Sep 27 2004
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Cultura

La historia infinita: Camilo José Cela y el franquismo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El Guardian volvió el viernes con antecedenes que, si no son nuevos, no se habían recordado en las últimas dos décadas, involucran a Camilo José Cela en la “máquina de moler carne” montada por la dictadura de Francioso Franco -y por la que ‘pasó’ buena parte de la intelectualidad epañola que permaneció en el país durante sus años-.

Según el diario inglés Cela -que trabajó un tiempo para la censura franquista- consideraba sobornables a escritores, académicos y otros intelectuales. Quien renovó el parque para esta nueva andanada es el investigador catalán Pere Ysàs, de la Universidad Autónoma de Barcelona: Cela fue informante del régimen de Franco en la década 1961/70, dice, incluso después de unirse a la Asociación de escritores disidentes.

Ysàs afirma haber encontrado un informe interno dirigido a Manuel Fraga, actual presidente de la Xunta de Galicia, y entonces responsable de la censura, que recge las sugerencias de Cela a raíz de su participación en una reunión de escritores en 1963.

Triste. Pero en absoluto novedoso Sobre quien aceptó el marquesado de Ira Flavia -localidad gallega donde nació en 1916- escribió la periodista Carmen Castelo en 2002:

“Sabemos que Cela fue un acomodaticio políticamente hablando, un hombre que se presto a ser censor en la epoca franquista, aunque segun sus admiradores incondicionales, fue un censor “benevolo” y que lo hizo por pura necesidad. Pero otros intelectuales vivian en la Madrid de los años 40 y tenian que ganarse la vida de alguna forma y nunca se rebajaron a ejercer como censores de sus propios compañeros, sino que sobrevivieron la penumbra del franquismo como pudieron”. (www.pcug.org.au/~spaincce/261.html).

La nota del Guardian es lapidaria; tras reconocer Ysàs que Camilo José Cela “es un carácter complejo” afirma que, en cierta época quiso jugar con todos los naipes de la baraja. Y agrega (www.guardian.co.uk/international/story/0,,1312356,00.html):
“La evidencia sugiere que Cela, más que haber sido coaccionado para convertirse en un informante de la dictadura, se acercó por propia voluntad para ofrecer su ayuda”.

Por ejemplo denunció al gobierno que 42 de los 102 firmantes de una carta contra la represión policial de la huelga de mineros de Asturias eran miembros del Partido Comunista. Él mismo era uno de los firmantes.

Como escribió después, a veces los hombres se esconden “para llorar a solas la pálida lágrima de la vergüenza”.

fotoFraçoise Sagan, que la historia le sea leve

La escritora francesa Françoise Sagan falleció el viernes de una embolia pulmonar. Tenía a la edad de 69. Nacida Françoise Quoirez, publicó en 1954. a los 19 años, el libro que le dio notoriedad y del que jamás pudo desprenderse. Bonjour tristesse el dió el Prix des Critiques y la hizo, a los 20, tan ‘famosa’ como en la actualidad cualquiera de esas señoritas o señoras de la TV, generosas con lo que guardan -es una metáfora- bajo de su ropa interior.

Alguien dijo -o debió decir- que su obra, y tal vez ella misma, era una laguna de aguas inquietas que nadie navegó lo suficiente para saber si escondía abismos. Hoy un joven que se acerque a sus novelas quizá las encuentre pudibundas -comparadas con las de tanta chica que olvida sus bragas hasta en los autobuses-, pero aquellos jóvenes que las leyeron hace más de 30 años encontraron que planteaban preguntas, cuyas respuestas silenciosas probablemente les persiguen hasta la actualidad.

Unos 40 títulos llevan su firma -las mayor parte prescindibles- entre artículos, ensayos breves, guiones y novelas. Se destacan: Dentro de un mes, dentro de un año (1957), Aimez-vous Brahms? (1959), Les merveilleux nuages (1961), La chamade (1965), Des bleus à l’âme (1972), Le lit défait (1977) y otras, todas ellas novelas. En 1993 publicó sus memorias.

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