Ene 29 2013
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CulturaSociedad

La Biblia y la Palabra

biblia1La Biblia se imprimi√≥ por primera vez en 1488. Hasta esa fecha hab√≠a existido por m√°s de dos mil a√Īos solo en manuscritos expuestos¬† a constantes borraduras, adiciones y traducciones. Es posible distinguir alrededor de 40 autores entre ellos reyes, pescadores, sacerdotes, pastores y bur√≥cratas cuyos escritos abarcan un periodo de aproximadamente 1500 a√Īos. De¬† toda esta diversidad el sacerdote reclama¬† la unidad¬† incre√≠ble del texto y el estatus de fundamento del canon occidental. | NIEVES y MIRO FUENZALIDA.*

 

¬ŅQue es lo que hace a la Biblia el libro de los libros? ¬ŅQu√© es lo que indica el origen divino de su Palabra? ¬ŅQu√© es lo que lo diferencia de cualquier otro texto?

 

Cuando escribimos nuestro nombre en una hoja de papel, pregunta una de esas ense√Īanzas dedicada a los feligreses‚Ķ ¬ŅQui√©n lo escribe‚Ķ nosotros o el l√°piz? Obviamente, como ¬†sabemos, el l√°piz no tiene el poder de escribir por s√≠ mismo. Nosotros somos la fuerza o el esp√≠ritu detr√°s del l√°piz.

 

En la misma forma Dios es la fuerza detrás de los profetas que escribieron la Biblia. Dios se revelo a sí mismo a ellos para hablar a una audiencia mas amplia. Cuando uno toma un lápiz, el lápiz viene a ser la herramienta en la mano del escritor.  En la misma forma, el verdadero profeta es el lápiz de Dios. Es el quien habla por Dios y quien representa a Dios…
‚ÄúEl pueblo imploro a Mois√©s ¬†hablar a Dios por ellos en lugar de hablar ellos a Dios directamente por temor a morir. Dios complacido accedi√≥ al pedido‚ÄĚ
(√Čxodo 20:18-21).

 

Los autores humanos escribieron exactamente lo que Dios quiso que ellos escribieran y el resultado fue la perfecta y sagrada Palabra de Dios
(Salmo 12:6; Pedro1:21).

 

En la homilía dirigida al cónclave que iba a elegir al nuevo Papa, el cardenal Ratzsinger (Abril 18, 2005) afirmo que  una fe madura es la que se arraiga profundamente en la amistad con Cristo.  Es su amistad la que nos abre a todo lo que es bueno y nos da el criterio que  permite distinguir entre lo  verdadero  y lo falso. Es una relacion sin secretos y una comunión de voluntades unidas a Dios.

 

Los amigos de Jes√ļs¬† son los ap√≥stoles y sus descendientes, el episcopado, el conclave de cardenales y el Vaticano ¬†son los que¬† entregan la doctrina de la Iglesia que es id√©ntica a la voluntad de Dios.
Es decir, solamente las interpretaciones que la clerec√≠a hace del Nuevo Testamento ¬†son las que realmente transmiten¬† fidedignamente lo que el ¬†texto dice. Y es este texto el que decide √ļltimamente entre ¬†la verdad y la falsedad.

 

En el siglo XVII Spinoza someti√≥ a la Biblia ¬†a la cr√≠tica de la pura raz√≥n¬† explic√°ndola hist√≥ricamente. Bajo esta forma radicalmente nueva el ¬ęLibro Sagrado¬Ľ¬† aparece solo¬† como un libro antiguo, uno mas entre muchos otros, irrelevante como autoridad y sus int√©rpretes reducidos a estudiosos de textos antiguos. Su inter√©s en hacer esto no fue solo acad√©mico, sino que su proyecto fue un apasionado compromiso social en la lucha por la libertad religiosa e intelectual.

 

Su acercamiento a la lectura de las escrituras permitió crear un método nuevo y coherente de interpretación que luego pudo enriquecerse enormemente  en un contexto secular de libertad  intelectual.

 

No es que otras voces en defensa de la libertad religiosa o desafíos a la coerción política basadas en las interpretaciones de  textos sagrados no se hubieran escuchado antes. Lo que nadie había argumentado tan claramente como lo hizo Spinoza fue  que la crítica de la autoridad de la Biblia es  una condición necesaria para asegurar permanentemente la libertad religiosa e intelectual.
Que el reemplazo de explicaciones míticas  por explicaciones históricas  es clave en el logro de este objetivo.

 

El hecho de que hoy día no estemos gobernados por interpretes de la ley divina  ni intelectualmente dependientes de las revelaciones de Dios es una de las herencias de los pensadores del siglo XVII  que define la  libertad moderna.

 

La legitimidad política fundada en la religión es cosa del pasado. La autoridad derivada de la ley divina tal como aparece en la Biblia para definir políticas sociales era el fundamento del poder soberano por  lo que no era raro que los que se atrevieran a cualquier análisis crítico del texto eclesiástico pagaran con creces su atrevimiento.
La autoridad b√≠blica y el constre√Īimiento de la libertad estaban indisolublemente ligados. Su autoridad ¬†era la √ļltima arma para derrotar cualquier desaf√≠o al r√©gimen imperante. biblia2Se fueron los tiempos en que la Biblia era la autoridad √ļnica, el texto dominante, la fuente original del saber del canon occidental.
 

 

¬ŅPor qu√© un texto escrito inicialmente en hebreo compuesto enteramente de consonantes, sin puntuaci√≥n o marcas indicando vocales, ¬†se ha mantenido¬† por miles de a√Īos como la piedra fundamental, como el centro ¬†de la cultura judeo cristiana?

 

La herencia de la tradici√≥n metaf√≠sica occidental, similar a otras tradiciones, presupone que cualquier sistema de conocimiento depende de un fundamento √ļltimo, de un primer¬†principio, de un s√≠mbolo central desde el cual todos los significados se construyen jer√°rquicamente.

 

En el Nuevo Testamento Dios es la Palabra, no cualquiera palabra, sino la S√ļper Palabra. Seg√ļn el evangelio de San Juan‚Ķ ‚ÄúEn el comienzo fue la Palabra. Y la Palabra estaba con Dios. Y la Palabra era Dios‚ÄĚ.

 

Yas√≠, a trav√©s de miles de ¬†a√Īos, todo fue visto como el efecto de esta causa que deviene en significado transcendental, en uno que se ubica ¬†m√°s all√° de la naturaleza, del universo, del todo. ¬†La Palabra-Dios es ¬†el origen y es la que¬† detiene, centra y limita el libre juego del universo, la que establece las leyes que aseguran que las naranjas no se conviertan espont√°neamente en choclos o las palomas en gatos. La que separa el bien del mal. La que pone orden.
Como creador de la ley la Palabra-Dios permanece m√°s all√° de la ley, m√°s all√° de la estructura del mundo. Es el centro que centra todo lo que hay, el que garantiza su significado y el que le da sentido a la existencia.

 

Un gran n√ļmero de s√≠mbolos, aparte de Dios, han ocupado el lugar de ‚Äúsignificante trascendental‚Ä̂Ķ La Idea, el Esp√≠ritu Mundial, la Sustancia, la Materia, la Naturaleza, la Conciencia C√≥smica, el Vac√≠o, etc. Son trascendentales porque desde el momento en que cada uno de estos conceptos pretende fundar todo el sistema de pensamiento y lenguaje no pueden estar ¬†dentro del sistema, implicados en el lenguaje que intentan ordenar y centrar. Son fundamento, pero no parte de lo fundado.

 

¬ŅPor qu√© necesitamos¬† significantes transcendentales?
Porque la relacion entre¬†un significante (sonido, imagen, grafico) y un significado ¬†no es fijo, sino arbitrario. No hay una raz√≥n inherente de porqu√© las marcas m-e-s-a, por ejemplo, evocan en nuestra mente el mueble llamado mesa. Muy bien podemos ¬†evocarlo tambi√©n con la palabra inglesa ‚Äútable‚ÄĚ o la francesa ‚Äútableau‚ÄĚ.
El significado en el lenguaje  es una cuestión de diferencia.

 

Un  signo es lo que es porque  es diferente de otros signos. Si miramos el lenguaje como  sistema vemos que en él hay solo diferencias y el significado, en lugar de ser algo  inmanente al signo,  es funcional,  resultado de su diferencia con otros signos.
El significado, digamos, es el producto de un cierto sistema de significaciones compartido y no ¬†de una experiencia privada o un dise√Īo divino. ¬†

 

Y, para complicar mas las cosas, tampoco hay una distinci√≥n fija entre significante y significado ¬ŅPor qu√©? Porque si¬†queremos conocer el significado de un significante tenemos que¬† buscarlo en el diccionario. Pero lo que all√≠ encontramos son m√°s significantes cuyos significados podemos buscar en el mismo diccionario que nos llevara a otros significantes y as√≠ sucesivamente.
El proceso no es solo infinito, sino tambi√©n circular. El significante constantemente se transforma en significado que a su vez se transforma en significante y viceversa y nunca llegamos a un significado √ļltimo que no sea el mismo un significante.
 

 

¬ŅA d√≥nde nos lleva todo esto? A¬†reconocer que el significado esta esparcido o desparramado a lo largo de toda la cadena de significantes. No es f√°cil fijarlo porque nunca esta completamente presente en un solo signo.
El significante hoja, por ejemplo, tiene un sentido cuando hablamos de árboles y otro cuando hablamos de libros. Al  aparecer en diferentes contextos muestra diferentes sentidos  lo que hace bien difícil saber cual es su significado original.  

 

Creer que uno¬† puede decir o escribir lo que es definitivamente, es una ilusi√≥n. Aunque, hay que reconocer, una ilusi√≥n¬† necesaria ¬ŅPor qu√©?¬† Porque, a pesar de no hay concepto que no este enredado en un juego de significaci√≥n sin fin, este juego necesita ser estabilizado en alg√ļn punto.
Un discurso en el que los significados no puedan ser fijados es un discurso sicótico.

 

Y este es el papel que el ‚Äúsignificante transcendental‚ÄĚ ha jugado. Como tal¬† debe, de alguna manera, ser anterior, haber existido antes del pensamiento y del lenguaje. biblia3Su significado debe ser diferente a todo otro significado, es decir, no debe ser producto del juego de diferencias. Debe figurar, en otras palabras, como el significado de los significados, como el eje de todo el sistema de pensamiento, el signo alrededor del cual todos los otros giran.
Lo que en el fondo hacemos es  elevar un significado  a una posición privilegiada. Así, Dios es…  el Origen, la Última Causa,  el Creador.
¬†¬ŅNo es esta una curiosa forma de pensar?

 

Para que este significado sea posible otros signos tienen que haber existido. Es bien dif√≠cil¬† pensar en un¬† origen sin querer ir mas all√° de el. No es que tengamos que renunciar a la b√ļsqueda de tales causas o principios y, aunque quisi√©ramos, no es tan f√°cil ya que est√°n profundamente enraizados en nuestra historia. Pero, si los¬† examinamos cuidadosamente ¬†podemos descubrir que siempre pueden ser desconstruidos.

 

Se puede mostrar que, lejos de ser absolutos, √ļltimos son producto de¬† un sistema de significados particulares¬† y no algo que provenga desde fuera del sistema.

 

En el momento en que el fundamentalismo religioso islámico y cristiano lucha por establecer políticas gubernamentales basadas en   libros sagrados el  descontruccionismo  puede servir  como una práctica política, como  un intento de desmantelar  la logica de formas  particulares de pensamiento que sostienen sistemas completos de estructuras políticas e instituciones sociales.  

 

La intención  es tratar de ver  sus nociones, no como absolutas, sino   como  efectos  de una historia más amplia y profunda del lenguaje, del inconsciente, de las  instituciones  y las prácticas sociales.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Docentes. Residen en Canad√°.

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    2 Coment√°rios - A√Īadir comentario

    Comentarios

    1. Rebeca Chamudes Urz√ļa.
      29 enero 2013 18:30

      Excelente!!!!

    2. BRENDA
      3 febrero 2013 8:54

      PARA SABER EL ORIGEN DEL ¬ęLIBRO SAGRADO¬Ľ