Abr 11 2012
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CulturaSociedad

Mujeres malas

No hace tanto tiempo, mujeres chilenas en una población pintaron murales para denunciar la brutalidad de los maridos que las golpean. Esos murales despabilan, conmueven, sublevan. Las vi pintando en TV. Una retocaba el dibujo del rostro de su hombre, el mismo que la dejó medio muerta a golpes. Así iban dejando en la muralla toda la historia de la violencia intrafamiliar. ¡Qué denuncia! Pusieron la imaginación y el talento creador al servicio de su causa. | VIRGINIA VIDAL.*

 

Aquella elocuente acción de arte popular me recuerda cuando asistí el 2003 al Congreso de las mujeres malas (Universidad Fernando Pessoa, Oporto, Portugal), feliz iniciativa de la académica Ana María Toscano. Entonces, hablamos de Las mujeres como agentes del crimen  en la historia y en el mito.

 

Para muchos, el sólo decir “Congreso de mujeres” bastaría, sería redundante hablar de “Congreso de mujeres malas”. No más ver la definición de mujer en el Dictionnaire du Diable:
Compañera del hombre, calificada por Aristóteles de “macho mutilado” y por Bossuet de “diminutivo de Adán”.

 

La mujer no solo fue acusada de ser responsable de la Caída sino también considerada por los teólogos y los clérigos misóginos como activa aliada del Maligno:
 

 

– Tertuliano, siglo III: “Mujer, tú eres la puerta del diablo. Tú has tocado el árbol de Satán y has sido la primera en violar la Ley Divina” (De Cultu feminarum).
 – Para Bernard Morlas, monje del siglo XII, esta “leona de Satán” no es sino una fiera.
 – Para san Pedro Damien, la mujer es veneno de almas, sanguijuela insaciable y tigresa sedienta.
 – Odon, abate de Cluny, se pregunta: “¿Cómo podemos desear abrazar a ese saco de hiel?”
 – Según Santo Tomás de Aquino, es “criatura ocasional y accidental”.
 – Según Lamennais, “estatua viviente de la estupidez”.
 – Para Michelet, “fémina viene de fe y mina que significa menor”.
 

 

Para los teólogos es lugar común decir: in vulva infernum cuando se refieren al sexo de la mujer, considerándolo vagina castradora, boca de vicios.

 

Según Sprenger, toda la brujería proviene del apetito venéreo, insaciable en las mujeres.

 

De más está decir que estos hombres santos le hallan a la mujer escabrosa afinidad con la serpiente, cuya cualidad eréctil simboliza la voluptuosidad. Pero la esencia diabólica femenina la enraízan en el origen mismo de la vida sobre la tierra.

 

Hablar de “la mujer” en la historia y en el mito como agente del crimen establecería una base errónea, pues no hay una mujer por antonomasia, sino mujeres. Cada una representa no sólo los intereses del tiempo y la sociedad que le toca vivir sino también defiende el poder y si puede lo ejerce como cualquier hombre de su medio. Admirable y trágico ejemplo, la diputada Phoolan Devi, asesinada en Nueva Delhi el 2001, quien luchó hasta el final por los derechos de los desposeídos.

 

Para aproximarse al tema, es interesante tomar en cuenta algunos mitos, porque corresponden al rico caudal de la memoria y la imaginaria colectiva (la imaginaria es, desde antiguo, eso que Freud llamó “inconsciente” y Barthes “el imaginario”).

 

A Lilitu, la sumeria, se la apropiaron los hebreos y la transformaron en Lilith, la auténtica mujer primera, hecha de barro, igual que Adán y destinada a ser su inseparable compañera. Unidos físicamente —la unidad platónica, antes de Platón— anterior a Eva. Verdaderos siameses, una contradicción insoluble los obligaba a vivir en perpetua rencilla. Lilith no soportó más las magulladuras, los guijarros y agujas de espino incrustadas en su espalda y quiso ponerse arriba.

 

Los dos personajes se peleaban continuamente hasta que Lilith se rebeló y pronunció la palabra que le permitió separarse de él. Esta no es una palabra cualquiera: Lilitu había averiguado el nombre secreto del hacedor, del Innombrable y lo moduló. Por eso fue castigada.

 

De modo que el primer acto de rebeldía fue la palabra, la palabra que nombra, que nombra a la divinidad.

 

Palabra contra palabra, en oposición a Lilith se ejerce otro castigo: se la condena a ser borrada de las Sagradas Escrituras, por ser la primera que usó la palabra para romper el lazo de opresión. Se la castiga haciendo desaparecer su nombre de la memoria colectiva. Solamente alude a ella la literatura rabínica que le retorna su ancestro de diosa de Babilonia y la llama Lilitu, hacedora de la lujuria, y la representa con figura de demonio femenino.

 

Lilith, su rebelión y su condena son el mejor ejemplo de la transformación que efectúa el Poder al convertir en una malvada a la rebelde, la hembra-demonio, para borrarla finalmente de la historia de la creación.
––
Periodista, escritora.
En Anaquel Austral (http.//virginia-vidal.com). Se cita como primera publicación a la revista chilena Punto Final N° 753, 16 al 29.03.2012.

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5 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Luís
    12 abril 2012 18:20

    He leído el artículo publicado por la señora Virginia Vidal, es muy interesante. Siempre es lamentable que existan personas que ofenden la condición humana al desprestigiar al ser más amoroso de la creación, me refiero a la ¡bendita mujer!Empezando por mi madre,siguiendo por mi mujer, mis hijas, mis hermanas, y tantas admirables mujeres como la madre Tereza, las luchadoras solteras con hijos que tienen que hacer de madre y padre…¡por favor no las ofendan nunca! Todos estuvimos en un vientre de mujer antes de nacer. ¡Lo más hermoso que hizo Dios Es la mujer!

  2. Luís
    12 abril 2012 22:53

    En el comentario referente al artículo que publicó Virginia Vidal, me faltó decir; ¡No las ofendamos nunca! No debo excluirme, soy parte de esta sociedad.

    Luís – El Maitén – Chubut – Argentina

  3. Alberto
    12 abril 2012 23:18

    Estoy de acuerdo en casi todo con Luis, solo que las mujeres no fueron hechas por ningún dios, no hay que ser extremista, dios no existe y no es necesario molestarlo en nombrarlo… podemos vivir sin esa hipótesis.

  4. Alberto
    12 abril 2012 23:50

    quise decir molestarse y no “molestarlo”… quedó medio tonto el comentario con este error.

  5. Praxedes Karen Perez A.
    13 abril 2012 20:35

    Bueno siento a Lilith como una energía muy reprimida aun en estos días. Esa energía la tenemos tanto nosotras las mujeres como los hombres,coexiste en nuestra psiquis por decirlo de manera resumida y entendible.
    Y siento que es muy bueno también verla de esta manera, tan solo como una energía saludable, que nos da vitalidad e impulso…..No solo para encontrarnos con nuestro gran fondo oscuro en donde habita nuestra parte ´B¨ o La bestia… Para conocernos en profundidad y tener la oportunidad de recrear esa energía de una manera creativa y nueva. Y separarnos de esa visión tan antigua, que ordena las energías entre buenas y malas. Yo les pondría positivas y negativas, ying y yang…Una de la mano de la otra de manera constructiva.