Dic 23 2005
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Opinión

NERUDA INACABABLEMENTE TRAICIONADO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Ni Ricardo Claro ni el abogado Figueroa, presidente al parecer vitalicio de la Fundación Neruda, han desmentido o confirmado el retiro financiero de la Fundación de Cristalerías Chile. La información nos llegó de una fuente confiable. Ricardo Claro tiene buenos amigos dentro y fuera del gobierno. Integró el gobierno militar como asesor del canciller, contraalmirante Ismael Huerta, desde muy temprano: el 12 de septiembre de 1973. Su función: conseguir recursos económicos para la dictadura.

En 1976 se realiza en Santiago una reunión de la OEA. El entonces presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, Jaime Castillo Velasco, y Andrés Zaldívar lograron hacer llegar a los delegados algunos documentos que denunciaban violaciones a los derechos humanos. Ricardo Claro los acusó de traidores. Castillo debió abandonar el paía y Zaldívar no pudo volver a entrar por largo tiempo.

Nadie duda en Chile que Claro puso a la orden de la represión dos barcos de la Compañía Sudamericana de Vapores, que fueron centros de detención y tortura. El Maipo trasladó a 380 detenidos desde Valparaíso hasta Pisagua; muchos “pasajeros” perdieron la vida. El Lebu, cumplió el rol de cárcel flotante y más de dos mil personas pasaron por sus bodegas y camarotes.

Producto de la amistad entre Claro y Juan Agustín Figueroa, este último accedió al directorio de Cristalerías Chile. Y porque favores con favores se pagan la Fundación Neruda –presidida por Figueroa– invirtió en ella. Esta inversión no trascendió de buenas a primeras por la influencia de Ricardo Claro. Se trató de un monto inicial de 1.300 millones de pesos chilenos (más de US$ 2.300.000 en la época del negocio (2002).

En un artículo publicado en el diario mexicano La Jornada Morelos –La gestión de la Fundación Neruda, una mirada crítica– Mario Casasús escribe sobre un desfalco en la Fundación: “Una fuente (…) me ha confiado la versión extraoficial: ‘la Fundación Neruda contrató a investigadores internos, que fueron dos contadores encabezados por Emilio Rojas; ellos establecieron con su peritaje contable que la deuda estafada a la Fundación Neruda es completamente diferente a la establecida por el procedimiento policial, en resumen no estamos hablando de sólo 25 millones de pesos, (como publica La Tercera 10/junio/2004) sino de pérdidas en 2002 y 2003 por 90 millones de pesos y en el 2004 (en seis meses) por 50 millones de pesos chilenos’.

La misma fuente me anticipó que Francisco Torres, director ejecutivo de la Fundación –escribió entonces Casasús– va a renunciar antes de que ‘se destape la olla’; el argumento de su renuncia: ‘mejores expectativas laborales’. Además, la fuente de la Fundación Neruda me explicó: ‘El mecanismo utilizado para el desfalco por 140 millones de pesos chilenos (US$ 249.309,95 dentro de la Fundación Neruda, es mediante boletas de honorarios falsas, incluso algunas ni siquiera fueron declaradas ante impuestos internos.

Mi fuente –asegura– es totalmente confiable, las investigaciones de impuestos internos arrojarán estos datos.’Hay mucha inconformidad por haber encarcelado como chivo expiatorio a Luis Alberto Ocampo’ dice vía telefónica su abogada, que lo defiende de la causa Núm. 1997-3 (año 2004), ‘cuando quiera puede venir y estudiar el expediente’ termina la extensa charla telefónica que sostuvimos”.

Sobrevivir… Y medrar

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Juan Agustín Figueroa es uno de los abogados más temidos de Chile. Amigo de Pablo Neruda (der. con Salvador Allende), pero sobre todo de Matilde Urrutia, pareció natural que el vate le hubiera pedido ayuda para llevar a cabo su proyecto cuando la salud comenzó a fallarle. Son muchos los intelectuales chilenos, sin embargo, que no trepidan en decir que Figueroa sólo abusa del poeta muerto.

De cualquier manera resulta interesante continuar examinando el artículo de Casasús.

Entregados por Pinochet los atributos externos del poder, Juan Agustín Figueroa fue ministro de Agricultura del gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994). Escribe Casasús: “el periodista chileno Ernesto Carmona describe a Figueroa: ‘es una suerte de puente político entre el ultraderechista Ricardo Claro y la Concertación, la coalición de hegemonía socialista-demócrata cristiana que gobierna al país”. ‘A Juan Agustín yo lo puse como director (de Cristalerías Chile), porque somos muy amigos desde la Universidad’, explicó Ricardo Claro a El Mercurio.’ (Agencia Chilena de Noticias 17 de enero de 2005); se puede ver el directorio completo de Cristalerías De Chile en el portal de la empresa (www.cristalchile.cl).

La afinidad ideológica entre Ricardo Claro y Juan Agustín Figueroa se explica cuando el presidente de la Fundación Neruda invoca la ley antiterrorista contra dos indígenas mapuche por una presunta quema e invasión en sus propiedades en el sur.

Suscrita aparentemente por un grupo de intelectuales, y publicada el domingo 31 de julio de 1966 en el periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, se da a conocer una carta pública dirigida a Pablo Neruda, que había asistido a un encuentro del PEN Club en Nueva York.

El 29 de mayo de 2005 Casasús publica, con un largo epígrafe introductorio de Carlos Fuentes, el siguiente artículo:

AGUA PASADA NO MUEVE MOLINO

foto“En 1966, la burocracia cubana, manipulada por Roberto Fernández Retamar (der.), para apresurar su ascenso en el gobierno y hacer olvidar su pasado derechista, nos denunció a Pablo Neruda y a mí por asistir a un congreso del PEN Club Internacional, presidido a la sazón por Arthur Miller.

“La larga lista de escritores cubanos, compilada por Fernández Retamar, nos acusaba de sucumbir ante el enemigo. No fueron tan débiles razones las que nos indignaron a Neruda y a mí, sino el hecho de que Zhdanov Retamar hubiese incluido en la lista, sin consultarles siquiera, a amigos nuestros como Alejo Carpentier y José Lezama Lima. Neruda se carcajeó de El Sargento Retamar, y yo lo incluí en mi novela Cristóbal Nonato como El Sargento del Tamal”.

Este párrafo, escrito por Carlos Fuentes, pertenece a su crónica Infidelidades, publicada en el diario Reforma, México, el 16 de abril de 2003, y alojada también en la revista cubana La Jiribilla. En respuesta, Retamar publicó tiempo después la nota: Carlos Fuentes: mentiras, ocultamiento, ¿deseo? Y allí dice: “(Fuentes) alude a la carta abierta que un cuantioso número de escritores cubanos enviamos al gran poeta Pablo Neruda y fue editada originalmente el 31 de julio de 1966, en el periódico habanero Granma. Casi 40 años después no puede juzgarse esa carta, tan poco leída hoy. En cuanto a mi presunto “pasado derechista”, ¿puede Fuentes aportar siquiera una prueba de él?”.

El resto es una serie de vueltas burlonas, que en nada aclaran los antecedentes de la infame misiva de 1966; Carlos Fuentes, es verdad, no presenta las pruebas contra Retamar, para demostrar “su pasado derechista”. Pablo Neruda es quien documenta el modus operandi, pero lo hace en tierra neutral, Uruguay (en el segundo prólogo de su libro Canción de gesta, 1968). En ese texto afirma que la carta llegó a prácticamente todo el mundo, porque “fue impresa en Madrid, en imprentas autorizadas por Franco, con la efigie postal del dictador fascista, y así se distribuyó por millares en América Latina. Se le dio también enorme y costosa distribución en Europa y Asia” (Canción de gesta. Editorial El Siglo Ilustrado de Montevideo, 1968).

Pocos chilenos se enteraron de la acusación a Neruda; para la izquierda latinoamericana (incluso en el presente) es un asunto poco relevante; pero revisemos estos puntos, por el bien de nuestra memoria, para evitar traiciones poco mencionadas:

Roberto Fernández Retamar, en 1966 era agregado cultural de Cuba en Francia. Después de la carta contra Neruda fue removido de su cargo y llamado a dirigir la revista Casa de las Américas, desde La Habana… ¿Acaso para protegerlo de un crimen sin castigo? En la actualidad sigue siendo dueño de toda la Casa de las Américas (a partir de 1986, es director de la institución y revista en la calle 3ra. y G del barrio El Vedado), fuera de diputado y consejero de Estado de Cuba.

Fue una alianza imperdonable, la del genocida Francisco Franco y el diplomático Fernández Retamar, justo donde más le dolía a Neruda, la España Fascista de 1939 a 1975. Recordemos los poemas de España en el corazón (1937), incluidos en la Tercera Residencia.

A pesar de esta traición, Neruda no rompió con Cuba. Su último libro publicado en vida está dedicado a su revolución, Canción de Gesta (Ed. Quimantú, 1973, pero el aprendiz fascista de Franco, Augusto Pinochet, hizo desaparecer todo el tiraje de 30 mil ejemplares, junto a los más de cinco millones de libros destruidos en las bodegas de la editorial Quimantú, a partir del 11 de septiembre de 1973).

La 4ª cuarta edición tenía un prólogo especial, a la fecha extraviado dentro de una biblioteca en Moscú. Lo único rescatado por Matilde Urrutia fue el original del poema anunciado en la edición uruguaya de 1968:

XLIII Juicio Final

(“conocí”)
a otro tan retamar que despojado
de su fernández ya no vale nada
sino lo que les cuesta a los cubanos
vendiendo elogios y comprando fama.

(Canción de Gesta, Quimantú 1973, retomado por la Ed. de Bolsillo, España 2004).

Ya antes, Neruda había mencionado a Roberto F. Retamar en La Barcarola (Editorial Losada, 1967) “como el Retamúdez Gordillo de la intervención oportuna” (caricaturizándolo con un anticomunista chileno de apellido Chamúdez, entre líneas cruzadas: Chamudar y Retamúdez). En el libro Incitación al Nixonicidio (Quimantú 1973), Neruda advierte en el poema Cuba Siempre “contra retamares y gusanos”. Y en sus memorias lo bautiza: “El sargento Retamar”.

Escribe: “en La Habana y en París me persiguió asiduamente con su adulación. Me decía que había publicado incesantes prólogos y artículos laudatorios sobre mis obras. La verdad nunca lo consideré un valor, sino uno más entre los arribistas políticos y literarios de nuestra época”. (Confieso que he vivido, Losada, 1974, capítulo La carta de los cubanos, pág. 433).

Retamar prosiguió “con su adulación”, lo mismo a Neruda que a Jorge Luis Borges en Buenos Aires (ver su prólogo/entrevista en Páginas Escogidas de Borges, Editorial Casa de las Américas, Cuba 1986). Neruda, en 1971, declaró al diario francés L´Express: “los escritores cubanos se han especializado en encontrar enemigos, entre los demás escritores y, si me eligen de blanco, habrá que preguntarles a ellos por qué; no me lo pregunten a mí, porque yo soy fiel a la revolución cubana”.

Si olvidamos este lamentable hecho de 1966, Retamar pasará a la historia como el referente del intelectual comprometido con la revolución y las causas justas; Retamar, el amigo de Julio Cortázar (insuperable su poema Che, yo tuve un hermano, de la carta a Retamar del 29 de octubre de 1967), y Rodolfo Walsh (escritor fundador de la agencia cubana Prensa Latina, detenido y desaparecido por la dictadura argentina en 1977); Retamar, el destinatario de los mensajes, poemas y música de amistad, por los 40 años de Casa de las Américas, de Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Thiago de Mello, José Saramago, Ernesto Cardenal, Pablo González Casanova, Frei Betto, Silvio Rodríguez, Daniel Viglietti, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina y un largo etcétera.

Si supieran que Retamar le vendió su alma al diablo Franco para desprestigiar a Neruda… Si hubiéramos leído a tiempo el prólogo uruguayo de 1968, hubiese trascendido la acusación de Neruda y muchas de nuestras concepciones sobre la teoría y poesía de Retamar quedarían vacías.

En Santiago de Chile, Roberto Fernández Retamar dejó de colaborar en la legendaria revista Punto Final. Pero en México, ni La Jornada Semanal, ni la revista Archipiélago, ni Editorial Siglo XXI, pueden sentirse orgullosas de contar con él como colaborador. Mucho menos Archipiélago (revista cultural editada por la UNAM con el respaldo de la UNESCO) debería felicitarse por tenerlo como integrante de su consejo editorial.

Siglo XXI, para los homenajes a Retamar durante la FIL Guadalajara 2002, (dedicada a Cuba), ha realizado interminables reimpresiones de sus libros: ¿A quién puede interesar? (poemas de 1958 a 1970); Circunstancia y Juana (dos obras en un tomo); El Intelectual y la sociedad (debate entre Retamar, Edmundo Desnoes y otros).

Guillermo Cabrera Infante firmaba bajo el seudónimo Caín (por las iniciales de su apellido) y a Retamar se le conoce por su ensayo Calibán. Vendrían a ser antípodas de Cuba: Caín y Calibán; aunque comienzo a pensar que Retamar fue siempre Caín y de Calibán sólo queda El Sargento del Tamal (el uso que le da Carlos Fuentes al “tamal” no sólo radica en el significado culinario de la palabra, sino rescata el refrán: “El que nace para tamal, del cielo le caen las hojas” Ver su novela Cristóbal Nonato, editorial Planeta, 1987).

No tiene sentido discutir el contenido de la carta de 1966, fechada el 25 de julio (¿tardó 6 días por correo aéreo desde Europa a Cuba, para ser publicada en el Granma del 31 de julio de 1966?, o ¿realmente fue escrita en La Habana y de allí, en busca de las imprentas de Francisco Franco?). Cuando por fin salió publicada en Chile, Neruda hizo valer su derecho de réplica, respondiendo por primera vez en Punto Final, No. 10, agosto de 1966. Un año y medio después, Neruda rechazó, por razones de dignidad, una invitación a La Habana; pero todavía no se ventilaba el origen logístico, casi fascista de la infame misiva.

A continuación hubo otros temas debatidos dentro de la izquierda, mucho después llegó el fascismo a Latinoamérica (11 de septiembre de 1973) y Cuba volvió a ser solidaria con el pueblo chileno, pero una persona en la isla socialista nos debe una explicación desde entonces.

El periodista Hernán Soto (actual subdirector de Punto Final) le preguntó de manera cordial a Roberto Fernández Retamar (noviembre de 1999, en La Chascona) su impresión de estar de vuelta en Santiago (la anterior visita de Retamar a Chile fue en octubre de 1972), para dar una conferencia sobre Neruda, precisamente desde la tribuna de esa casa, ahora propiedad de la Fundación Neruda. Retamar se limitó a contestar: “Agua pasada, no mueve molino”… Qué cínico es, capaz de no recordar la carta contra Neruda de 1966, siendo el protagonista y autor intelectual de la misma.

En 2004, para el centenario de Neruda, la editorial española De Bolsillo publicó Canción de Gesta (junto a otros 40 libros del Nobel chileno) y el prólogo está escrito por Roberto Fernández Retamar y no menciona nada de la carta, detallando la primera edición de dicha obra del Departamento Nacional de Cultura del Ministerio de Educación, 26 de julio de 1960 (Imprenta Nacional de Cuba).

Finalmente, Volodia Teitelboim rescata una epístola de Retamar dirigida a la Fundación Neruda (febrero de 2004), pretendiendo resolverlo todo con la reedición de una Antología de Neruda (original de 1965), con selección, notas y prólogo del propio Retamar:

“Hay que deshacer de una vez y para siempre la sombra pasajera, lejana e infeliz que enturbió una relación indestructible, pero ha quedado atrás como tantas cosas” (carta del director de Casa de las Américas en el libro Neruda 100, editorial Catalonia, 2004, pág. 146).

Le pregunto ahora a Retamar si verdaderamente estaba tan convencido de redactar esa carta contra Neruda, y tenía la infraestructura de la embajada de Cuba en Francia, ¿por qué ir a las imprentas de Franco? ¿Por qué cruzar la frontera de París a Madrid en 1966? Y por último, ¿de qué tipo de memoria se habla en Casa de las Américas? De los firmantes de la carta contra Neruda, casi un 80 por ciento vive hoy en Miami. ¿Qué tiene que explicarnos Retamal? ¿Qué defensa al juicio literario que Neruda le hiciera en vida? ¿Casi 40 años después no puede juzgarse esa carta?, ¿Sencillamente agua pasada no mueve molino?

Las pruebas están ya sobre la mesa y el lector tiene la palabra.

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* Periodista. Director de Umbral, suplenento de Cultura del diario La Jornada Morelos, México.

Notas

Texto completo de la carta de los escritores de Cuba a Neruda en:
www.uchile.cl/neruda/critica/cartaabierta.html o en:

www.habanaelegante.com/Fall2004/Expresion.html

El artículo transcrito en forma íntegra, Agua pasada… se publicó en La Jornada Morelos el 9 de mayo de 2005 (www.lajornadamorelos.com/index.php?module=pagesetter&func=viewpub&tid=2&pid=442).

La gestión de la Fundación Neruda, una mirada crítica, que se glosa al comienzo de esta nota, se publicó en el mismo periódico el 13 de agosto de 2005. Los poetas, se diría, tienen mala suerte con sus amigos.

Hemos utilizado como fuente, además, el diario La Nación de Santiago de Chile, específicamente la edición del cinco de diciembre de 2004 (www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20041204/pags/20041204212950.html).

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