Dic 10 2007
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Cultura

Nacido en esto: – UN DOCUMENTAL SOBRE BUKOWSKI, EL MALDITO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

BUKOWSKI, ANARQUÍA VERDE Y PAUL DRESMAN

El oficio de cartero le permitió a Bukowski enviar sin costo alguno cuanto poema escribiera a las nuevas revistas emergentes y marginales que coloreaban la escena de la revuelta contracultural sesentista.

fotoJesús Sepúlveda*

La notoriedad que esta presencia marginal le dio pronto motivó al editor de Black Sparrow a mandarle un cheque pidiéndole una novela por encargo; la que estuvo escrita en un mes, augurando una meteórica carrera literaria y comercial que su editor supo intuir desde un principio.

Luego de eso vino el espectáculo: B borracho, B degenerete, B agarrándose a trompadas o tirando con una mina, B escandaloso, B exitoso, B en el engranaje de la industria editorial. Así llovieron las traducciones, el dinero y los bukowskitos que aprendieron a escribir mal y se emborracharon peor.

“Tiene un sonsonete grotesco y una voz fea” me dijo Janine cuando le puse un cassette de B (Hank) en aquella pieza bukowskiana de Eugene donde comenzábamos nuestro amorío a mediados de los noventas. B ya estaba muerto y como todos los de mi generación yo también había pasado una temporada en el sótano bukowskiano de las malas pulgas. Tiempos aquellos.

En marzo de 2006 se estrenó en formato DVD el documental Born Into This [Nacido en esto] que muestra a B de cuerpo entero. Este documental, de 130 minutos fue puesto en cartelera en mayo de 2004 y estrenado en el Festival de Cine Sundance en 2003, donde obtuvo una nominación al Premio del Gran Jurado. Su director, John Dullaghan, no es el primero en realizar una cinta sobre B.

Ya existían otros dos filmes: Tales of Ordinary Madness [Cuentos de locura ordinaria] (1981) y Barfly [Mosca de bar] (1987), que también es el nombre de una cantina en la ciudad de Guanajuato donde Micky Rourke quiso aparentemente calar hondo en los huesos del poeta. Pero detrás de tanta faramalla, B se oponía a la espectacularización del deterioro y la miseria humana. Con voz lasciva y palabras hirientes parecía pedir que cortaran el show.

La revista Green Anarchy [Anarquía verde] publicó en su edición más reciente (núm. 24, verano de 2007) el poema que le da título al documental de Dullaghan. Nuevamente B es un aliado de los marginados, pero esta vez de una marginalidad hosca, radical y política. Green Anarchy (GA) es, hoy por hoy, la publicación anarquista más sólida publicada en los intramuros del imperio.

Su crítica feroz no sólo ha sido el motor ideológico que gatillara la Batalla de Seattle en 1999, sino que también ha sido la matriz de una nueva corriente de pensamiento radical que crece libre en el jardín de las peculiaridades. Avalan dicha crítica la ensayística de John Zerzan y la lucidez antiindustrialista de Derrick Jensen, así como también el neoluddismo de Chellis Glendinning. Si hubiera que deducir algo de su radio de influencia, diría que la profunda conciencia biocéntrica que se gesta en cada poro del planeta va modelando poco a poco un nuevo paradigma humano que brota como micelio bajo la luna. En castellano es posible rastrear esta corriente de pensamiento y acción ecolibertaria en la biblioteca virtual Caosmosis (www.caosmosis.acracia.net), que ha recogido, traducido y promovido muchos textos anarcoverdinos.

La presentación de Born Into This en la ciudad de Eugene estuvo a cargo del poeta Paul Dresman. Bukowski y Dresman tienen, por cierto, más de un punto en común. Ambos se nutrieron de los beats y ambos son oriundos de Los Ángeles. Ambos, además han publicado su poesía en Green Anarchy.

El poema de Paul, The Walls Come Tumbling [Los muros se tambalean], apareció en el número 17 de GA (verano de 2004) y fue escrito después de un viaje a Salem que hicimos para escuchar a la poeta Margaret Randall. Paul además practica el arte de la traducción. En la década del 70 tradujo al poeta infrarrealista Rubén Medina, que aparece en la novela Los detectives salvajes de Roberto Bolaño bajo el nombre de Rafael Barrios. Luego, hacia fines de los 90, tradujo mi poemario Hotel Marconi, reeditado en versión bilingüe en 2006 y llevado al cine por Juan Carlos Mege.

El cine, las revistas y los documentales se nutren de la máquina de los sueños que es la literatura, porque ésta mira y atestigua. Dresman sostiene que Bukowski fue el escritor-testigo de una decadencia. Su cultura, su existencia, su especie se venían cuesta abajo y el filme de Dullaghan recoge dicho testimonio.

Lo que sigue es una traducción –o versión libre– de la presentación que hizo Dresman para el estreno de la película, su poema –aparecido en GA– y el poema de Bukowski, mostrando que, de algún modo, en el país del norte no todo lo que brilla son franjas y estrellas.

BUKOWSKI: BORN INTO THIS

En este documental sobre la vida y obra del poeta Charles Bukowski, el biógrafo Neeli Cherkovsky se refiere al “paisaje arruinado de Los Ángeles”.

fotoPaul Dresman

Hubo –o hay– un par de culturas literarias en Los Angeles separadas aunque similares. Una centrada tradicionalmente en torno a la industria del cine, en ella algunos guionistas a la vez que novelistas trabajaron por dinero, como Francis Scott Fitzgerald y William Faulkner. Ese sector de Los Angeles corresponde al borde occidental instalado cómodamente a los pies de las montañas. Es una cultura que logró producir un tipo de escritor híbrido como Joan Didion, que además de producir guiones de cine, pudo escribir novelas e incisivos ensayos. Ésta es una cultura que también produjo escritores de género como Ray Bradbury y Raymond Chandler.

La otra cultura literaria de Los Angeles existe en lo que se ha llamado (a propósito de Proust, pero con la ironía necesaria) “las ciudades del plano”. Éste es el vasto y enrejado llano de la cuenca de Los Angeles, donde la clase obrera y los pobres trabajan en una miríada de pueblos y distritos unidos. Es el terreno de Charles Bukowski. Aunque ambas culturas literarias no podrían existir en forma separada, a veces parece que fueran mundos aparte.

A veces un escritor de género como Raymond Chandler lograba ingeniárselas para explorar cada una de estas zonas económicas y culturales. A través del extremadamente móvil detective, Marlowe, el lector accede a los estratos altos del capitalismo influyente en casos policíacos que inevitablemente también involucran a los marginados.

Uno de los típicos clichés del género policíaco, expecialmente en la cinematografía policial, ocurre hacia el final de la historia: el detective debe volver a hablar de nuevo con un testigo al que ya había conocido y que mintió o se guardó información crucial. Tal testigo vive en medio de “las ciudades del plano”, usualmente en un bungalow que se desmorona.

El detective se aproxima al porche, la puerta está entreabierta. Golpea pero nadie responde. Dentro del lóbrego living, hay ceniceros sin vaciar y botellas desparramadas; suena una radio incorpórea o fluye un silencio aterrador. Quizás los muebles han sido movidos, los cajones abiertos por alguien que buscaba evidencias. El detective vuelve a llamar, pero nadie responde; entra, debe inspeccionar cada cuarto. Hay otros cuartos al fondo. En una pieza trasera encuentra al testigo clave.

foto
Todos saben lo que el detective descubre. El cadáver del testigo clave, pero no en ésta historia. Al contrario, encontramos un cuerpo vivo en el cuarto del bungalow del documental. Nuestro testigo es Charles Bukowski, quien es capaz de contarnos muchas historias de la ciudad de Los Angeles. Él es el testigo clave y tiene demasiadas evidencias.

Uno puede escuchar la evidencia esencial cuando Bukowski recita el poema Born Into This [Nacidos en esto]. Es la ciudad y la nación que él atestigua y condena; un mundo lleno de mentiras y ejércitos, plagado de ambición y corrupción; un mundo de abusos e hipocresía; un mundo de miedo y terror. Uno apenas oye todo lo que tiene que decir porque lo que dice se aproxima demasiado a la verdad que nadie quiere enfrentar.

El documental de John Dullaghan entrega un trasfondo completo de Bukowski y su vida. El uso de escenas de otros documentales de las décadas del cuarenta y cincuenta en Los Ángeles trae a mi memoria mi infancia con una inmediatez que preferiría olvidar. Bukowski vivió en la misma clase de mediaguas y bungalows donde se albergaba mi parentela pobre. Él sobrevivió para contar dicha historia, mientras aquellos familiares míos sucumbieron o no tuvieron los medios para articular las experiencias de sus vidas.

El filme explora de manera excelente la vida de Bukowski desde su infancia, pasando por los años anónimos en que vivió extraviado y borracho, hasta las años de su carrera como escritor. Muchas amantes, amigos y conocidos son entrevistados con detención. Ciertos ángulos se cortan en algunos lugares. La entrevista hecha a la viuda de John Fante es sólo un retazo.

Fante fue un novelista de Los Angeles de los años treinta cuyo libro Ask the Dust (Pregúntale al polvo) fue reconocido por Bukowski como una gran influencia. Fante lidió con el mismo lado de la ciudad de Los Angeles, la clase obrera, los fracasados: esas vidas que reciben tan poco reconocimiento. El tono de Fante es similar al de Bukowski, al que una vez un crítico se refirió como el tono de un “tipo duro”.

Se puede rastrear el origen de este tono en la literatura realista estadounidense del siglo XIX; por ejemplo en las voces de Stephen Crane y Jack London. Adquiere una sensibilidad poética con Hemingway y luego con Steinbeck. El tono es estoico, resignado, capaz de una ironía corrosiva. Probablemente tiene algo que ver con la frontera pero más tiene que ver con la vida urbana.

Los escritores de literatura barata imitaron este tono y lo transformaron en su materia prima, desde Horace McCoy hasta Mickey Spillane. El género del cine negro (film noire) no habría existido sin esta sensibilidad. Joan Didion al descubrirlo hizo maravillas en sus novelas de perfecto estilo terso, tales como Play It as It Lays (Juega según las reglas) y Democracy (Democracia).

Lo distintivo de Bukowski fue traspasar este tono de la prosa a la poesía. Tal como nos lo indica este documental, después de haber estado en el hospital cuando casi muere por alcoholismo, comenzó a escribir una poesía completamente desprovista del lirismo y la verbosidad barroca inherente a la poesía tradicional. Su estilo directo está hecho a la medida de su experiencia en el mundo: un sobreviviente duro, un verdadero testigo.

Tal como lo aclara el filme de Dullaghan, Bukowski se benefició de la llamada “revolución del mimeógrafo”: esa proliferación de revistillas literarias y pequeñas editoriales que surgieran en la década de los cincuentas y florecieran en las décadas subsiguientes. Estas revistillas publicaban prácticamente a todo el mundo, especialmente si los textos eran escritos con minúsculas y hablaban de experiencias crudas. Bukowski se convirtió en una estrella fuera de la ley en este reino editorial. Su talento llevó el rigor áspero de tales vivencias al mismo límite que sus experiencias lo había llevado a él, el testigo; y uno puede sentir eso en uno de sus primeros libros: Crucifix in a Death-hand [El crucifijo en la mano de la muerte].

Bukowski disfrutó de una reputación “underground” a nivel nacional que fue realzada por periódicos marginales estilo años sesentas donde publicaba sus columnas semanales, pero también logró una sólida reputación internacional. Muchos europeos y latinoamericanos guardan sus reservas –fundadas por lo demás– respecto a la cultura oficial de los Estados Unidos. Ellos preferían leer algo auténtico, y Bukowski era exactamente lo que tenían en mente. Desde 1970 en adelante, los periódicos de Berlín y Madrid llenaron sus páginas con textos de Bukowski.

Junto a Walt Whitman y Allen Ginsberg, quienes también escribieron una poesía accesible próxima a la prosa, Bukowski se lee bien en traducciones. Así, este trío devino indudablemente en el grupo de poetas estadounidenses más influyentes en otras lenguas. En países como Argentina y Chile, Bukowski fue traducido, leído y usado por los jóvenes poetas del mismo modo que Whitman lo fue por Neruda.

Estados Unidos es un país afortunado por haber tenido a un poeta como Bukowski, del mismo modo que ha sido afortunado al tener a un poeta tan distinto como John Ashbury. A uno no le tiene necesariamente que gustar Bukowski, del mismo modo como ocurre con muchos artistas que a uno tampoco le debieran gustar. Son autorreferentes y desagradables a ratos –y lo volverán a ser– con su narcisismo y falta de empatía, tal como lo demuestra este documental, porque su arte los trasciende.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy demasiado ingenioso, así que sólo lo dejo salir
a veces por la noche
cuando todos duermen.
le digo, sé que estás allí adentro, así que no te pongas
triste.
luego lo regreso a su sitio,
pero se pone a cantar
por un rato. no lo he dejado morir
del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es bastante agradable
hacer que un hombre
llore, pero yo
no lloro, ¿lo haces
tú?

La pelícla de John Dullaghan nos entrega una llave para ser testigos de Bukowski. Nos entrega los medios para admirar y despreciar con mezquindad y envidia al poeta. Eso es exactamente lo que se supone debe hacer un documental humano, y Bukowski: Born Into This lo hace.

Los textos

Paul Dresman: Los muros se desmoronan

A Margaret Randall
y Jesús Sepúlveda

Cientos de pájaros vuelan alto en el cielo

Son cuervos o gansos? Demasiado lejos, demasiado elevados
para ver!

Dan vueltas en enormes círculos,
deshilanchando largas corrientes
contra el ocaso.

El tránsito se vuelve denso en la capital del estado,
es la hora de la congestión.

Pero los pájaros en el aire vuelan
hacia cualquier lugar.
Tal vez estén celebrando la primavera,
quizás sólo alzan sus alas
antes de volar hacia la tundra del norte.

Son cuervos o gansos? Estos
conductores alrededor mío,
tocan y tocan la bocina,
respondiendo a las voces con un gruñido
rabiando con la radio americana,
meciendo sus cabezas,
cantando aquellos temas preferidos.

Ellos también vuelan a sus hogares,
rumbo a sus barrios selectos,
rumbo a Silverton,
a la cena de la noche,
a la cama matrimonial
y a los sueños de tundra.

En olas gigantescas, el tránsito cruza acres
y hectáreas de la penitenciería estatal

Donde los pájaros vuelan en círculos
se cierran las celdas, las torres de los guardias, el calabozo del solitario
los reincidentes y las sentencias consecutivas
a cadena perpetua.

Están allí por hurto,
por robo de autos,
por violación,
por asesinato.

Jeffrey Luers está allí por quemar unos vehículos utlitarios deportivos
en una automotriz de Eugene.
Le dieron veintidós años.
A menudo a los asesinos les dan siete.

En el día del juicio final, el juez de este caso
tendrá una breve audiencia
antes de ser enviado a andar por la eternidad
en los océanos del mundo
En el día del juicio final, la hora del embotellamiento
correrá río abajo para unirse al mar
y el mar correrá tierra adentro
para ahogar las ciudades:
Buenos Aires, Londres, Shangai y
San Francisco
Habrá tantas torres de pie
en las aguas de los mares del mundo
tantas torres solitarias
dejadas en la estela del efecto invernadero,
torres solitarias
llenas de gente en botes
esperando encontrar el camino a Ciudad de México,
Lhassa o Cusco.

Flotará ese escritorio? Será el transbordador de carga,
que cambia de lado
sin índices bursátiles,
una balsa cómoda para navegar
por el Mississippi?
Se puede vaciar las tripas
de los computadores de plástico
y encontrar la felicidad navegando a la deriva,
observando lejos las calles ondulantes
bajo las olas?

Los aztecas esperan. Los incas esperan.
Los tibetanos esperan.
Esperan la llegada de la gente industriosa
que va rumbo a casa a toda velocidad justo en este momento,
quemando con intensidad,
quemando con ambición,
quemando
la ruta para vender armas, petróleo, neumáticos, violencia.

Oh! Más y más violencia,
más y más santurronería
mientras los pájaros vuelan en círculos y los negociantes hacen trato,
se derriten los glaciares y las capas polares se derriten,
la “tierra de la libertad” viaja a casa
en su gordos vehículos monstruosos,
los presos miran los muros,
y las paredes se cierran alrededor nuestro

(29 de febrero de 2004).

fotoCharles Bukowski: Dinosaurios, nosotros

Nacidos así
En esto
Mientras los rostros de tiza sonríen
Mientras la señora Muerte ríe
Mientras los ascensores se rompen
Mientras se disuelven los paisajes políticos
Mientras el muchacho de las bolsas del supermercado se recibe de la universidad
Mientras el pez aceitoso escupe su presa aceitosa
Mientras el sol se enmascara
Nacemos
Así
En esto
En medio de estas guerras dementes preparadas con esmero
Frente al frontis roto de los ventanales industriales del vacío
En bares donde ya nadie habla
En peleas a puñetazos que terminan en balaceras y cuchilladas
Nacidos en esto
En hospitales que son tan caros que es más barato morir
Entre abogados que cobran tanto que es más barato declararse culpable
En un país donde las cárceles están repletas y los manicomios cerrados
En un lugar donde las masas encumbran a los imbéciles a héroes con dinero
Nacidos en esto
Caminando y viviendo a través de esto
Muriendo por esto
Enmudecidos por esto
Castrados
Corrompidos
Desheredados
Por esto
Engañados por esto
Usados por esto
Meados por esto
Enloquecidos y enfermos por esto
Enfurecidos
Inhumanos
Por esto
El corazón se ennegrece
Los dedos rozan la garganta
El arma
El cuchillo
La bomba
Los dedos se abalanzan hacia un dios que no responde
Los dedos alcanzan la botella
La píldora
El polvo
Nacidos en este aburrimiento doloroso
Y los bancos serán incendiados
El dinero será inútil
Habrá crímenes impunes en la calle a plena luz del día
Habrá armas y un gentío errante
Tierra infértil
La comida tendrá un rendimiento decreciente
El poder nuclear será acabado
Por explosiones que sacudirán continuamente la tierra
Autómatas humanos enfermos de radiación acechándose
Los ricos y elegidos mirarán todo desde plataformas espaciales
El infierno de Dante parecerá un parque infantil ante esto
No se verá el sol y siempre será de noche
Los árboles morirán
Toda la vegetación morirá
Hombres enfermos de radiación comerán carne de hombres enfermos de radiación
El mar será envenenado
Se desvanecerán lagos y ríos
La lluvia será el nuevo oro
Cuerpos podridos de hombres y animales hediondos ante el viento oscuro
Los últimos sobrevivientes serán diezmados por nuevas y horribles enfermedades
Y las plataformas espaciales serán destruidas por la escasez
La desaparición de los suministros
El efecto natural de la decadencia
Y entonces el silencio más bello jamás oído
Habrá nacido de ello
Y allí el sol permanecerá oculto
Esperando el próximo capítulo

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