Jul 29 2012
1207 lecturas

OpiniónPolítica

Los posibles efectos de la crisis mundial

El principal mercado capitalista mundial ‚Äďla Eurozona‚Äď est√° hecho trizas. La econom√≠a estadunidense no se recupera, los pa√≠ses asi√°ticos (China, India, Jap√≥n) tambi√©n tienen grandes dificultades, as√≠ como los llamados ¬ęemergentes¬Ľ (como Brasil y Argentina), de los cuales no se sabe muy bien porqu√©.

La reducción del precio de los combustibles, ante la menor demanda industrial debido a la crisis, aunque alivia a los países importadores netos (como Cuba o la mayoría de los africanos), afecta también a los grandes exportadores como Rusia o Venezuela, cuyos planes de desarrollo interno dependen del precio de los hidrocarburos. En estas condiciones, Washington se ve tentado para aprovechar su superioridad militar y conquistar nuevos recursos y posiciones frente a sus competidores.

Esto es lo que est√° en juego en Siria, con independencia de la rebeli√≥n contra la barbarie pluridecenal de la dictadura hereditaria de los Assad (Hafez y su hijo Bachir). En Siria, en efecto, se entrecruzan varios problemas explosivos. El primero es la cuesti√≥n curda. Los vencedores de la Primera Guerra Mundial despedazaron al imperio otomano y colonizaron Siria, Irak y Jordania. En la Conferencia de Colombes ofrecieron a los curdos un pa√≠s independiente, el Kurdist√°n, pero despu√©s dieron marcha atr√°s. De este modo hay curdos en Turqu√≠a (15 millones), en Siria, en Irak (todo el norte petrolero) y en Ir√°n, que se ayudan entre s√≠. Todos esos pa√≠ses combatieron siempre el separatismo de ¬ęsus¬Ľ curdos dentro y fuera de sus fronteras y Turqu√≠a ha bombardeado repetidamente el norte de Irak para que los curdos iraqu√≠es no apoyen la rebeli√≥n de los curdos turcos. Ahora amenaza hacer lo mismo en el norte de Siria, ya que el ej√©rcito de Damasco, que antes controlaba la frontera con Turqu√≠a, est√° actualmente empe√Īado en los combates contra la rebeli√≥n armada en Damasco y Alepo.

Ahora bien, una guerra turco-siria daría un potente impulso a la desestabilización del régimen de Bachir Assad que están llevando a cabo Estados Unidos, Arabia Saudita, los emiratos del Golfo Pérsico, que arman y financian a los rebeldes y pagan los mercenarios fundamentalistas libios que por miles combaten contra el gobierno sirio. Pero la Siria de Assad es una garantía de statu quo regional para Israel, que ve con temor la posibilidad de un gobierno islámico radical en Damasco. El gobierno de Assad, en efecto, frena a los Hezbolá de Líbano y en cierta medida a Irán. La caída de Assad abriría, pues, la puerta a la guerra con Irán por el control del petróleo y del gas iraníes, y a una nueva guerra tanto en el Líbano como en Palestina, justo en el momento en que hay manifestaciones en Israel por la crisis y dos ancianos se prendieron fuego porque no podían pagar sus deudas.

Además, Irán es vecino y aliado de China y de Rusia. La derrota de Estados Unidos y la OTAN en la guerra ya perdida de Afganistán refuerza actualmente el papel de Teherán y de Beijing en la zona, en un proceso en continua degradación de la influencia de Washington que se ve facilitado por los continuos asesinatos cometidos por Estados Unidos en Pakistán, que exacerban el nacionalismo paquistaní.

Por lo tanto, Estados Unidos y sus agentes √°rabes y europeos est√°n jugando con una guerra que abarcar√≠a mucho m√°s que Siria, incendiando media Asia, y que involucrar√≠a de uno u otro modo a Rusia y China, unidas una vez m√°s por el enemigo com√ļn. La presencia de la armada rusa en aguas del Mediterr√°neo, frente a Siria, tiene el car√°cter claro de una advertencia. A buen entendedor, unos cruceros bastan‚Ķ

La guerra, como siempre, ¬Ņser√° la salida del capitalismo a una crisis profunda y prolongada, que por su magnitud no tiene precedente? La cortedad de vistas de los generales y pol√≠ticos estadunidenses y su brutalidad son proverbiales, pero, ¬Ņpensar√°n realmente esos genios de la geopol√≠tica que ser√° f√°cil una guerra pues las protestas masivas contra la crisis que agitan a los pa√≠ses europeos no pasan hasta ahora del no a los planes del capital financiero internacional, pero no han llegado todav√≠a a formular propuestas alternativas, antisist√©micas, anticapitalistas y, por consiguiente, por ahora no existe (seg√ļn ellos) el peligro de la conjunci√≥n entre crisis y revoluci√≥n?

Pero el nacionalismo de los pueblos oprimidos y su gran hambre de democracia, como demostraron los pueblos árabes y la resistencia armada antinazi y antifascista en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, así como la revolución china y los movimientos de liberación en las colonias, podría ser una fuerza gigantesca que, en su marcha tumultuosa, se llenaría de contenidos sociales anticapitalistas. La existencia de un movimiento socialista fuerte no ha sido nunca la condición previa y sine qua non para una revolución, como lo demuestra la misma Revolución Mexicana.

Las revoluciones, por el contrario, son la condición previa para el desarrollo de las ideas socialistas y éstas son la precondición para desarrollar a fondo una revolución democrática y de liberación nacional y transformarla en una revolución anticapitalista. De ahí la necesidad, desde ahora mismo, de romper las ilusiones sobre la posibilidad de reformar un sistema que engendra crisis y guerras y podría lanzarse a una aventura que, dados los medios actuales y la actual relación de fuerzas entre los grandes países, podría ser mucho más mortíferas que las dos matanzas anteriores, la de 1914-18 y la de 1938-46. ¡Los movimientos sociales no pueden permanecer mudos ante este peligro!

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario