando cuerpo y protagonismo.

Los ataques contra el CNE se recrudecen y se unen a las denuncias hechas ante el organismo por un supuesto ventajismo de Chávez. El movimiento virtual 2D, que tiene su sede principal en las páginas de El Nacional, expresó ayer en su acostumbrado libelo de los domingos que “un proceso electoral que se pretenda adelantar en condiciones tales de ventajismo y aprovechamiento sistemático de los recursos públicos no puede calificarse de legítimo. Procedimientos como estos de un Estado económicamente todopoderoso, puesto al servicio del candidato oficial, constituyen un cuadro fraudulento”. Es decir, no hemos llegado al año electoral y ya comienzan a cantar fraude.

El presidente dijo, con toda razón, que “Ya ellos adelantaron la campaña electoral. Ellos andan en campaña electoral y me acusan a mí ahora de que yo ando en campaña”. Es verdad, todos los pre-majunches andan en giras, cantando victoria y propagando mensajes electorales.Una muestra de lo que hacen es el "banner" que viene publicando el comando de campaña de Capriles Radonski.

Aquí está claro que se trata de un mensaje propio de campaña electoral. No se dice, por ejemplo, “Capriles Radonski candidato de la MUD” sino directamente “Capriles Radonski presidente”. Por cierto que a propósito de la frase “Hay un camino” debemos responder que en realidad hay dos caminos que se excluyen mutuamente: el del socialismo y del neoliberalismo capitalista.

* Periodista.

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