Mar 25 2020
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Sociedad

La universalizaci贸n del encierro: del aislamiento a la liberaci贸n

Casi sin darnos cuenta, nuestra vida se transform贸 completamente en cuesti贸n de d铆as. La pregunta sobre 鈥渜u茅 est谩 sucediendo鈥 invadi贸 todos los rincones del mundo. Una especie de psicosis colectiva, una mezcla de p谩nico y confusi贸n sobre algo que a煤n no podemos comprender, ni siquiera nombrar.

Pero hay algo de lo que estamos seguros: algo cambi贸, y cambi贸 para siempre. Esta pandemia apura un proceso, acelera el tiempo hacia otra cosa, con el miedo como eje.Resultado de imagen para coronavirus aislamiento

Una vez que la Organizaci贸n Mundial de la Salud declar贸 al Coronavirus (Covid-19) como pandemia, se dispar贸 una alarma a nivel internacional, en la que los gobiernos de todos los pa铆ses debieron asumir la responsabilidad de resguardar a sus ciudadanos del contagio de una gripe que, por su velocidad de propagaci贸n, obliga a tomar medidas de 鈥渄istanciamiento social鈥 para evitar el contagio masivo de poblaciones enteras.

Y parece de pel铆cula porque el p谩nico social y la 鈥渞esponsabilidad鈥 de respetar la cuarentena se ha convertido en una insignia de lucha permanente, de control y disciplinamiento no s贸lo desde las agencias del Estado, sino desde lo social, llevada adelante por vecinos, familias, amigos, etc. Pero 驴a qui茅n afecta el coronavirus?

En el mundo a la fecha, se ha cobrado la vida de 13.570 personas. En China arras贸 a 3.267 y en Europa lleva 7.879 (en Italia 4.825 muertes y en Espa帽a 1.753). Y aqu铆 est谩 lo curioso, porque a medida que los d铆as avanzan, los 铆ndices de letalidad en todo el mundo muestran que las v铆ctimas fatales son las personas mayores de 70 a帽os y, espec铆ficamente en Italia, los casos muestran que el 60% afecta a los hombres y el 40% a las mujeres.

Ahora bien, el hambre, las guerras, la crisis clim谩tica o el patriarcado, por mencionar s贸lo algunos ejemplos, matan a muchas m谩s personas en todo el mundo que las que mata el coronavirus, pero no hay p谩nico generalizado por esto.

Ocultando la crisis sist茅mica

Como respuesta a la situaci贸n, en la mayor铆a de los pa铆ses del mundo se declar贸 la cuarentena. Esto es, aislamiento social y cierre de fronteras, creando un estado de confinamiento de las personas sanas en sus casas, que aliment贸 la sensaci贸n de estar viviendo una pel铆cula de terror y mostrando un futuro dist贸pico de fin del mundo.

M谩s all谩 de las m煤ltiples causas que se le atribuyen a la pandemia, es claro que aparece en un momento geopol铆tico de cambio estructural del modelo econ贸mico tal como lo conocemos. Estamos viviendo un momento de crisis sist茅mica, en la cual hay actores que tienen puestas todas sus cartas en juego, fundamentalmente los jugadores del sistema financiero, que afrontan un escenario de debacle por sobreproducci贸n de dinero ficticio, que promete ser peor que la crisis de 2008.

El inter茅s invertido en la virtualizaci贸n de la econom铆a por parte de estos actores, ha ido moviendo la estructura del sistema capitalista, y deja la interrogante acerca de un cambio no s贸lo en las condiciones objetivas (cambio en el sistema productivo a trav茅s de la digitalizaci贸n de la econom铆a y la robotizaci贸n de la producci贸n) sino tambi茅n -y fundamentalmente con esta pandemia- en las condiciones subjetivas: construcci贸n de la virtualidad como la mediaci贸n de las relaciones sociales bajo un formato de control social.

A trav茅s de los medios masivos de comunicaci贸n y las redes sociales (como interlocutores 鈥渧谩lidos鈥 de la situaci贸n), comenzaron a observarse ciudades desiertas, escuelas vac铆as, autopistas sin circulaci贸n, y las pocas personas que se ve铆an en la calle (profesionales de la salud y la seguridad), con barbijos y bajo extremas medidas de precauci贸n.

M谩s all谩 del hecho particular de esta pandemia, aqu铆 lo que nos ocupa es la pregunta sobre lo novedoso de esta situaci贸n de Resultado de imagen para vida virtualaislamiento a nivel mundial, algo que nunca antes hab铆a sucedido en la historia. La pandemia del Coronavirus logr贸 confinarnos a una cuarentena global, dentro de las cuatro paredes del hogar. Nadie estaba preparado, pero sucedi贸 y el mundo sigui贸 girando.

驴Qu茅 pas贸 con las instituciones? 驴C贸mo es posible que todo siga funcionando si las personas no estamos en nuestros puestos de trabajo? 驴Ser谩 que ya no somos necesarios? 驴Ser谩 que algo cambi贸 y no lo hab铆amos notado?

Esto nos obliga a preguntarnos si estamos asistiendo a la conformaci贸n de un nuevo sistema poscapitalista o si est谩 emergiendo una nueva fase dentro del mismo capitalismo: del capitalismo agrario, al industrial, al financiero y ahora al digital. (Ambas hip贸tesis quedan en el tintero para abordar en futuros estudios).

Transiciones y control social

Es importante destacar que el paso de un sistema econ贸mico a otro 鈥搊 de fase鈥 nunca es una 鈥渢ransici贸n pac铆fica鈥, sino todo lo contrario: se realiza a fuerza de guerras y profundos enfrentamientos sociales.

Si nos remontamos al paso del feudalismo al capitalismo, entre los siglo XV y XVII, 茅ste fue un momento de la lucha entre clases donde los capitalistas debieron reestructurar la sociedad para instalar nuevas formas de producci贸n, a煤n m谩s explotadoras que las anteriores.

De la misma manera, a dos d茅cadas de comenzado el siglo XXI, asistimos a la materializaci贸n de nuevas relaciones sociales, que implican el paso hacia la digitalizaci贸n de la econom铆a y la conformaci贸n de nuevas mediaciones basadas en la virtualidad como elemento central: un reordenamiento digital de la producci贸n capitalista, que puede observarse principalmente en la disputa por la tecnolog铆a del 5G, en la aparici贸n de monedas virtuales y en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).

Vemos cada vez con m谩s claridad c贸mo nuestro verdadero valor como trabajadores radica en la producci贸n de datos 鈥揺n interacci贸n con las plataformas virtuales鈥 que son utilizados como materia prima necesaria para generar algoritmos (IA).

En este proceso, nos hacen cada vez m谩s dependientes de la tecnolog铆a y m谩s controlables, ya que tienen la capacidad de predecir nuestras conductas. Lo ir贸nico de todo esto es que producimos los datos que nos har谩n prescindibles.

Y es que por m谩s que estemos encerrados en casa, no estamos aislados, y aunque no vayamos a nuestros lugares de trabajo, estamos trabajando: el uso de internet en este tiempo de confinamiento est谩 generando enormes masas de datos que fluyen en el territorio virtual, al que necesariamente vamos a buscar educaci贸n, entretenimiento, alimentos, medicamentos y todo lo que necesitamos para subsistir.

Las estad铆sticas muestran que, desde el inicio de la cuarentena, las redes IP han experimentado incrementos de tr谩fico de datos cercanos al 40%, lo que obedece principalmente al elevado consumo de streaming de video y llamadas de WhatsApp o Skype. En el gaming (juegos en l铆nea) se registr贸 un aumento del 271% y el tr谩fico de WhatsApp creci贸 698%.

El confinamiento en casa entonces, dispar贸 exponencialmente la cantidad de datos que producimos, y tambi茅n las ganancias de quienes son hoy los grandes due帽os de las plataformas que se transformaron en el territorio donde 鈥渃onvivimos鈥.

Esta situaci贸n transcurre con una ir贸nica sensaci贸n de 鈥渓ibertad鈥 de parte de todos y todas las que producimos esos datos. Nos creemos libres de navegar y acceder a innumerables servicios -en su mayor铆a 鈥済ratuitos鈥- en la web, cuando en realidad trabajamos 24 horas para amos invisibles, que ya ni siquiera necesitan hacerse cargo de asegurar condiciones m铆nimas de supervivencia y reproducci贸n a sus 鈥渘uevos trabajadores鈥.

En s铆ntesis, m谩s explotaci贸n en una especie de neo-esclavitud. Podemos animarnos a proyectar un escenario futuro (no tan lejano), donde se destruyan los puestos de trabajo tradicionales y con ello las instituciones en su forma anterior (que ya est谩n en crisis).

Millones de seres humanos bajo una explotaci贸n generada con nuevas formas de extracci贸n de plusval铆a, despojados, en la intimidad de su hogar, trabajando en las plataformas virtuales, luchando por conseguir sus medios de subsistencia. Si no est谩s conectado, no existes.

驴Hay alternativa?

Frente a este escenario se presenta la oportunidad de profundizar la construcci贸n del Proyecto de las Clases Subalternas.

Como punto de partida, la pandemia nos ha puesto dos cuestiones sobre la mesa. La primera que el alcance del coronavirus deja en evidencia no s贸lo los l铆mites de la globalizaci贸n de los mercados sino adem谩s el l铆mite de los estados-naci贸n y sus ideales de consolidar soberan铆a bajo sus propias fronteras. El estado-naci贸n y sus instituciones ve por cierto su enorme dependencia, obsolescencia y subordinaci贸n a la gobernanza global.Resultado de imagen para estado nacion

La segunda, es que el mismo capitalismo ha creado condiciones de organizaci贸n local y, quiz谩 se est茅 incubando otro virus distinto al Covid-19: el virus de un nuevo sistema que globalmente corte las cadenas de opresi贸n a trav茅s de redes de solidaridad con quienes est谩n en la misma situaci贸n de desconcierto, encierro forzado y disciplinamiento social.

El mundo est谩 cambiando de manera irreversible; no podemos dar batalla desde viejas recetas en el campo popular. Necesitamos construir redes de organizaci贸n a nivel global, con una visi贸n profundamente revolucionaria del orden establecido, en ofensiva, con creatividad e iniciativa.

Nuestra potencialidad como clases subalternas reside en nuestros territorios locales, en la vida en com煤n, en el conocimiento profundo de las necesidades de nuestra gente. El modelo de organizaci贸n comunal basado en lo humano nos muestra la capacidad de resistencia y batalla. Pero la comuna aislada hoy se vuelve 鈥渃ontrarrevolucionaria鈥.

Tampoco nos podemos fiar de la salida com煤n que se instala en los cuerpos y las mentes del colectivo. Esa salida que nos invita a que 鈥渢odos trabajemos juntos鈥 para salir de esta situaci贸n. Sabemos que ese 鈥渢odos鈥 tiene que representar solo al 99% de la poblaci贸n mundial, explotada y bastardeada, contra el 1% que acumula y vive a expensas del trabajo de otros.

El salto necesario en este momento es poder universalizar nuestras luchas locales, en una especie de 鈥渟istema nervioso鈥, donde las herramientas tecnol贸gicas sean las armas del pueblo para unir los esfuerzos y las banderas, socializar nuestras miles de formas de lucha, hasta que nuestro sistema socialista, comunal sea realidad en todo el mundo. Dar la disputa en el territorio virtual, y realizar ese poder en la calle.

El movimiento feminista est谩 demostrando su capacidad de organizaci贸n y disputa de poder en este sentido. Construye en los territorios locales redes de sororidad (hermandad entre mujeres con respecto a las cuestiones sociales de g茅nero), que gracias a un gran trabajo en la virtualidad, trasciende fronteras y unifica sus consignas.

De nuestra capacidad de organizaci贸n y lucha depende el destino de la humanidad. Frente al fatalismo del futuro que nos muestran, oponemos nuestra capacidad de reflexi贸n, nuestra conciencia hist贸rica, nuestra iniciativa, nuestros valores y la convicci贸n de que la victoria de las grandes mayor铆as oprimidas es objetivamente posible.

Anteponer la vida a tanta muerte, la voluntad de lucha al miedo impuesto, la solidaridad al aislamiento social, lo humano a lo artificial.

 

*Ambas investigadoras y redactoras del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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