Oct 18 2010
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Opinión

Mineros chilenos, mineros mexicanos

Luego del salvamento de los mineros chilenos, se ha hecho evidente que ni los dueños del Grupo México, ni sus accionistas, ni Vicente Fox ni Martha Sahagún, hicieron suya la necesidad de apoyar en tareas de rescate, o de condolencias a viudas y deudos.

Después, en el gobierno de Calderón, se siguió con la misma indiferencia, pues ni éste ni ninguno de sus funcionarios han otorgado algún tipo de apoyo a las familias, ni han hecho absolutamente nada para recuperar los cuerpos sepultados en la mina. Y luego que Calderón declarada en Twitter: "impresionante, emocionante, el rescate de los mineros. Viva Chile! Viva la esperanza de que el hombre pueda superar cualquier dificultad!".

Vemos que la hipocresía sirve para ser farol de la calle y obscuridad de la casa.

Al igual que miles de personas en el mundo, estuve siguiendo las noticias que nos mostraban cómo iban saliendo de las entrañas de la tierra, sanos y salvos, este grupo de obreros chilenos. Mi alegría y emoción, al igual que la de muchos, fue enorme.

Diversos elementos se conjuntaron para que eso fuera realidad: la tenacidad y entereza de los mineros, su capacidad de vencer la adversidad y haber formado una pequeña comunidad, lo cual les permitió salvar la vida. Entre otras, la movilización de sus familiares para demandar que el gobierno se allegara de los medios necesarios para salvar a sus seres queridos.

Así también, la asesoría de los especialistas de la NASA, la conjunción de esfuerzos del gobierno del presidente Piñera, la utilización de recursos tecnológicos, la puesta en práctica de conocimientos científicos, psicológicos, entre otros; además de la voluntad política, fueron construyendo el camino que hizo posible el contundente éxito de este rescate.

Pero, no podemos volvernos ciegos de la manipulación realizada tras el drama de los mineros atrapados y luego la alegría de su rescate. Para Piñera, el presidente-empresario multimillonario elegido el 17 de enero de 2010, y quien debió hacerse cargo de los numerosos descontentos y movilizaciones tras las consecuencias del terremoto de febrero y de la huelga de hambre de los mapuche, el martirio de los 33 mineros ha representado una oportunidad en oro para organizar durante dos meses un formidable espectículo televisivo.

Mientras a los 33 se les ha proclamado "héroes del bicentenario de la independencia", se ha hecho todo lo posible para convertir la solidaridad de los chilenos en consenso político: "todos unidos" tras el presidente Piñera. Sin embargo, según el periodista Paul Walder, el accidente de San José constituye una alegoría del
Chile contemporíneo: un país donde la clase obrera se encuentra sepultada por un sistema que la oprime.

Ese sistema, heredero de la dictadura pinochetista y modelo mundial del capitalismo neoliberal, en donde la extracción de cobre y oro, junto con la vida de los más de 400 mineros muertos en un década, son el pago que el pueblo chileno ha tenido que hacer al capital transnacional y depredador.

Esa es la brutal realidad que el "reality show" de los medios, y su utilización política tratan de ocultar. En eso, los mineros mexicanos nada tienen que envidiar a los chilenos.

*Maestra en Ciencias Educativas, y doctorante en Ciencias, con especialidaden Investigación Educativa, por el Cinvestav-IPN, México.

En la revista Frontera Norte, de Tijuana, México.

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