May 1 2012
1683 lecturas

Opinión

Lo que Obama conoce

El artículo más demoledor que he visto en este momento sobre América Latina, fue escrito por Renán Vega Cantor, profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá y publicado en el sitio web Rebelión, bajo el título Ecos de la Cumbre de Las Américas. Es breve y no debo hacer versiones, los estudiosos del tema pueden buscarlo en el sitio indicado.[1] | FIDEL CASTRO.*

 

En más de una ocasión he mencionado el infame acuerdo que EEUU impuso a los países de América Latina y el Caribe al crear la OEA, en aquella reunión de cancilleres, que tuvo lugar en la ciudad de Bogotá, en el mes de Abril de 1948; en esa fecha, por puro azar, me encontraba allí promoviendo un congreso latinoamericano de estudiantes, cuyos objetivos fundamentales eran la lucha contra las colonias europeas y las sangrientas tiranías impuestas por Estados Unidos en este hemisferio.

 

Uno de los más brillantes líderes políticos de Colombia, Jorge Eliécer Gaitán, que con creciente fuerza había unido los sectores más progresistas de Colombia que se oponían al engendro yanki y cuya próxima victoria electoral nadie dudaba, ofreció su apoyo al congreso estudiantil. Fue asesinado alevosamente. Su muerte provocó la rebelión que ha proseguido a lo largo de más de medio siglo.

 

Las luchas sociales se han prolongado a lo largo de milenios, cuando los seres humanos, mediante la guerra dispusieron de un excedente de producción para satisfacer las necesidades esenciales de la vida.

 

Como se conoce los a√Īos de esclavitud f√≠sica, la forma m√°s brutal de explotaci√≥n, se extendieron en algunos pa√≠ses hasta hace algo m√°s de un siglo, como ocurri√≥ en nuestra propia Patria en la etapa final del poder colonial espa√Īol. En los propios Estados Unidos la esclavitud de los descendientes de africanos se prolong√≥ hasta la presidencia de Abraham Lincoln. La abolici√≥n de esa forma brutal de explotaci√≥n se produjo apenas 30 a√Īos antes que en Cuba.

 

Martin Luther King so√Īaba con la igualdad de los negros en Estados Unidos hasta hace apenas 44 a√Īos, cuando fue vilmente asesinado, en abril de 1968.

 

Nuestra época se caracteriza por el avance acelerado de la ciencia y la tecnología. Estemos o no conscientes de ello, es lo que determina el futuro de la humanidad, se trata de una etapa enteramente nueva. La lucha real de nuestra especie por su propia supervivencia es lo que prevalece  en todos los rincones del mundo globalizado. En lo inmediato, todos los latinoamericanos y de modo especial nuestro país, serán afectados por el proceso que tiene lugar en Venezuela, cuna del Libertador de América.

 

Apenas necesito repetir lo que ustedes conocen: los vínculos estrechos de nuestro pueblo con el pueblo venezolano, con Hugo Chávez, promotor de la Revolución Bolivariana, y con el Partido Socialista Unido creado por él.

 

Una de las primeras actividades promovidas por la Revoluci√≥n Bolivariana fue la Cooperaci√≥n M√©dica de Cuba, un campo en el que nuestro pa√≠s alcanz√≥ especial prestigio, reconocido hoy por la opini√≥n p√ļblica internacional. Miles de centros dotados con equipos de alta tecnolog√≠a que suministra la industria mundial especializada, fueron creados por el Gobierno bolivariano para atender a su pueblo. Ch√°vez por su parte no seleccion√≥ costosas cl√≠nicas privadas para atender su propia salud; puso esta en manos de los servicios m√©dicos que ofrec√≠a a su pueblo.

 

Nuestros médicos además consagraron  una parte de su tiempo a la formación de médicos venezolanos en aulas debidamente equipadas por el gobierno para esa tarea. El pueblo venezolano, con independencia de sus ingresos personales, comenzó a recibir los servicios especializados de nuestros médicos, ubicándolo entre los mejor atendidos del mundo y sus índices de salud comenzaron a mejorar visiblemente.

 

El presidente Obama conoce esto perfectamente bien y lo ha comentado con alguno de sus visitantes. A uno de ellos le expres√≥ con franqueza: ¬†‚ÄĚel problema es que Estados Unidos env√≠a soldados y Cuba, en cambio, env√≠a m√©dicos‚ÄĚ.

 

Ch√°vez, un l√≠der, que en doce a√Īos no conoci√≥ un minuto de descanso y con una salud de hierro se vi√≥, sin embargo, afectado por una inesperada enfermedad, descubierta y tratada por el propio personal especializado que lo atend√≠a, no fue f√°cil persuadirlo de la necesidad de prestar atenci√≥n m√°xima a su propia salud. Desde entonces, con ejemplar conducta, ha cumplido estrictamente con las medidas pertinentes sin dejar de atender sus deberes como jefe de Estado y l√≠der del pa√≠s.

 

Me atrevo a calificar su actitud como heroica y disciplinada. De su mente no se apartan,  ni un solo minuto, sus obligaciones, en ocasiones hasta el agotamiento. Puedo dar fe de ello porque no he dejado de tener contacto e intercambiar con él. Su fecunda inteligencia no ha cesado de consagrarse al estudio y análisis de los problemas del país. Le divierten la bajeza y las calumnias de los voceros de la oligarquía y el imperio. Jamás le escuché insultos ni bajezas al hablar de sus enemigos. No es su lenguaje.

 

El enemigo conoce aristas de su car√°cter y multiplica sus esfuerzos destinados a calumniar y golpear al presidente Ch√°vez. Por mi parte no vacilo en afirmar mi modesta opini√≥n ‚ĒÄemanada de m√°s de medio siglo de lucha‚ĒÄ de que la oligarqu√≠a jam√°s podr√≠a gobernar de nuevo ese pa√≠s. Es por ello preocupante que el Gobierno de Estados Unidos haya decidido en tales circunstancias promover el derrocamiento del Gobierno bolivariano.

 

Por otro lado, insistir en la calumniosa campa√Īa de que en la alta direcci√≥n del gobierno bolivariano existe una desesperada lucha por la toma del mando del gobierno revolucionario si el presidente no logra superar su enfermedad, es una grosera mentira.
Por el contrario, he podido observar la más estrecha unidad de la dirección de la Revolución Bolivariana.

 

Un error de Obama, en tales circunstancias, puede ocasionar un r√≠o de sangre en Venezuela. La sangre venezolana, es sangre ecuatoriana, brasile√Īa, argentina, boliviana, chilena, uruguaya, centroamericana, dominicana y cubana.

 

Hay que partir de esta realidad, al analizar la situaci√≥n ¬†pol√≠tica de Venezuela. ¬ŅSe comprende por qu√© el himno de los trabajadores exhorta a cambiar el mundo hundiendo el imperio burgu√©s?
‚ÄĒ‚ÄĒ‚ÄĒ
1] El artículo en referenci también puede leerse aquí.
‚ÄĒ‚ÄĒ
Publicado en www.cubadebate.cu

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

1 Coment√°rio

Comentarios

  1. Antonio Casalduro Recuero
    7 mayo 2012 0:04

    En cierta ocasión escuché decir de boca del cantautor cubano Silvio Rodríguez, que cuando Fidel hace predicciones o vaticinios es de temer, es de preocuparse, porque lo más seguro es que éstos sean acertados y se lleven a cabo en la realidad, en otras palabras, que se cumplan. De este asertivo no hay duda. El más cercano que recuerdo es el referido a la invasión de Irak y su secuela de destrucción que dejó a su paso; y, anteriormente, el atentado a las Torres Gemelas, Fidel supo ver y anticipó el cambio global que se desencadenaría a continuación.
    Ahora lo hace con respecto a Vanezuela, pues no s√≥lo su pa√≠s natal no ser√° el mismo despu√©s de Hugo Ch√°vez, sino toda Am√©rica Latina en su conjunto. En esta √ļltima d√©cada, sin duda que ha habido un cambio en la regi√≥n, la presencia de los EEUU se ha diluido progresivamente, si bien no ha desaparecido, pues nuestra regi√≥n forma parte de su denominado apolog√©ticamente ¬ęDestino manifiesto¬Ľ, cual arrogancia de todo imperio que haya existido en el planeta, y el actual no es en absoluto ajeno a esta norma hist√≥rica.
    As√≠ como su tiempo Fidel se plant√≥ de cara al imperio, cuestion√°ndolo p√ļblicamente, desenmascar√°ndolo, ahora ha habido cambio y relevo, y esas funciones las ha tomado en la actualidad Hugo Ch√°vez. Aunque la prensa mundial los haya demonizado a ambos, la fuerza de sus ideas se impone sobre los pueblos del mundo, los que han enarbolado las banderas de estos l√≠deres como preclaras se√Īales de independencia y liberaci√≥n, ajenos e independientes de los imperios, de los pa√≠ses colonialistas recientes y anteriores.