Ene 16 2010
507 lecturas

Cultura

Lectura no lineal de un país complejo

Teódulo López Meléndez.*

La situación venezolana no admite lecturas lineales o simplistas. Vivimos una hipercomplejidad que hay que analizar recurriendo a “pensamiento complejo” y/o a “pensamiento lateral”. Esto de Venezuela es lo que podríamos denominar un “conjunto borroso”, uno donde habría que hacer un abordaje analítico con conceptos como caos y fractales. La razón lógica siempre conduce a los mismos resultados y en nuestro caso esa parece ser la consabida frase de “no hay salida”. Es necesario plantearle al país que existe una “virtualidad real” en la cual cambia el concepto de poder y la experiencias engendran nuevas realidades.

Hemos perdido la capacidad de multiplicar los enfoques y actuamos desde una mirada tradicional que preside a los dirigentes como el cuento de la zanahoria delante. La zanahoria la porta el régimen y el burro sigue mansamente detrás. Hay que recurrir a una dinámica no lineal, a la invocación de análisis capaz de partir de una dinámica caótica, hay que fomentar un sistema organizativo autógeno.

No estamos ante una sucesión lineal de causas y efectos. Desde este punto de vista podríamos reproducir el viejo cuento del vaso medio lleno o medio vacío para asegurarle a los venezolanos que esto no es un desorden sino la génesis de un nuevo orden.

Por supuesto que las variaciones diarias disparan desde ese “humor”, que ahora se hace pesante, de nuestros compatriotas frente a la realidad que ven como inmodificable, hasta el reclamo de organización que nadie o pocos procuran sin darse cuenta que la realidad agobiante es la mejor posibilidad de conseguirla.

El gobierno ha sido incapaz de imponer su “nueva cultura” al tiempo que la sociedad admite que la vieja estaba imbricada con el error y la omisión y originada en un comportamiento de desinterés culpable. Ambos elementos modifican conductas, si bien lo hacen hacia una indefinición de queja vana. Hay que agregar la mediocridad de los actores que diariamente nos repiten una cantidad inasimilable de sandeces con la ayuda del monopolio de opinión que le suministran los dueños de los medios sobrevivientes.

Si el gobierno recula frente a Caracas y suspende, por variadas razones, el racionamiento eléctrico la provincia protesta que allí no son menos y aparecen los “dirigentes”, en una letanía insoportable, a reclamar que todos somos iguales, es decir, que si el interior tiene cortes en Caracas también los deberíamos tener o, en el mejor de los casos, que nadie debe padecerlos, olvidando que tenemos un grave problema multicausado que de una u otra manera debemos enfrentar.

La provincia no se plantea que ahora le tocó el liderazgo, que es la hora de su voz, sino que mira con aprehensión a la capital. Los “dirigentes” no piensan sino en posturas demagógicas. Queda así demostrado que en el interior se creen lejanos, sin poder protagónico, en lugar de asumir una constante de nuestra historia, la venida de la provincia a ejercer el poder desde Caracas.

Este problema puntual nos revela una mirada en línea recta, en lugar de una mirada lateral que porta a conclusiones muy diferentes. Si la provincia quedó sufriendo los cortes, es a la provincia que le toca la respuesta, sería la conclusión obvia de un pensamiento sin gríngolas. En Caracas está el Poder, en consecuencia es Caracas la que debe responder, piensan, olvidando así que en esta hipercomplejidad el poder no es el mismo de antes, que el poder en el caos se ejerce donde el poder se manifieste y que el ejemplo de su ejercicio sería inmediatamente seguido por una población perpleja.

He dicho muchas veces que la mejor inteligencia venezolana está en la provincia, pero esa inteligencia sigue sin asumir protagonismo. Antes he analizado las posibles causas, pero ahora me parece que la mentalidad centralista no está sólo en el gobierno sino internalizada en una provincia que piensa que sólo por su número de votantes es “tomada en cuenta”, cuando el verdadero planteamiento no es “ser tomada en cuenta” sino imponer caminos por la vía de las ideas y la acción. Esto es, ejercer protagonismo como nuevos polos del nuevo poder. Caso patético, sin duda, de análisis y comportamiento lineal donde debe haber un análisis lateral y complejo.

Cuando se reclama “aquí no somos ciudadanos de segunda” se está omitiendo la verdadera expresión que debe ser “los ciudadanos de primera somos nosotros” y, en consecuencia, somos quienes aportamos los hombres y mujeres, las municiones (léase ideas) y los que señalamos el camino que debe seguir la república toda.

Pedirle al gobierno “luz” equivale a asumir un papel parecido al de las universidades autónomas que le piden dinero, cuando lo que deberían platearse es su transformación y generar las ideas de la sustitución real de los paradigmas en el poder.

El país entra fácilmente en el juego siniestro de imposibilidad de transformar los símbolos en realidades emergentes. He leído, por ejemplo, a un prelado de la Iglesia Católica diciendo algo así como “lo que el país quiere es agua, electricidad, paz…etc”. Semejante barbaridad implica una adecuación a la circunstancia, no un esfuerzo por trascenderla. Semejante cretinismo refleja en toda su magnitud la crisis de liderazgo de los portavoces con acceso a los medios por ahora sobrevivientes. Y refleja que el país no ha podido cambiar la mirada lineal que conduce siempre a la misma conclusión de pesimismo agónico por otra lateral o compleja que le muestra cien salidas donde ahora no ve ninguna.

La posibilidad está, pues, en trastocar esta forma de pensar, de torcerle el brazo, de reventar el lenguaje habitual. Mientras sigamos en las lecturas lineales sólo florecerá el “humor” que esconde, las conclusiones de la imposibilidad y la visión del poder desde un ángulo trasnochado. Entiendo que romper un paradigma es en sí muy difícil. Entiendo que enseñarle a un país a pensar es tarea nada fácil, pero las burbujas que envuelven a una república a veces son frágiles y se pueden pinchar con el verbo repetido.

* Escritor, traductor, editor.
http://aladecuervo-vocablos.blogspot.com

 

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