Feb 3 2012
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Opinión

La crisis europea no era imprevisible

principios de febrero como ¬ęuna exageraci√≥n el aumento de los impuestos para comenzar a recomponer la econom√≠a griega al borde de la quiebra¬Ľ, seg√ļn el gobierno, y dijo que el mismo FMI ¬ędeber√≠a haberse centrado m√°s en la limitaci√≥n de los gastos de ese pa√≠s¬Ľ.|EDUARDO P√ČRSICO.*

 

¬ę‚Ķ Los prestamistas son tan voraces que soberan√≠a ya ni es una palabra.
Alfredo Palacios, político argentino.

 

De igual manera nadie sabe si es peor el remedio que la enfermedad, pero esa aceptaci√≥n es infrecuente en este organismo siempre √°vido del ajuste feroz sobre los pa√≠ses con deuda financiera, aunque por estos d√≠as los ajustados ser√°n Estados donde se cre√≠a definitivo el venerado ¬ęestado de bienestar¬Ľ.

 

Grupo de pa√≠ses que entre sus debilidades dependen de una constante importaci√≥n de petr√≥leo desde √°reas geogr√°ficas cada d√≠a m√°s arduas en dominar, variante que casi no sucediera en Am√©rica Latina cuando hace una d√©cada la acosara una crisis financiera similar que origin√≥ da√Īos formidables en toda la regi√≥n.

 

Con síntomas comparables a los que hoy padecen el sector poblacional más bajo de todos los países centrales de Europa, y consecuencias que pueden extenderse a sectores más favorecidos en esa escala que le otorgara a la sociedad toda, mejores condiciones objetivas como la generalizada inclusión ciudadana y el consecuente logro de muchos derechos sociales que les llevaran décadas obtener.

 

Y ante ese panorama en Espa√Īa no se equivoca su jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, al vislumbrar grandes manifestaciones contrarias a las quitas sobre la poblaci√≥n menos pudiente; un efecto que, digamos, √©l hubiera preferido sobrellevara el gobierno anterior y la gente le reprochara a Rodr√≠guez Zapatero ¬ęjoder hombre, que esto con Franco no hubiera pasado¬Ľ.

 

Pero vi√Īetas aparte, si los banqueros insisten en cobrar los cr√©ditos no hay esquive posible ante el rigor pol√≠tico de la Europa actual, y como a pagar se ha dicho se vislumbran las mismas recetas aplicadas con prolijidad y en el mundo entero por los inflexibles acreedores. A saber, el poder financiero con sus emisarios pol√≠ticos de turno de entrada buscar√° controlar las organizaciones sindicales y sociales, por tratarse del flanco con mayor resistencia y capacidad de movilizaci√≥n y protesta en todo el globo, y si el encuadramiento lo hacen seg√ļn el uso de cada pa√≠s y con menos acciones sangrientas como las ocurridas en Am√©rica Latina por los a√Īos setentas, es un resultado muy dif√≠cil de preanunciar ahora.

 

Además, los efectos de la globalización en el mundo entero, créase o no, produjeron una desnacionalización financiera que terminó estragando la concepción del capitalismo industrialista y de producción de cada país afectado, efecto que dentro de América Latina, y con la creación de un amplio banco regional, de esa instancia nefasta se recuperan de a poco los países que también hoy esquivan mejor esas encerronas bancarias que ofrecen fondos virtuales que nunca llegan para inviables proyectos de desarrollo.

 

Esa especie de diversi√≥n de los grandes colocadores de capital gestados por la globalizaci√≥n, el eterno bienestar y el fin de la historia que enso√Īara el Francis Fukuyama por mandato de Estados Unidos..

 

El liberalismo econ√≥mico con sus perge√Īos financieros incluidos imposibilita la incorporaci√≥n de las grandes mayor√≠as en su proyecto, veamos que al comenzar la que hoy nos parece hasta previsible la no recuperaci√≥n de los dineros prestados, tanto en Espa√Īa con sus hipotecas incobrables o en Argentina hace diez a√Īos con el corralito bancario, ese fin de fiesta extempor√°neo lo pagaron en su mayor√≠a los inversores de la clase media y hacia m√°s arriba se detuvo la rueda.

 

Por matem√°tica simple ‚ÄĒeso que seg√ļn nos ense√Īaron en el cole primario casi nunca se equivoca‚ÄĒ con estos ardides delincuenciales del capitalismo financiero tal certeza acaba siendo incierta. Acaso porque curiosamente los promotores de semejantes engendros tambi√©n aplauden el Consenso de W√°shington, manual desprolijo que desde los a√Īos ochentas establece como salida de las crisis la reducci√≥n de las administraciones p√ļblicas, la venta imprescindible de las empresas nacionales sean o no deficitarias ‚ÄĒen Argentina sobran ejemplos‚ÄĒ y profundizar m√°s y m√°s los ajustes hasta que la recuperaci√≥n de las acreencias de los bancos se haya cumplido.

 

Un sencillo libreto de aprietes presupuestarios siempre incluyendo sin falta a lo m√°s bajo de la escala social, a quienes si pueden tambi√©n le arrasan sus garant√≠as jur√≠dicas y las l√≥gicas expectativas como miembro de una sociedad en estado de derecho. Y hace muy bien el gobierno de los espa√Īoles en reconocer de antemano que esos trebejos no son f√°ciles de conjurar y m√°s a√ļn en una Europa sin grandes recursos petroleros, hoy imprescindibles en plena civilizaci√≥n del autom√≥vil.

 

Es muy posible que crecerá sobre los gobiernos la demanda de los sectores empresarios y socialmente más elevados que no perdonarán, esto es sabido, las dificultades que tendrá cada Estado en lograr créditos blandos a futuro. Y aunque cada crisis por más que hubiera sido previsible en un área tan desarrollada culturalmente como en el centro europeo, no será insuperable ni mucho menos.

 

Y m√°s a√ļn, acaso hasta les resulte instructiva.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Escritor.
www.eduardopersico.blogspot.com

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Aníbal Lage
      3 febrero 2012 20:17

      Un acierto en el enfoque y una puesta a punto de algo que se viene peligrosamente interesante. Muy bueno. Aníbal. Lag