Mar 20 2013
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CulturaPolítica

Mediocritas

fiat-luxMediocritasEl equilibrio ha sido un punto buscado en muchos períodos y por muchos pensadores. No ha faltado quien hable de alejar la afectación por las alegrías y las penas o de conformarse con lo que se tiene, esto es, alejarse de las emociones desproporcionadas. Es lo que se ha denominado el Aurea Mediocritas y que tuvo un punto culminante en los poemas de Horacio.
No es ese el concepto que manejamos en pol√≠tica. | TE√ďDULO L√ďPEZ MEL√ČNDEZ.*

 

En este campo lo entendemos como juicio peyorativo.[1] Mediocre es el que se mantiene en el terreno f√°cil de lo obligatorio. Mediocre es aquel incapaz de alzar la mirada mientras mantiene la nariz sobre la tierra.
Ya en otro texto hab√≠amos perge√Īado alg√ļn texto sobre la mediocridad pol√≠tica de Am√©rica Latina.

 

La definici√≥n de Jos√© Ingenieros en El hombre mediocre es particularmente grave en el terreno de lo social-pol√≠tico porque el espect√°culo de un cuerpo social mediocre produciendo dirigentes mediocres habla de reba√Īos ajustados a las domesticidades.

 

La cultura política de las clases medias es indispensable al mantenimiento de una estabilidad democrática. Cuando dan muestras repetidas de incoherencia y desean fervientemente sus dirigentes las ratifiquen en los caminos cómodos mediocrse hacen profundamente instrumentos conservadores de lo que dicen pretender cambiar.

 

Los dirigentes populistas y el cuerpo social que los produce se retroalimentan en la limitaci√≥n intelectual y el poder pasa a ser un objetivo per se. Los dirigentes mediocres y el cuerpo social que los alimenta, los elige y los sigue, se convierten en un pantano donde, lenta pero inexorablemente, se va hundiendo el concepto mismo de rep√ļblica.

 

Los dirigentes mediocres suelen asumir un lenguaje agresivo, insultante y lleno de consignas fatuas, uno que diversas franjas del cuerpo social asumen si no es el cuerpo social todo atribuyendo los improperios a quien los emite en una especie de toma y daca que asegura que el autor original de la agresión es el verdadero receptor que la merece.

 

La mediocridad pol√≠tica asfixia, cubre de calina cualquier posibilidad de un rel√°mpago o de un simple hilillo de luz. La mediocridad pol√≠tica no puede generar convicciones elevadas ni prop√≥sitos situados por encima del ras. La mediocridad pol√≠tica acogota, reduce las ofertas a improperios que van desde calificativos de ignorancia al adversario ‚ÄĒmerecidos tambi√©n por el emisor‚ÄĒ , hasta comentarios morbosos sobre preferencias sexuales.

 

La mediocridad pol√≠tica es producto de un cuerpo social mediocre que lo es por un evidente fracaso de las instituciones educativas, combinada con un mensaje ¬ęmassmedi√°tico¬Ľ detestable y con una aceptaci√≥n de la res p√ļblica a la cual, por largo tiempo, se mir√≥ sin prestarle la menor atenci√≥n.
Los cuadros dirigentes mediocres existen porque las universidades fracasaron y fueron ineptas para producir cuadros dirigentes inteligentes.

 

La mediocridad conduce a un debate político insustancial, secundario, incapaz de producir alguna modificación. La mediocridad hunde más en la mediocridad. La medianidad viene celebrada. Si quien se supone encarna los intereses de un sector habla más duro, grita más y lanza dardos envenenados es elevado a la consideración de héroe por actividad tan menesterosa, ya nadie puede dudar sobre las nefastas consecuencias que esa nación sufrirá.

 

El márketing, los asesores de estrategias, los cuadros de los partidos políticos que dominan sus organizaciones quitándoles toda labor de mediación y de instrumento del cuerpo social, non-luxlas otroras instituciones intermedias repitiendo sandeces, los candidatos que no pueden hilvanar una frase completa reflejando su incapacidad de pensamiento, todos ellos, más el agregado de la tecnología actual, conforman el cuadro lamentable de la mediocridad.

 

Las campa√Īas electorales no quieren ciudadanos, quieren electores bozaleados.
Cuando una democracia pasa a ser no más que una votación no existe ciudadanía y sin ciudadanía no existe democracia.

 

Miro la campa√Īa electoral venezolana de 2013 y no puedo hacer otra cosa que reflexionar sobre la mediocridad, en palabra muy lejana del concepto griego aristot√©lico o del po√©tico latino. Mediocridad como sin√≥nimo de asfixia.
___
1] Se utiliza aquí extrapolando el texto de Horacio: dorado término medio equidistante de pasiones, para convertir la sentencia en la imposibilidad de salir de la mediocridad, entendida como falta de valor, falta de calidad, falta de inteligencia. (N de la R).
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Escritor, abogado.

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