Jul 7 2010
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Política

Narcotráfico: dos pesas y dos medidas de EEUU en Afganistán y México

Alfredo Jalife-Rahme*
Estados Unidos (EU) ha arrastrado al "México neoliberal" a su manejo muy sui generis del narcotráfico, en el que ha impuesto su cosmogonía de control militar indirecto mediante la variante "colombiana" y cuyas consecuencias han sido funestas. Pareciera que la catatónica cancillería mexicana no está enterada de lo que en Colombia se encuentra detrás de su telón de fondo, que encubre la agenda oculta de Washington para controlar desde el punto de vista estratégico tanto el Golfo de México como el mar Caribe.

Detrás del telón de fondo de la "cooperación" bilateral se insinúa la penetración obscena tanto de las estructuras como de las piedras de toque de los "socios" exageradamente ingenuos –a menos que los gobiernos de México y Colombia se hayan propuesto entregar deliberadamente sus soberanías al mando militar del Comando Norte (Northcom) y Comando Sur (Southcom): azar muy riesgoso cuan irreversible, como ha sucedido en países más poderosos todavía ocupados (Alemania y Japón).

EU decide así las tareas de acceso y colecta de información sensible que involucra a los empleados de "los servicios secretos" anfitriones, para realizar acciones encaminadas a condicionar la política interior (estuvimos a punto de escribir "política inferior") que favorezca los intereses de Washington, los cuales conllevan medidas exorcistas en contra de los opositores nacionalistas.

Los disfuncionales Congresos locales practican la política del avestruz y no se dan por enterados de las publicaciones de EU que festejan que tal "cooperación" ha tenido los resultados "buscados" en diferentes partes del mundo, como refiere The New York Times: "Los contactos estrechos y las doctrinas comunes cambian paulatinamente la mentalidad de los empleados de los servicios secretos locales", lo cual resulta sumamente ventajoso para EU.

Más allá de los contactos consabidos del Pentágono, el "efecto positivo" es logrado "por los programas comunes con los servicios de seguridad, los organismos de protección y espionaje que implementan el Ministerio de Justicia, la Seguridad del Hogar y la CIA" (Crackdown in Uzbekistan Reopens Longstanding Debate on US Military Aid; www.sangam.org).

Lo grave de tal "cooperación" tan asimétrica es que ha sido benéfica para EU y nociva para los países anfitriones, como han revelado varios escándalos comprometedores en Guatemala, donde a finales de 2008 se descubrieron medios de "audiocontrol" en los gabinetes del presidente y el primer ministro, además de la sala donde sesiona el consejo de ministros ("Nueva era en EU, con dudas en América Latina"; www.alternapalaba.com; www.adital.com).

¿Cómo andará el "audio-control", en caso de existir, de EU en Los Pinos? En Guatemala llamó la atención el control secreto de las personas cuya conducta interesaba a Washington y quienes eran espiadas mediante técnicas sutiles a gran escala.

La tecnología exorcista de los mandatarios "indeseables" –es decir, que no se someten a los dictados unilaterales de EU– ha sido ampliamente aplicada por la CIA en Latinoamérica: tentativa de golpe de Estado en Venezuela en 2002 y en 2008: desestabilización de Bolivia a principios de ese año; provocación del conflicto armado entre Colombia y Ecuador, y golpe de Estado en Honduras. ¡Nada más!

Estados Unidos exige crear en territorio mexicano bases militares y puntos de apoyo para su ejército cuando todavía no se olvida que en "bases" semejantes de Europa, Asia y África (nota: tres continentes) la CIA instaló cárceles "secretas", que supuestamente desconocían los poderes anfitriones.

La "cooperación" intensificada por el ejército estadounidense con México está condicionada unidireccionalmente a su "seguridad nacional", que conlleva el refuerzo de su posicionamiento en Latinoamérica y al control dosificado del suministro de drogas en la transfrontera.

¿Por qué adopta Estados Unidos una política diametralmente opuesta en su lucha contra el narcotráfico en Afganistán, donde ha dejado prosperar su comercio a todas luces? Muy sencillo: desde México el narcotráfico podría desestabilizar a EU en caso de no ser convenientemente encauzado, mientras desde Afganistán se desestabiliza a toda la "periferia inmediata", en particular a Rusia.

Según datos del Departamento de Lucha contra las Drogas y Delincuencia de la ONU, en el lapso de nueve años de presencia militar estadunidense la producción de opio se incrementó 40 veces (¡súper sic!), que significa 95 por ciento de su volumen universal.

Con tanta destrucción que ha gestado a su alrededor, ¿cuál es la razón por la cual EU se niega a erradicar las plantaciones de opio en Afganistán? En forma pueril el imperio replica que no desea afectar la existencia de los campesinos afganos. ¡Cómo no! ¿De cuándo acá se ocupa y se preocupa de los campesinos mexicanos y afganos? ¿Por qué nunca se preocupó de los campesinos colombianos cuyas narco-plantaciones fueron destruidas por su aviación?

Destaca que en Afganistán, en regiones controladas por EU, no se obstaculice selectivamente la producción de materias primas del opio.

Para marear a la persona mejor dispuesta en la lucha contra el narcotráfico: en México, Estados Unidos combate la oferta, cuando mínimamente combate su demanda interna, mientras en Afganistán no combate la oferta y estimula perversamente la demanda.

¿Por qué tan flagrante contradicción entre lo que practica EU, por un lado, en Afganistán y, por otro, en México y Colombia? La distinción cardinal radica en que las drogas afganas no penetran prácticamente el mercado de la demanda estadunidense, además que el manejo de la narcoamenaza en Latinoamérica sirve para ampliar su influencia en condiciones de ocupación real.

Al menos que los gobiernos consumidores de drogas y sus súbditos productores no se encuentren subterráneamente coludidos, creando una mayúscula economía que no paga impuestos ni rinde cuentas a nadie –lo cual representa uno de los mayúsculos negocios del planeta: al nivel de los hidrocarburos y la venta de armas–, el dizque combate al narcotrafico global, regional y local debe ser abordado en forma integral y en todas sus manifestaciones, y no de manera cíclope y selectiva como practica EU, que lo usa, por desgracia, para hacer prosperar sus múltiples agendas inconfesas.

De acuerdo con Antonio Mario Costa, funcionario de la ONU en el combate al narcotráfico, 60 mil millones de dólares anuales provienen del negocio del opio y heroína en Afganistán (Stratfor señala que en México se mueven cerca de 70 mil millones de dólares anuales), y son movidos por instantáneas transferencias electrónicas para financiar el crimen y el terrorismo global, regional y local.

Más allá de la erradicación de las narco-plantaciones, la destrucción de los laboratorios como de las rutas de aprovisionamiento, y de la inhibición de la eclosión de miniexpendios, uno de sus puntos más vulnerables se centra en su extensa red financiera de lavado, donde la banca israelí-anglosajona juega un papel preponderante y determinante y cuyos colosales montos son escondidos "legalmente" en los paraísos fiscales y sus "cuentas invisibles" ya muy vistas.
 

*Analista mexicano, columnista de La Jornada

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