Ene 28 2005
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Ambiente

La cuestión ambiental: informes contradictorios

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El Índice de sustentabilidad ambiental, elaborado por un equipo interdisciplinario de las universidades estadounidenses de Columbia y Yale da, indirectamente, la razón a quienes advirtieron sobre la falta de decisiones políticas en la esfera del gobierno chileno para proteger el ambiente y la biodiversidad y acusan a la empresa privada de contribuir al deterioro del territorio nacional.

Contrasta la situación chilena con el respeto al ambiente que se observaría en Uruguay y la Argentina; ambos países mejoraron su posición. Uruguay, la nación suramericana mejor evaluada, que se ubicaba en la sexta posición, ascendió al tercer lugar sobre otros de larga trayectoria en la materia, como Suecia, Islandia y Canadá.

Por su parte Argentina, que se encontraba en el décimo quinto lugar, pasó a ocupar la novena posición, desplazando a países como Hungría y Croacia.

Finlandia y Noruega se mantienen en los primeros puestos a la cabeza del ranking ambiental.

El otro indicador

En el Índice de Sustentabilidad Ambiental mundial, un estudio realizado por los técnicos de The Ecologist, la mayor parte de los países Latinoamericanos se encuentran en una posición intermedia. La mejor ubicación la ocupa Bolivia, en el puesto número dos. La última es Costa Rica, en el lugar 109.

El indicador evalúa la calidad del aire en las ciudades, la calidad de los recursos hídricos, los niveles de consumo de recursos materiales y de energía por persona, la degradación de los suelos, la situación de la fauna y flora y los aportes a la contaminación global. El estudio fue realizado por el equipo técnico de The Ecologist de Londres, con el apoyo de la organización Amigos de la Tierra.

En este ránking el primer lugar es para la República Centro Africana y el último, el número 122, para Corea del Sur. Entre los primeros diez se encuentran, además de Bolivia, otros dos países latinoamericanos: Nicaragua y Perú.
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En la primera mitad del conjunto, se ubican 15 países de América Latina y el Caribe. Muchos de ellos poseen relativamente mejores condiciones ambientales dentro de sus fronteras pero, además, sus aportes a los impactos globales son menores a los observados en los países industrializados.

Por otro lado, cuatro países de América Latina aparecen en la última mitad, entre ellos Chile, Haití, México y Costa Rica, en un conjunto donde se han operado fuertes cambios económicos volcados hacia la exportación de recursos naturales. El caso de Costa Rica es llamativo, ya que allí se encuentra una de las proporciones más altas de áreas protegidas del continente y desde hace años se vienen ensayando estrategias ambientales. Sin embargo un examen atento de la situación muestra que, fuera de esas áreas, los impactos ambientales y la degradación de agrosistemas es muy alta.

En este índice Chile ocupa el lugar 74, Uruguay el 47 y la Argentina el 18. Venezuela logra el puesto 19, Ecuador el 28 y Brasil el 38; México el 85, Costa Rica el 109, EEUU el 112 y, cerrando el informe Corea del Sur en el lugar 122.
(Mayor informacion en: Ecología Global).

Sin sorpresas

Según el director ejecutivo de Océana, Marcel Claude, la situación chilena «era esperable». El país desatiende «todos los aspectos medioambientales. De los tres recursos naturales principales -la minería, la pesca y recursos forestales- ninguno cuenta con leyes que permitan realmente regular su explotación», señaló el economista.

En algunas áreas la situacion de Chile es grave, advierte Claude. «Con las leyes de pesca y ambiental que existen, en dos años la merluza desapareció en un 80 por ciento y el jurel en un 50 por ciento». Señala además que las autoridades políticas están concentradas únicamente en el manejo macroeconómico, y como estos índices ambientales no repercuten en la inversión, no se hace nada por mejorar.

Celulosa Arauco en la mira

Diversas organizaciones ecologistas protestaron frente al edificio que ocupa el Grupo Angellini, propietario de Celulosa Arauco, a la que se responsabiliza de la destrucción de un santuario natural de flora y fauna en el sur del país. Los activistas, agrupados en la Coordinación por la Defensa del Santuario del Río Cruces, realizaron una clausura simbólica del edificio y exigieron a la empresa cambiar su deficiente política medioambiental, causal del cierre temporal de su planta de celulosa.

Los organizadores señalaron que su objetivo fue reivindicar las demandas que las organizaciones y ciudadanos que forman parte de esta Coordinación hicieran apenas se supo de la clausura -transitoria- de la planta.

Los defensores del ambiente manifestaron que llevarán los antecedentes que poseen sobre el mal manejo de la planta de celulosa a organismos internacionales y se pondrán en contacto con los compradores de celulosa chilena para denunciar estos hechos.

Coordinación integra a Greenpeace, Océana, el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, Defensores del Bosque Chileno, estudiantes de la Universidad de Chile y ciudadanos independientes.

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