Jun 2 2011
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Opinión

La muerte de Salvador Allende: “Los médicos conspiraron”

Leonardo Núñez.*

Escritor asegura que médicos de Allende conspiraron para ocultar la verdad de su muerte. Camilo Taufic, quien ha investigado por años el caso, dice que el juicio histórico sobre el líder socialista no cambiará si se revela que fue asistido en su suicidio por un integrante del GAP. Como la senadora Isabel Allende —hija del presidente muerto en La Moneda—, Taufic —periodista de la "vieja guardia"— también está molesto con Informe Especial; dice que los encargados del programa de Televisión Nacional lo entrevistaron y usaron datos para armar el reportaje emitido sin darle crédito por sus investigaciones.

Para Camilo Taufic hubo muy poco de novedad en el reportaje Informe Especial sobre la muerte de Salvador Allende. Hace años que este escritor y periodista sostiene que el derrocado Presidente no murió por un disparo autoinferido con el fusil AK-47 que le regaló Fidel Castro. Su última investigación, que causó impacto internacional, incluso va más allá de la tesis de las dos balas en el cráneo que esgrimió anoche el programa de TVN.

Tras analizar declaraciones de testigos y documentación de la época, Taufic concluyó que la muerte de Allende se debió a un "suicidio asistido", producto de un "tiro de gracia" que le dio Enrique Huerta, intendente de Palacio y miembro de la guardia personal del presidente —los llamados "GAP" (grupo de amigos del presidente)—, en un "acto de solidaridad humana y política".

Esta información la saben varias personas, pero no la han querido revelar por "razones de lealtad" con la figura del líder socialista. "Es hora de que los doctores de Allende digan la verdad, ellos saben lo que pasó", señala el escritor, quien agrega que antes del golpe militar, el gobernante ya le había confesado a su círculo más íntimo que prefería morir antes que entregar su gobierno a las Fuerzas Armadas.

Según Taufic, en medio del ataque a La Moneda, Allende estaba decidido a cumplir con esa promesa por lo que usando una pistola que tenía a su disposición, se disparó en la cabeza. Pero quedó vivo.

"Allende no se disparó en la sien, como le habían explicado, se apuntó en el ojo", explica. "Esto lo demostró el doctor Luis Ravanal en la investigación que publicó en el año 2008 en la revista ‘El Periodista’. Allí se habla de las dos balas (en el cráneo)… queda mal herido, lo que se deduce porque, según testigos, los que estaban con él lo rodean y lo instalan en una sala. Tengo la duda de si el primer disparo se lo da en el Salón Independencia. Lo veo como disparándose en un escritorio, podría ser la oficina del ministro Osvaldo Puccio, y luego pudo ser llevado al Salón Independencia".

—¿Cuánto duró la agonía del presidente?

—No lo sé, quizás algunos minutos. A Allende se le puso un abrigo, vestimenta que no aparece en los dibujos del expediente (que mostró anoche TVN). Se sabe que cuando una persona pierde mucha sangre, se enfría, entonces lo abrigan. Sé que el acuerdo era que el doctor Danilo Bartulín le diera el tiro de gracia si era necesario, pero no estaba en ese momento, había bajado de los pisos superiores de La Moneda y puede que haya sido retenido.

—¿Qué testimonios hay sobre eso?

—Varios, pero los testigos directos han ido muriendo o están desaparecidos. Por ejemplo ‘La Payita’ (Miriam Contreras, secretaria personal de Allende), que había empezado el descenso (por las escaleras) de La Moneda, se devuelve y trata de entrar al Salón Independencia, pero no la dejan ingresar, ni siquiera mirar. Ella (posteriormente) había dicho que presumía que Allende estaba vivo y sufriendo enormemente.

—¿Qué pasó luego?

—Tengo el 90% de los datos comprobados, pero aún me falta hilar la secuencia ininterrumpida. Enrique Huerta entra a la sala donde está Allende. Se siente un disparo y Huerta sale gritando: ‘¡El presidente Allende ha muerto, viva Chile, mierda!’. Entonces toma su metralleta y se lanza a los soldados, pero lo derriban y se queda sollozando. Y abajo, ya detenido, sigue sollozando. Esa conducta me hace presumir que él dio el tiro final, pero no lo sabremos de él porque fue uno de los primeros ajusticiados ese día.

—Pero el doctor Patricio Guijón, presente ese día en La Moneda, sostiene que vio el momento en que Allende se dispara. ¿Miente?

—Pienso que Guijón fue el elegido, no sé si por sus compañeros, para inventar toda una historia que justificara la muerte de Allende de una manera más heroica, más honrosa. Esa idea provino del general Javier Palacios, creo que asesorado por la CIA. Se nos ha vendido una pomada de que él dirigió el ataque a La Moneda, pero el apareció cuando la batalla estaba absolutamente ganada. Así mató dos pájaros de un tiro: primero, Allende queda como derrotado y, luego, por usar el fusil de Castro, se asocia el fin de la vía pacífica al socialismo con la revolución violenta de Cuba.

—¿Entonces Palacios es clave en lo que vino después?

—Él convence a los médicos de que es mejor decir a todos que Allende se suicidó con la metralleta de Castro, porque así quedaría mejor su imagen.

—¿Cree que el doctor Gijón se desdiga alguna vez?

—Parece que eso no va a pasar. Cuando empezaron a surgir las primeras dudas en el año 2003, se reunieron los médicos de Allende. El doctor José Quiroga, también amigo de Allende, es el que hace de líder, y él refuerza lo de la versión de Gijón. Los médicos le prestan ropa, para mantener esta versión. Me duele mucho tener que aclarar estas cosas, porque los conozco personalmente. Pero es hora de que los doctores digan la verdad.

—¿De confirmarse este "suicidio asistido", cambia el juicio histórico de Allende?

—Pienso que no tiene mayor importancia en el sentido de que Allende fue compelido a suicidarse. Además, enfrentaba un ataque aéreo, estaba abrumado por esta situación criminal… Ahora, el juez Mario Carroza ni ningún tribunal va determinar lo que pasó en La Moneda sólo por el análisis de los restos óseos del Presidente. Todo esto tiene que ser investigado con testigos, algunos de los cuales tienen que desdecirse, porque lo que está haciendo el equipo de peritos es determinar qué tipo de balas hay en los huesos de Allende. Si están las dos o solamente una. Pero no pueden determinar estos detalles".

* Periodista.
Aparecido en El Mercurio, edición internet, aquí.

Camilo Taufic investiga, más allá de la trágica muerte del presidente Allende, los hechos sociales y la dura e indiscriminada represión desatada por la dictadura desde el momento mismo en que se produce el golpe de Estado; fruto de sus primeros trabajos es el libro Chile en la Hogera-1973 /269 páginas, Editorial Corregidor, Buenos Aires 1974 —agotado.

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