Nov 2 2004
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Economía

Nueva ley de patentes iraquí: guerra a la agricultura

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Durante generaciones, los agricultores iraquíes obtenían las semillas necesarias para su actividad sin regulaciones de ninguna especie. Las semillas conservadas en las granjas y la libertad del intercambio de material vegetal entre las comunidades campesinas ha sido por largo tiempo la base de la práctica agrícola.

Costumbre ahora es ilegal. Sólo se les autoriza plantar variedades “protegidas” (patentadas) traídas a Iraq por corporaciones transnacionales -en el nombre de la reconstrucción de la agricultura-, que son de su propiedad. En contraste con la antigua legislación iraquí, que prohibía la propiedad privada sobre los recursos biológicos, la nueva ley de patentes impuesta por EEUU puso en marcha un monopolio sobre las semillas, que modificó la antigua ley de patentes con un capítulo nuevo, llamado Protección de Variedades de Plantas (PVP).

PVP es un derecho de propiedad intelectual (DPI) y un tipo de patente para variedades vegetales específicas, que otorga el derecho exclusivo a quien reclame haber descubierto o desarrollado una nueva variedad. Así que la “protección” PVP no tiene nada que ver con conservación, más bien se refiere a salvaguardar los intereses comerciales que los vendedores (usualmente grandes corporaciones) reclaman por haber creado nuevas variedades de plantas.

Para ser consideradas por la PVP, las especies vegetales deben acatar los estándares de la Convención de la UPOV2, que requiere que sean nuevas, distintas, uniformes y estables.
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Las semillas tradicionales no pueden cumplir estos requisitos, por lo que las semillas protegidas por el PVP serán dominio exclusivo de las corporaciones, lo que incluye derechos exclusivos para producir, reproducir, vender, exportar, importar y almacenar dichas variedades. Estos derechos se extienden al producto cosechado, incluyendo plantas enteras y partes obtenidas a partir del uso de variedades protegidas.

Este tipo de sistema de PVP es a menudo el primer paso para permitir patentar formas de vida, puesto que el resto de las leyes no rigen sobre las patentes de plantas o animales. El período de monopolio es de 20 años para las variedades de cosecha y 25 años para árboles y vides.

Durante ese lapso la variedad protegida pasa será propiedad de quien la desarrolló, y nadie puede plantar o utilizarla sin pagar por ello. La nueva ley significa que los agricultores iraquíes no pueden plantar ni guardar semillas para replantar de alguna variedad protegida por la nueva ley de patentes3. Esto priva a los agricultores de lo que ellos -y muchos otros en todo el mundo- reclaman como su derecho inherente a guardar y replantar semillas.

El control corporativo

La nueva ley se presenta como necesaria para asegurar a Iraq el suministro de semillas de buena calidad y facilitar su acceso a la OMC 4, pero en realidadabre paso a la penetración de los productos de Monsanto, Syngenta, Bayer y Dow Chemical -los gigantes corporativos que controlan el comercio mundial de semillas-. Eliminar la competencia de los agricultores es un prerrequisito para abrir el país a sus operaciones. Tomar posesión del primer escalón de la cadena alimentaria es la siguiente jugada.

La nueva ley de patentes también fomenta explícitamente la comercialización de semillas genéticamente modificadas (GM) en Iraq. Pese a la seria resistencia de agricultores y consumidores de todo el mundo, estas compañías promueven los cultivos GM -para su exclusivo beneficio-.

Al contrario de lo que la industria asegura, las semillas GM no reducen el uso de pesticidas, más bien plantean una amenaza para el ambiente y la salud humana, mientras incrementan la dependencia de los campesinos frente al agronegocio.
En algunos países como la India, la liberación “accidental” de cultivos GM está deliberadamente manipulada5 toda vez que la segregación física de cultivos GM y cultivos libres de GM no es factible. Una vez introducidos en el ciclo agroecológico no es posible retirar o limpiar la polución genética producida 6.

Según la OMC, Iraq tiene legalmente varias alternativas para cumplir con las reglas de la organización sobre propiedad intelectual, pero EEUU impidió que las intentara.

Tras la fachada

de la reconstrucción

Iraq es otra etapa, cumplida en el viaje hacia la adopción de normas globales sobre patentes de semillas para establecer el monopolio de las multinacionales a expensas de los agricultores locales. Durante la última década muchos países del Sur fueron obligados 7 a adoptar leyes de patentes de semillas a través de acuerdos bilaterales8.

EEUU presiona por leyes de protección de plantas del estilo de la UPOV más allá de los estándares IPR de la OMC en el comercio bilateral a través de acuerdos, por ejemplo con Sri Lanka9 y Camboya10. Los países “conflictivos” constituyen un objetivo especial. Por ejemplo, como parte de su paquete de reconstrucción EEUU impuso recientemente un Acuerdo marco de inversión y comercio con Afganistán11, que incluiría asuntos relativos a IPR.

En el caso de Iraq la promulgación de leyes de patentes no fue el resultado de negociaciones entre países soberanos. No hubo acuerdo del poder legislativo como reflejo de la voluntad de su pueblo (no había Legislativo). La ley de patentes es sólo un componente más de la transformación exhaustiva y radical de la economía del país invadido conforme a las directrices neoliberales por parte de los poderes ocupantes. Esta transformación supone establecer instituciones adaptadas a un régimen de libre mercado.

La Orden 81 es sólo uno de los 100 decretos-leyes dejados por Bremer; entre los más notables de aquellas figura el número 39, que traza efectivamente el marco de la economía iraquí y entrega iguales derechos a nacionales e los inversores extranjeros para explotar el mercado local.

Tomadas en conjunto estas leyes, que cubren virtualmente todos los aspectos de la economía -incluyendo el régimen comercial del país, la dirección del Banco Central, la regulación de las actividades de las sociedades comerciales, etc.- son la base sobre la que descansa el mayor objetivo de la Casa Blanca: establecer un régimen neoliberal.

La Orden 81 establece normas concordantes con la “transición desde una economía de planificación central no transparente, a una economía de mercado libre, caracterizada por el crecimiento económico sostenible a través de un sector privado dinámico, y la necesidad de aprobar reformas legales e institucionales para hacerlo efectivo.

La Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos, implementó un programa de reconstrucción y desarrollo agrícola para Iraq (ARDI) desde octubre de 2003. Para llevarlo a cabo, le fue concedido un contrato de un año -por cinco millones de dólares- a la consultora estadounidense Development Alternatives, Inc.12 en sociedad con la Universidad de Texas A&M. Parte del trabajo fue subcontratado a Sagric International14 de Australia. El objetivo de ARDI es desarrollar el agronegocio y de ese modo abrir el mercado a productos y servicios agrícolas extranjeros.

Por lo tanto la reconstrucción de Iraq no significa poner en marcha economías y capacidades locales, sino ayudar a las corporaciones autorizadas por las fuerzas ocupantes a hacerse con las oportunidades del mercado iraquí. El marco legal legado por Bremer asegura -aunque las tropas invasoras abandonen Iraq en un futuro hipotético- que el dominio de la economía iraquí no se verá afectado por ello.

Soberanía alimentaria

La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias, proteger y regular la producción agrícola local y su comercio, decidir la manera en que se producen los alimentos, qué deberá producirse localmente y qué importarse, etc… La exigencia de soberanía alimentaria y la oposición a las patentes agroindustriales centra la lucha de los agricultores a lo largo del mundo desde hace una década.

Alterando fundamentalmente el régimen de IPR, EEUU se asegura que el sistema agrícola iraquí permanezca bajo “ocupación”. El país tiene capacidad para alimentarse por sí mismo; pero -en lugar de desarrollarla- EEUU conforma el futuro de su agricultura y producción de alimentos para servir los intereses corporativos.

El nuevo régimen de IPR no reconoce la contribución de los campesinos iraquíes al desarrollo de cultivos importantes, como trigo, cebada, dátiles y legumbres. Ejemplos de tales variedades locales se reconocen desde la década de 1971/80 en el Banco Bacional de Genes, en Abu Ghraib, próximo a Bagdad, aunque existe el temor de que todo se haya perdido. No obstante, el Centro con sede en Siria del Grupo Consultivo para la investigación agrícola internacional (CGIAR)16 -Centro Internacional para la Investigación Agrícola en Áreas Secas (ICARDA)- conserva muchas variedades iraquíes.

Estas colecciones -que son una evidencia del conocimiento de los agricultores iraquíes- constituyen la herencia agrícola de Iraq, pertenecen a sus campesinos y deberían ser repatriadas. Ha sucedido, empero, que el germoplasma custodiado por un centro internacional de investigación agrícola “se haya fugado” para beneficio de la investigación y ulterior desarrollo por científicos del Norte17.

Esta real biopiratería está alimentada por un régimen de IPR que ignora el trabajo previo del agricultor y otorga derechos al laboratorio que reclama haber creado algo nuevo a partir del material y el conocimiento de generaciones de campesinos.
Mientras la soberanía política sea una ilusión, la soberanía alimentaria del pueblo iraquí seráá imposible gracias a estas nuevas normas.

La libertad y soberanía de Iraq permanecerán en suspenso hasta tanto los iraquíes no tengan el control sobre lo que ellos siembran, cultivan, cosechan y comen.

Notas:

1 Patent, Industrial Design, Undisclosed Information, Integrated Circuits and Plant Variety Law of 2004, CPA Order No. 81, 26 April 2004 (www.iraqcoalition.org/regulations/20040426_CPAORD_81 _Patents_Law.pdf)

2 Las disposiciones de PVP tendrán efecto en cuanto el Ministerio de Agricultura iraquí apruebe las necesarias órdenes ejecutivas para hacerlas efectivas de acuerdo con esta ley.

3 UPOV: International Union for the Protection of New Plant Varieties” (Unión Internacional para la Protección de Nuevas Variedades de Plantas). Con sede en Ginebra, Suiza, es una organización intergubernamental con 53 miembros, mayormente países industrializados.

La Convención de la UPOV es un conjunto de estándares para la protección de variedades de plantas, principalmente adaptadas hacia la agricultura industrial y los intereses corporativos.
Ver: www.upov.org.

4 Capítulo 34º, artículo 15 B: los campesinos tendrán prohibido reutilizar semillas de variedades protegidas o de cualquier variedad mencionada.
5 La Organización Mundial del Comercio, donde el Gobierno iraquí tiene estatus de observador.

6 www.grain.org/research/contamination.cfm?agenda.

7 GRAIN, “Confronting contamination: 5 reasons to reject co-existence”, Seedling, April 2004, p 1. (www.grain.org/seedling/?id=280).

8 GRAIN, PVP in the South: caving in to UPOV (www.grain.org/rights/?id=64).

9 GRAIN, Bilateral agreements imposing TRIPS-plus intellectual property rights on biodiversity in developing countries (www.grain.org/rights/?id=68).

10 www.grain.org/brl/?typeid=15.

11 www.bilaterals.org/article.php3?id_article=387.

12 www.ustr.gov/Document_Library/Press_Releases/2004/
September/United_States_Afghanistan_Sign_Trade_Investment_Framework_Agreement.html
.

13 www.dai.com.

14 El Programa Agrícola de la universidad “es un reconocido líder mundial en el uso biotecnología” y la universidad trabaja estrechamente con el Servicio de Investigación Agrícola del USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos).

15 www.sagric.com.au.

16 www.export.gov/iraq/market_ops

17 El sistema del Consultative Group on International Agricultural Research (CGIAR), con sus 16 Centros de Investigación Agrícola Internacionales (IARC), de los cuales ICARDA es uno, guardan las mayores colecciones mundiales de recursos genéticos de plantas fuera de sus hábitats naturales, lo que incluye tanto variedades desarrolladas por la agricultura tradicional como variedades tratadas genéticamente.

18 En 2001 se descubrió que un genetista estadounidense había obtenido semillas de la variedad original del famoso arroz Thai Jasmine, Khao Dok Mali (KDM) 105, desde el centro del CGIAR con base en Filipinas -International Rice Research Institute (IRRI)-. Pero ningún Acuerdo de Transferencia de Material se firmó en el proceso, a pesar de las normas internacionales del IRRI al respecto.

——————————–

* En www.grain.org/articles/?id=6.

El artículo se tomó del portal español Ecologistas en Acción (www.ecologistasenaccion.org), para el que fue traducido por Alberto González Escribano, cuyo trabajo hemos tomado como referencia en esta versión.

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Sobre genética y negocios puede leerse:
www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=517.

En relación a la investigación en seres humanos:
www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=244.

Producto alimenticios a base de plantas genéticamente modificadas:
www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=183.

El caso de la soya -o soja- en América Latina:
www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=172.

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