Ago 7 2010
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Sociedad

Nueva Flotilla de la Libertad levará anclas en Estocolmo y será más grande que la primera

Surysur*

Gaza es un territorio al que el gobierno israelí pretende condenar a la no-existencia. Es el mayor conglomerado humano de la Tierra considerando la cantidad de habitantes por la superficie que ocupan; sus niños —muchos de ellos— no han visto nunca una película y sus juegos consisten en esconderse de los bombardeos. Casi un 80% de la población depende, por la falta de trabajo y posibilidades de crearlo, de la ayuda humanitaria externa —que Israel dificulta y entorpece.

Gaza semeja en cierta medida a una ciudadela de la Antigüedad sitiada durante generaciones por un enemigo concreto que, paradójicamente, se ampara en haber sufrido persecuión y masacre en el pasado, pero no por los ascendientes de quienes habitan Gaza.

Gaza es parte de Palestina y palestinos son sus habitantes; antes de la creación del Estado de Israel los judíos que la habitaban vivían en paz con sus vecinos, razones políticas hicieron que con la migración masiva de judíos preponderantemente europeos —de poca o ninguna vinculación étnica y cultural con los primeros despertara el odio racial.

En la actualidad una agresiva política de ocupación de poblados, agua y tierras cultivables por parte de "colonos" judíos —para muchos un genocidio— hace que la paz sea más la expresión de un deseo que una posibilidad inmediata. Los habitantes originarios de Palestina no ceden su derecho a constituirse en una comunidad libre reconocida como tal por el resto del mundo.

El hecho de que las autoridades del estado de Israel dificulten, además, la entrada de ayuda humanitaria proveniente del extranjero provoca tanto fuertes protestas ciudadanas israelíes como la organización de distintas formas de expresar la solidaridad activa del planeta. En Suecia se apuran los detalles de un nuevo esfuerzo.

"Estamos planificando una nueva flota hacia Gaza, que esperamos sea aún mayor y más exitosa que la anterior, y que incorporará a muchas otras organizaciones", auguró en una conferencia de prensa en Estocolmo Dror Feiler, un activista de la organización "Ship to Gaza" (Buque a Gaza) que resultó herido en el ataque militar israelí.

El ataque de las tropas especiales israelíes contra el convoy de embarcaciones civiles que transportaban a 700 activistas y toneladas de ayuda humanitaria se saldó el pasado 31 de mayo con la muerte de nueve civiles —ocho de nacionalidad turca y un estadounidense.

Feiler señaló que la nueva "Flotilla de la Libertad" podría partir hacia Palestina este otoño (del Hemisferio Norte).

El escritor sueco Henning Mankell, colaborador habitual de Buque a Gaza y que también se encontraba entre los 700 activistas atacados por Israel en la "Flotilla de la Libertad", dio su apoyo a la iniciativa: "Si la presión política sobre Israel no da resultados, uno debe cuestionarse si no se debería enviar otro convoy de ayuda. Por ello estoy a favor de unirme de nuevo a la flota. Es lo correcto que debe hacer uno si los israelíes no levantan el bloqueo, hay que actuar de alguna manera", dijo.

Al encuentro que tuvo ligar en la capital sueca también acudieron representantes de la controvertida organización humanitaria turca IHH —un "grupo radical islamista" según el gobierno de Tel-Aviv—, de la rama griega de "Ship to Gaza", del Movimiento por la Libertad de Gaza, y de la Campaña Internacional Palestina para el fin del sitio israelí a Gaza.

Hoy mismo se conoció en Ginebra que la muerte de los nueve civiles será investigado por dos comisiones independientes de Naciones Unidas, la establecida por el secretario general de la institución y la decretada por el Consejo de Derechos Humanos.

El Consejo de Derechos Humanos adoptó el pasado 2 de junio una resolución que condenó a Israel por el ataque contra la flotilla, deploró la muerte "de víctimas inocentes" y autorizó el envío de una misión internacional para investigar las violaciones al derecho internacional humanitario cometidas durante la agresión, realizada en aguas internacionales.

Justo dos meses después, el pasado lunes, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, convenció finalmente a Israel de que aceptase una investigación independiente del asalto a la flotilla, que transportaba ayuda humanitaria a Gaza.

* Fuente: www.palestinalibre.org

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