Feb 11 2013
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Opini贸n

La revoluci贸n icon贸dula

dulia1La veneraci贸n de im谩genes no dej贸 de ocasionar problemas en la Iglesia Cat贸lica entre iconoclastas e icon贸dulas. El Imperio Bizantino fue testigo de las m谩s duras batallas entre quienes se inclinaban por la adoraci贸n de las im谩genes y quienes se opon铆an. Leon III se opon铆a, duro iclonocasta, cuyas posiciones condujeron a la definici贸n que miramos: dul铆a, veneraci贸n, im谩genes, iconos. | TE脫DULO L脫PEZ MEL脡NDEZ.*

 

Nos asalta el recuerdo de esa vieja lucha por la tierna fotograf铆a de los portadores de v铆rgenes que nos regal贸 el breve per铆odo entre la declaratoria del carnaval el 4 de febrero y el momento de anuncio de la devaluaci贸n del bol铆var.

 

Es la primera vez que se ve a un Ministro de Relaciones Exteriores y a una Procuradora General de la Naci贸n portando v铆rgenes mientras flanquean a un vicepresidente. Y sin portar capuchas como en las procesiones de una Sevilla cualquiera.

 

Es verdad que el rito cat贸lico diferencia entre iconodul铆a e idolatr铆a, permiti茅ndose la advocaci贸n de la Virgen Mar铆a en diversas versiones, aunque s铆 sea considerada pr谩ctica idol谩trica la adoraci贸n de dioses de otras religiones muy distintas, tal como la que se identifica con el titular de un 鈥減roceso revolucionario鈥.
En fin, que en un pa铆s donde se sucede de todo para que nada cambie.

 

Los indios pemones de nuestra Amazon铆a repitieron la captura de unos cuantos soldados exigiendo algunas reivindicaciones, lo que bast贸 para levantar otra idolatr铆a, la del h茅roe inesperado que anida en la mente de una sociedad venezolana de caracteres psicol贸gicos d茅biles.

 

El tema pem贸n es muy complejo. Implica miner铆a ilegal, sobrevivencia, bandas armadas, deterioro ambiental, reclamo de derechos ancestrales; dulia2pero la situaci贸n fue simplificada no sabemos si como gesto de humillaci贸n hacia las Fuerzas Armadas o como reivindicaci贸n psicol贸gica de una frustraci贸n evidente.

 

Las llamadas a los pemones y a sus cojones se multiplicaron como panes, tal vez como exigencia de milagro anticipado en la Cuaresma, desconociendo las complejas aristas de un problema muy serio. Sin entrar en esos intr铆ngulis lo que queremos se帽alar es que la psicolog铆a venezolana de la b煤squeda de un h茅roe, es una extremadamente peligrosa, pues nos atrevemos a apuntar que si las circunstancias mundiales fuesen otras ya lo habr铆a encontrado.

 

Implica adem谩s un trasfondo psicol贸gico impl铆cito en sociedad venezolana de hoy: Apareci贸 el valiente que nos va a solucionar todo, el h茅roe, lo que es reflejo de una quietud volitiva absoluta y total.
Y lleg贸 la devaluaci贸n del signo monetario entre quejas por las constantes negativas previas, como si una devaluaci贸n pudiese ser admitida o anunciada, cuando la 煤nica verdad es que debe ser negada y sobre todo ejecutada en la proximidad de un fin de semana y mejor si seguida de un largo feriado bancario.

 

A manera de ejemplo se帽al茅 en las redes sociales que si el papa tuviese que devaluar jurar铆a por Dios que eso no le ha pasado por la cabeza jam谩s o el caso de aquel ministro ingl茅s de finanzas que sali贸 de una rueda de prensa negando rotundamente la devaluaci贸n de la libra esterlina para dirigirse a su despacho a firmarla.

 

dulia3La devaluaci贸n estaba prevista por cualquier analista medianamente enterado, ni siquiera del estado de las finanzas p煤blicas, digamos de alguien que ha visto el gasto p煤blico creciente y necesario para ganar elecciones y, admitamos, para cubrir los exigentes programas de subsidios sociales del r茅gimen.

 

Cualquiera que hubiese ganado las elecciones presidenciales iba a enfrentar la decisi贸n de igual manera, ante un signo monetario evidentemente sobrevaluado y ante un hueco fiscal cuya magnitud desconocemos con precisi贸n.

 

Lo que m谩s llama la atenci贸n, una vez m谩s, es la devaluaci贸n total del lenguaje. En el pa铆s venezolano se puede ya decir cualquier cosa, pronunciar la frase m谩s atrabiliaria, argumentar con una barbaridad, puesto que la reacci贸n ser谩 repetirlas o cre茅rselas. La colecci贸n de frases es de fantas铆a, desde 鈥渆sta es una medida para proteger los d贸lares del pueblo鈥 hasta la personalizaci贸n en el vicepresidente Maduro de la hechura de la medida, lo que de paso lo reconoce como autoridad en ejercicio.

 

Desde la eliminaci贸n en los medios p煤blicos de ciertas palabras, como devaluaci贸n o paquetazo, sustituidas por ajuste y lucha contra las agresiones, hasta comunicados de condena a un hecho de pol铆tica monetaria sin hacer la m谩s remota referencia econ贸mica.

 

Habr谩 m谩s inflaci贸n, el poder adquisitivo del bol铆var se desploma, las arcas oficiales se inflan, en fin, todas las consecuencias propias de devaluar una moneda.

 

Nos queda la inconodul铆a confundida con idolatr铆a, los indios pemones elevados al nivel heroico y una poblaci贸n disfrazada en carnaval de compradora de electrodom茅sticos.
No parece mucho. Lo parecer谩 cuando salgamos a comprar comida a los nuevos precios.
鈥斺
* Escritor.

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