Sep 9 2012
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CulturaSociedad

La moda g贸tica

La novela g贸tica se ha caracterizado mayormente por la preocupaci贸n con el lado obscuro y siniestro de la vida,聽la desintegraci贸n material, la decadencia org谩nica, la pestilencia, 聽el crimen, la locura, la perversi贸n, la obsesi贸n de los deseos, la muerte, lo s煤per natural y lo oculto. Hasta聽ahora, para nuestra tranquilidad, el g贸tico hab铆a estado tranquilamente confinado al mundo de los聽 libros.| NIEVES Y MIRO FUENZALIDA.*

 

Hoy, sin embargo, 聽ya no se conforma con permanecer solamente en el mundo de la literatura. La verdad es que lo vemos聽 filtrarse聽 por todas partes y no es raro que lo encontremos en la moda, la publicidad, la m煤sica, el cine,聽 la televisi贸n o la internet.

 

Sin necesidad de ser expertos la mayor铆a de nosotros tiene alguna vaga idea de lo que el g贸tico es, aunque no tenemos idea de聽porqu茅 se ha transformado en un fen贸meno popular masivo de tan tremendo 茅xito comercial. Aparte de los lugares comunes como la angustia de fin de siglo, el acostumbramiento a los horrores del mundo contempor谩neo, el reflejo de la ansiedad social o la manipulaci贸n publicitaria uno podr铆a preguntarse 驴hay algo m谩s?

 

El g贸tico no surge de pronto listo para ser 聽imitado, explotado y comercializado. Por el contrario, tiene una historia 聽que muestra como ha cambiado, como se ha desarrollado, como ha acumulado una serie de significados y como se niega a desaparecer. En Contemporary Gothic C. Spooner dice que no hay un g贸tico original, sino que el g贸tico es siempre la revivencia de otra cosa, la reapropiaci贸n y reinvenci贸n聽 de formas previas mas que su simple repetici贸n.

 

Otra autora, MaggieKilgour, dice que el g茅nero se alimenta de la mezcla de una gran variedad de fuentes literarias de las que emerge y de las que nunca se desprende鈥na especie de monstruo frankensteiniano armado con pedazos y piezas del pasado. El t茅rmino proviene de una tribu del norte de Europa, los godos, que en el siglo V saquearon Roma y pusieron聽fin a su imperio.

 

En el siglo XVII el termino reemerge para describir retrospectivamente la arquitectura eclesi谩stica medieval聽con 谩ngulos grotescos, arcos puntudos, figuras tiesas y alargadas, g谩rgolas y detalles elaborados que reemplaza el estilo cl谩sico. Una nueva sensibilidad que asocia el fin del clasicisismo con el fin del imperio y el nacimiento de una nueva identidad.

 

El aparecimiento de la novela g贸tica en la mitad del siglo XVIII cambia la significancia ideol贸gica del termino otra vez para representar el tiempo del feudalismo y la barbarie antes de la llegada del Iluminismo y los beneficios que trajo 聽la ciencia y la raz贸n. El Monje de Matthew Lewis (1796), paradigma de la novela g贸tica, pinta a la Espa帽a medieval dominada por la hipocres铆a cat贸lica y aterrorizada por la Inquisici贸n y el Diablo.

 

Y el arte contempor谩neo se vuelve ahora 聽hacia el g贸tico en busca de 聽inspiraci贸n en su idioma 聽y se concentra, no tanto en los sentimientos de trascendencia espiritual o nostalgia hist贸rica, sino聽en los temas de persecuci贸n, de聽 encarcelamiento, de la recreaci贸n grotesca del cuerpo y el descenso enfermizo en la pestilencia de la ultima disoluci贸n. En el g贸tico el pasado, que se ve como el 聽lugar del terror que ahoga el presente y previene el progreso y el desarrollo personal, retorna con fuerza m贸rbida en la figura de聽los muertos que se levantan de las tumbas para colonizar a los vivos.

 

La literatura de horror聽 se podr铆a ver como la constante negociaci贸n entre nuestra racionalidad y nuestra biolog铆a. Lovecraft 聽ya lo reconoc铆a al afirmar que 聽la herencia biol贸gica nutre al genero, afirmaci贸n que 聽inmediatamente lo separa de los an谩lisis tradicionales que privilegian lo psicol贸gico por sobre lo corporal en los an谩lisis de la literatura g贸tica.

 

El horror g贸tico, en verdad, nos despierta brutalmente a la inescapable e intima conexi贸n con la carne y el dolor, con la mente en el cuerpo, mucho antes que los fil贸sofos contempor谩neos le empezaran a dar atenci贸n. El Exorcista, El bebe de Rosemary o Stigmata (Estigma), por ejemplo, son la fantas铆a聽del asalto diab贸lico聽al cuerpo de una joven mujer.

 

La percepci贸n g贸tica, a diferencia de la percepci贸n que ve el pensamiento como funcionando en un reino espiritual fantasmag贸rico independiente de la materia, refleja sin adornos el contexto corporal desde donde surgen los mas 铆ntimos pensamientos de terror. Sue, en Salem鈥檚 Lot de聽Stephen King, trata de racionalizar y desechar la evidencia de la actividad de vampiros en la aldea鈥
鈥淪u mente clara no se impresiono mayormente con los rumores que corr铆an de la presencia de聽 chupadores de sangre y 聽muertos vivientes鈥.
Pero, a pesar de ello, el terror se apodero de ella a un nivel m谩s atavistico鈥 鈥淔ue de la espina dorsal, de aquella red de nervios y ganglios mucho mas antigua de donde聽 el terror eman贸 en ondas sucesivas鈥.

 

El horror imaginativo del g贸tico es som谩tico, su significado es biom贸rfico, profundamente anclado en la 聽l贸gica 聽bioqu铆mica hormonal y la multitud de sinapsis nerviosas 聽que se relacionan 铆ntimamente con el ambiente org谩nico exterior 鈥攄el cual los humanos somos otra variedad de prote铆nas. 聽

 

La autora Ellen Moers聽hace notar tambi茅n聽la emanaci贸n biol贸gica de la ficci贸n g贸tica:
鈥淓l g茅nero no busca聽 alcanzar las profundidades del alma y purgarla con piedad y terror como 聽la tragedia, sino que alcanzar el cuerpo mismo, sus gl谩ndulas, epidermis, m煤sculos y sistema circulatorio鈥.

 

Las investigaciones del doctor Frankenstein聽 no se centran en 聽la f铆sica o astronom铆a, sino en la bioqu铆mica, la fisiolog铆a聽 y los procesos de degeneraci贸n corporal鈥
鈥淗e sido llamado a estudiar las causas y progresos de la聽 decadencia聽que me obligan a pasar d铆as y noches en b贸vedas y casa mortuorias鈥.

 

Edgard Allan Poe termina 聽as铆 El caso del se帽or Valdemar:
鈥淪obre la cama yace una masa semi liquida de una聽 putrefacci贸n detestable鈥.
Al final, solo eso qued贸 del pobre 聽se帽or Valdemar: la fetidez repugnante de la desintegraci贸n org谩nica.聽

 

Si la tragedia es la聽preocupaci贸n del destino hist贸rico, el horror g贸tico es el reconocimiento de que 鈥渓a biolog铆a es鈥 destino鈥. La mejor vitalidad, dice la poeta聽Emily Dickinson, no puede vencer la decadencia.

 

Lo cierto es que para nadie 聽es sorpresa que la mortalidad sea聽 la realidad mas elemental de nuestra vida. Pero, una realidad elemental que defensivamente relegamos al reino de la abstracci贸n en donde podemos manejarla con m谩s comodidad. La fantas铆a del horror g贸tico es la que聽 violentamente nos trae de vuelta para聽 mostr谩rnosla gr谩ficamente con todo el dolor, espanto 聽y repulsi贸n f铆sica que asociamos con la muerte.

 

驴Por qu茅 una cultura profundamente hedonista como es la del capitalismo contempor谩neo puede sentirse atra铆da聽por los temas de la maldad, la decadencia, la muerte, la debilidad emocional, la desintegraci贸n y putrefacci贸n org谩nica y el culto a las fuerzas s谩dicas que tradicionalmente se asocia con el gusto de una minor铆a?

 

Aqu铆 uno podr铆a decir sin demasiado riesgo que no es por casualidad que la popularidad y fisicalidad del goticismo corra paralela y en direcci贸n opuesta a la popularidad y virtualidad del 鈥渃yber space鈥 cuyos significantes funcionan sin 聽conexi贸n significativa con la vida biol贸gica. La explosi贸n del horror g贸tico virtual, dice Jack Morgan en Biology of Horror, constituye un aspecto del retorno聽 diab贸lico de la realidad corporal, una insistencia m铆tica en contra de la represi贸n de lo org谩nico聽impl铆cita en el paradigma inform谩tico.

 

El filosofo franc茅s Henri Bergson observaba que el intelecto humano se siente como en su casa entre objetos inanimados. Triunfa en geometr铆a, dec铆a, pero no puede entender la vida natural actual 鈥 con ella todos sus moldes se rompen. En otras palabras: es聽confortable tratar con lo que ya es conocido, con aquello que podemos crear y controlar. Pero lo absolutamente original e impredictible de lo natural es molesto. 聽

 

En Mortal Fear de Robin Cook nos encontramos con el horror de la aparici贸n de聽una nueva prote铆na asesina a nivel celular.
鈥淒entro de la gl谩ndula pituitaria de Cedric las nuevas prote铆nas fueron capaces de unirse a la superficie que cubr铆a聽 los genes. Desde ese momento el final fue inevitable. La muerte de las hormonas comenz贸 a ser sintetizada en una cantidad imprecedente. Al entrar a la corriente sangu铆nea la hormona se apodero del cuerpo de Cedric. Ninguna c茅lula quedo inmune. El final era solo cuesti贸n de tiempo鈥.

 

El equilibrio qu铆mico necesario para mantener聽una forma particular de vida, como muestra la biolog铆a, siempre se ve amenazado por una variedad de fuerzas ambientales antag贸nicas o agentes agresores que limitan las posibilidades de sobrevivir. Ah铆 siempre hay alguien o algo esperando para comernos鈥 el lobo en La Caperucita Roja, Hannibal Lester聽 en The Silence of the Lambs, el vampiro en El Conde Dr谩cula 聽o聽 los virus en La Peste Negra.

 

La ret贸rica del horror, como dice Morgan, se construye para provocar una reacci贸n visceral, para colocarnos en el聽peligroso terreno de la vida f铆sica,聽 esa dimensi贸n que somos incapaces de racionalizar confortablemente. Para intentar tocar la inconsolable oscuridad y conjurar lo peor. En breve, para iniciar una jornada hacia el fin de la noche y luego volver a un estado mas claro 聽y estable.

 

Despu茅s de dejar la desintegrativa y f茅tida atm贸sfera de la b贸veda, el doctor聽 Seward, en la novela Dr谩cula, 聽exclama:
鈥溌h! todo aparece nuevamente fresco y claro聽 en la noche despu茅s del terror de la b贸veda鈥︹
驴No es esta una noci贸n psicoterap茅utica del horror? Sus efectos pueden ser enmarcados homeop谩ticamente.

 

Una peque帽a cantidad de material m贸rbido, como ars茅nico por ejemplo, provoca una energ铆a saludable que reactiva las funciones org谩nicas. Igualmente el horror g贸tico en lugar de ignorar lo abyecto lo devela. El escenario m贸rbido, siniestro, ca贸tico y repulsivo da paso a una sensaci贸n de vitalidad y libertad sea en la narraci贸n o fuera de ella.

 

El elitismo literario tradicionalmente marginalizo al g贸tico por considerarlo una forma de entretenimiento masivo ligada al consumerismo comercial;聽pero, como nota Spooner, en las 煤ltimas d茅cadas del siglo pasado, en el momento en que lo transgresivo y marginal se transforma en instrumento critico, la valoraci贸n del g贸tico cambia al ser usado como un instrumento subversivo, similar a聽 las <>avant garde, en contra de las elites culturales.

 

Esta nueva pasi贸n de algunos intelectuales ha sido ampliamente compartida por la masa. La novelista Julia Kristeva, refiri茅ndose a la fascinaci贸n que los relatos de horror tienen sobre nosotros, dice que lejos de ser una actividad menor o marginal en nuestra cultura, este tipo de literatura representa el 煤ltimo indicio de nuestra crisis, de ah铆 su poder nocturnal.

 

Lo parad贸jico es que este instrumento subversivo, igual que聽 la聽 avant garde, que se supone exponen a la luz del d铆a las fuerzas obscuras de los deseos inconscientes del capitalismo avanzado, terminan estrepitosamente en las聽pantallas, los parlantes y las vitrinas del mercado. Al final del siglo el g贸tico se consolida en Occidente como el entretenimiento y la moda preferida. Sus im谩genes, cuidadosamente domesticadas, venden.
鈥斺
* Escritores y docentes. Residen en Canad谩.

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