Oct 28 2004
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Cultura

Internet: del pasado inmediato al futuro vigilado

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La entrevista con Elkajer y Seeberg tuvo lugar en un departamento en un suburbio de Las Vegas (Nevada, EEUU), la capital del juego y de la “diversión”. Allí Margaret Newsham intentaba rehacer su vida, volver a ser una persona más entre las que caminan por la calle, una ama de casa que hace las compras, que lee revistas o mira televisión sin el tormento de “saber”.

Newsham arrastraba entonces -y debe arrastrar todavía- el secreto y la culpa de su pasado. Un pasado que la situó en el centro del corazón del mundo más secreto de todos los mundos. Porque contribuyó a desarrollar el sistema electrónico de espionaje conocido como Echelon.

Cuando la conversación con los periodistas mostró un temor que se ha convertido en constante: miedo de que ciertos elementos puedan intentar silenciarla para siempre. Duerme con una pistola con bala pasada al alcance de la mano -debajo de la almohada- y su mejor amigo era entonces, tal vez aún lo sea, Mr. Gunther, un enorme pastor alemán entrenado para su defensa por un amigo policía de Nevada.

Sólo una vez había hablado antes Margaret Newsham de su trabajo como espía en el programa Echelon: en una sesión a puertas cerradas en el Congreso de EEUU, en 1988.

Esta tarde dejó atrás once años de silencio para relatar a la prensa, por primera vez, cuál había sido su trabajo en la red de espionaje más importante del mundo.

Decidió contarlo a pesar del consejo en contra de su médico, quien no quería que nos recibiera. “Tengo la presión muy alta, y el doctor opina que es un riesgo que me altere, pero no quiero dejar pasar esta oportunidad”, dijo entonces.

Echelon y su “colega” Carnivore se dieron a conocer urbi et orbi como parte del arsenal de los invasores de Afganistán. Se promocionaron -no sin orgullo- como herramientas para “escuchar las proclamas y planes de Al Qaeda (que había debutado a su vez para el gran público, dicho sea entre paréntesis, luego de la obertura de las Torres Gemelas).

Sentencia de muerte

Newsham atravesó un infierno cuando fue despedida de la Lockheed Martin, empresa en la que diseñaba programas para la red Echelon. Cuando se le encargó un proyecto en 1984, ella rehusó llevarlo a cabo, pues creía que podría traerle problemas al gobierno. Inmediatamente, los tipos de la Agencia Nacional de Seguridad (ANS; National Security Agency, NSA, en inglés) hicieron que fuera despedida.

Interpuso una demanda por despido injustificado y tomó contacto con la Comisión de Seguridad Interna del Congreso, que la citó para la sesión antes mencionada.

“A partir de ese momento, estuve tan presionada que eso acabó repercutiendo fatalmente en mi salud”, dice Margaret Newsham, que ha sobrevivido a un atentado que le dejó la parte izquierda de su cuerpo totalmente paralizada. “Pude oír cómo el doctor pronunciaba mi sentencia de muerte, mientras mi esposo y los tres niños permanecían a mi lado. Entonces pensé que, si moría, perdería mi caso. Eso fue lo que me hizo retornar a la vida”.

Cuando recuperó su movilidad, Newsham sufrió un paro cardíaco, y después tuvo que ser operada por un tumor maligno.

Espiando políticos

“A mí me parece que hay sólo dos formas de considerar las cosas: o están bien o están mal. Y todo el tiempo que trabajé en los proyectos clandestinos de vigilancia supe que hacía algo anticonstitucional”.

Margaret Newsham no está satisfecha de lo que hizo: espiar a personas corrientes, políticos, grupos de presión, empresas privadas. Pero eso es exactamente lo que hizo durante diez años, de 1974 a 1984. Mientras los satélites y los programas informáticos se desarrollaban en el cuartel general de la Lockheed, en Sunnyvale, ella fue destinada, en 1977, al mayor centro de escuchas (telefónicas) del mundo, en Menwith Hill, Inglaterra.

“Un día, en Menwíth Hill, me di cuenta de que todo aquello era un disparate; yo estaba junto a uno de los muchos ‘traductores’, un experto en ruso, chino y japonés. De repente me preguntó si quería escuchar una conversación que se llevaba a cabo en EEUU, en el edilicio del Senado. Distinguí con claridad el acento sureño de alguien a quien ya había oído antes”.

“¿Quién es? -le pregunté al traductor- y me respondió que era el senador republicano Storm Thurmond. Dios, pensé. No sólo espiamos a los demás países, sino que lo hacemos con nuestros propios ciudadanos. Fue entonces cuando me di cuenta de que lo que estábamos haciendo no tenia nada que ver con la seguridad nacional”.

Saber es Poder

La ANS, junto con otras agencias de inteligencia del Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, han establecido un sistema de satélites y sistemas informáticos que permiten intervenir todas las comunicaciones electrónicas que se efectúan en todo el mundo: telefónicas, mensajes de correo electrónico, teletipos y faxes.

La idea consiste en acceder a todos los movimientos políticos, tanto en los países hostiles como en los aliados, y tener un ojo puesto en todas las acciones económicas. saber es poder, y la ANS lo sabe. Los espías de la ANS son la autoridad máxima de la red, y los que deciden quién recibe luego la información y para qué se usa.

“Ya entonces, Echelon era una red muy refinada, y enorme. En 1979 podías elegir a cualquier persona y escuchar todas sus conversaciones telefónicas. Desde nuestros satélites, en 1984, podíamos filmar un sello de correos caído en el suelo, así que es casi imposible imaginar lo que se podrá hacer hoy”.

Echelon fue una idea de la ANS

-¿Quién bautizó a la red como Echelon?

-Fue la ANS. El código alfanumérico en la Lockheed Martin era P41 5.

-¿Qué piensa hacer ahora?

-Desgraciadamente estoy llena de dudas. Todavía debo respetar el secreto profesional, y no quiero acabar en la cárcel o verme envuelta en algún tipo de problema, ustedes ya saben qué quiero decir. Soy responsable del diseño de varios sistemas y programas, y de ayudar en la configuración de todo el proyecto.

-¿Qué parte de todo el sistema es llamado Echelon?

-La red informática. Los programas de software son conocidos como Silkworth y Sire, y el satélite más importante se llama Vortex. Intercepta incluso conversaciones telefónicas.

Aprobada por la CIA

-¿Cómo se puede ser agente de la ANS trabajando en una empresa privada?

-No era posible distinguir a los agentes de la ANS de los empleados de Lockheed Martin, Ford o IBM. La línea de demarcación era borrosa. Yo tenía categoría de máxima seguridad, que requería el visto bueno de la CIA. la ANS, la Marina y las Fuerzas Aéreas. Para aprobar tenias que pasar por el detector de mentiras, y ser sometida a una serie de pruebas; incluso mi familia fue discretamente examinada.

El cielo se ha oscurecido encima de las cascadas de neón de Las Vegas, mientras Margaret nos sigue contando las innumerables transgresiones de la ley, o cómo su colega sufrió un derrame cerebral cuando estaba participando en el diseño de una bomba secreta. Margaret parece exhausta, pero también aliviada.

-Es la primera vez que le cuento a alguien todas estas cosas. Pero ahora quiero tener a mi lado a Mr. Gunther, quiero sentirme a salvo.

Se mide la presión sanguínea y parece alarmada

-Creo que llamaré al doctor ahora, no esperaré a mañana.

Mr. Gunther regresa e inspecciona cada habitación de la casa. Esta noche, como todas, Margaret no se dormirá hasta comprobar que, bajo su almohada, la pistola está cargada.

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* Periodistas del diario danés Ekstra Bladet, para el que fue realizado el reportaje, que se publicó traducido al castellano por ese entonces, por ejemplo, en la revista californiana El Viejo Topo , en marzo del 2000.

Esta versión fue extraída de:
http://lainsignia.org/2000/abril/cyt_006.htm.

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