Jul 8 2009
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Opinión

Óptica: Irán y el décimo segundo Imán

Nieves y Miro Fuenzalida*

Siempre es complejo el análisis de sociedades que no conocemos y sobre las que la información disponible, incompleta y a menudo inexacta, está cruzada por intereses que empañan el punto de vista de sus emisores, que las miran desde una trinchera. Con prudencia y una actitud independiente, empero, es posible superar la sesgadura implícita o explícita de tales esfuerzos y adentrarnos en lo que nos es ajeno sin anteponer los prejuicios propios.

Al inicio del gobierno de Ahmadinejad muchos pensaron que su retórica incendiaria y belicosa estaba dirigida solo para el consumo domestico. Muy pronto, sin embargo, los gobiernos occidentales tuvieran que reconocer que esta retórica reflejaba en realidad la política del régimen señalando un cambio estratégico mayor en su política exterior.

El gobierno de Irán esta constituido por un sistema oligárquico complejo controlado por clérigos fundamentalistas chiítas. No una sola persona controla totalmente el poder, ni siquiera el líder supremo al que la Constitución le da poder ejecutivo, legislativo y judicial por sobre la elección del presidente y la asamblea de expertos.

El líder supremo aparece como la persona más poderosa, pero fácilmente puede ser removido por la asamblea de expertos, si ésta así lo decide, organismo compuesto por clérigos elegidos electoralmente previamente seleccionados por el consejo de guardianes cuya función es asegurarse de que solo fundamentalistas leales compitan por los cargos oficiales.

El régimen, desde hace algunos anos, ha venido perdiendo hegemonía ideológica y legitimidad política, lo que ha intensificado la división dentro de la oligarquía gobernante. Según el analista político del medio oriente, Masoud Kazemzadeh, existen tres facciones mayores en Irán: reformistas, moderados y la línea dura. Todos ellos quieren mantener el reinado fundamentalista, pero difieren en como hacerlo.

La lucha dentro del círculo del poder esta definida por cuestiones ideológicas, normativas y ambiciones personales. Los reformistas (Khatami) proponen mejorar las relaciones con EEUU, suspender el enriquecimiento de uranio indefinidamente y disminuir la represión para evitar la invasión militar y las sanciones económicas. La línea dura se impone en 2003 y saca a los reformistas del consejo de la ciudad, del parlamento en el 2004 y de la presidencia en el 2005. Los moderados (Rafsanjani) proponen mantener la represión política y disminuir las restricciones culturales en relacion a la música y vestimenta.

Y, al igual que los reformistas, temen las consecuencias de sanciones económicas y creen que las negociaciones detrás de la escena podrían resolver el conflicto y que el mejoramiento económico y la reducción de restricciones sociales pueden apaciguar a la población, especialmente al sector tecnócrata y educado.

Rafsanjani ha sido una de las más poderosas figuras de Irán desde la revolución de 1979 y es presidente del Consejo para la Expediencia del Sistema y vicepresidente de la Asamblea de Expertos. Es considerado uno de los oficiales más rico y corrompido del régimen.

La línea dura (Khatam, actual dirigente) sostiene que el alejamiento de los ideales de la revolución es la causa de la crisis y apoyan la exportación de la revolución radical islámica, la agudización del conflicto con EEUU e Israel, el aumento de la represión política, la imposición estricta de las reglas islámicas y la censura de libros, diarios el internet.

La mayoría de ellos piensa que EEUU esta a punto de derrumbarse al igual que la Unión Soviética y consideran un error haber suspendido el enriquecimiento nuclear que ahora debe continuar, porque es el programa con mas apoyo en la población. Una encuesta interna, sin embargo, comisionada por el régimen en 2006 indico que el 69% no considera que la cuestión nuclear sea un proyecto nacional y 86% afirmo que no es algo por lo que vale la pena ir a la guerra.

Ahmadinejad es uno de los personeros mas extremistas de la línea dura y militante de los Jóvenes Conservadores, una facción de la línea dura. Las posiciones de poder que ha sostenido se deben, no a conexiones especiales, sino a servicios prestados en las agencias militares y de inteligencia que se caracterizan por su extrema violencia, brutalidad, sadismo y creatividad en las técnicas de tortura. Ayatollah Mesbah, uno de los líderes máximos del Clero Combatiente, es su aliado más poderoso.

La ambición de Ahmadinejad es reducir la influencia mayoritaria de Rafsanjani en la Asamblea de Expertos y ubicarse como el sucesor del Líder Supremo. Propicia acciones violentas en contra de los enemigos del Islam, incluyendo su eliminación física, para deshacerse de los peligros en contra de la religión.

Otro poderoso clérigo partidario de Ahmadinejad es Pour-Mohammaddi uno de los tres personeros que en Septiembre de 1988 ordeno la ejecución de aproximadamente 3,800 a 5.000 prisioneros políticos y durante 1990 y 1999, siendo ministro de Inteligencia para las Operaciones Externas, ordeno el asesinato de varias docenas de activistas iraníes en Europa.

Los Jóvenes Conservadores creen que Irán puede y debe dominar la región y Ahmadinejad en una visita a la ciudad sagrada Qom manifestó que el fundamentalismo chiíta debe gobernar el mundo. La exportación de la revolución islámica para convertir el mundo al islamismo fue uno de los principios más importantes de la política exterior de Khomeini, inscrita en la Constitución de 1979. La intención de Ahmadinejad es revivir estos principios abandonados durante la presidencia de Rafsanjani y Khatami.

En el discurso pronunciado en las Naciones Unidas expreso que ellos podían influir en el futuro del mundo a través de sus acciones y describe a la Republica Islámica de Irán como el símbolo de la verdadera democracia, lo que, obviamente, es falso. Irán es un país en donde solo los miembros de la oligarquía fundamentalista tienen derechos políticos y la disensión es castigada con la prisión, la tortura, el asesinato y la ejecución a gran escala.

El régimen segrega a los individuos entre miembros de la oligarquía fundamentalista y sus aliados (khodi) que son los que poseen derechos y los que no pertenecen (e khodi) que son los que están privados de derechos políticos y civiles. La republica iraní posee uno de los peores record de derechos humanos y durante la presidencia de Ahmadinejad ha habido un tremendo incremento en la represión y tortura.

Una de las razones por las que Ahmadinejad pudo ganar los votos de los pobres fue su denuncia de lo que el llamo “la mafia del petróleo” y la promesa de compartir las ganancias nacionales con ellos. Sin embargo, porque la riqueza esta concentrada en la alta jerarquía del clero y sus familias, es bien poco lo que Ahmadinejad ha podido hacer para cumplir su promesa a pesar de que facciones de la línea dura (Coalición del Partido y los Clérigos Combatientes) aprovechan la retórica populista y la movilización de los pobres, pero no tienen interés en compartir su riqueza con ellos.

La política de confrontación con EEUU, Israel y la Unión Europea se basa en la creencia de que una vez resuelto los problemas en Iraq, Afganistán y Corea del Norte EEUU se movilizara hacia Irán. Según la línea dura es en ventaja del régimen confrontar al Occidente ahora, en su periodo más débil, antes que recupere sus fuerzas.

Khamenei duda que el Consejo de Seguridad de las NNUU imponga sanciones económicas debido a las condiciones del mercado internacional del petróleo o que EEUU inicie una invasión militar en Irán. Piensa que apoyando a Amhadinejad y su política el régimen puede obligar a EEUU a retirarse. E incluso, según Masoud Kazemzadeh, en el caso de sanciones económicas o de la invasión de EEUU, Khamenei y las diferentes facciones de la línea dura continuaran apoyando a Ahmadinejad en su política belicosa y agresiva.

La razón de la furiosa retórica anti israelí, si consideramos este contexto, pareciera ser la búsqueda de poderosos aliados (Hezbolla, Hamas, fundamentalistas Sunni) que podrían crear una seria amenaza a EEUU y sus aliados en caso de un ataque militar. El llamado a “barrer a Israel del mapa” tiene la ventaja de atraer grupos violentos y grandes segmentos de la población árabe e islámica y enviar un aviso a los gobierno de esos países de no asistir a EEUU o Israel en caso de confrontación.

Las recientes protestas que se iniciaron como denuncia del fraude electoral se han transformado en una crisis que desafía por primera vez al régimen e intensifican las contradicciones dentro de la jerarquía clerical. Temerosa de seguir perdiendo legitimidad la jerarquía ha decidido aplastar y silenciar brutalmente a la oposición y declarar a Ahmadinejad como el candidato victorioso. La combinación de ambiciones políticas, económicas y principios teológicos es lo que caracteriza a este régimen y lo que hace improbable que entre en algún tipo de conciliación.

El 21 de septiembre de 2008 el diario oficial de Irán informó que Ahmadinejad había expresado que la única ideología capaz de responder a las necesidades humanas era la ideología de la “espera del decimosegundo Imán, Mhedí” y la Republica Islámica de Irán era la portadora de su bandera y todo interés domestico o internacional debería estar definida por esta espera y no por el materialismo liberal. El deber del gobierno es crear las condiciones para el arribo del doceavo Imam.

En una reunión oficial, según Radio Libre de Europa, Ahmadinejad dijo que el doceavo Imán “aparecerá en dos anos”y muchos miembros de la clase dirigente poseen la noción de que el Imán provee asistencia directa a la línea dura. El ayatolá Meshkini repetidamente ha sostenido que el Imán personalmente firmo la lista de los candidatos de la línea dura en la elección de 2004 para el séptimo Majlis.

Cuando la figura de la transcendencia, sea Dios o las leyes objetivas de la historia, se invocan para garantizan las acciones del poder la discusión no lleva muy lejos. No es raro que ahora empiece la operación limpieza… la persecución, desaparición, encarcelación, tortura y ejecución de los enemigos del pueblo.

En una entrevista dada a la prensa occidental el ayatolá Khomeini afirmo que la revolución iraní fue la más humana en toda la historia humana. Absolutamente nadie fue muerto por los revolucionarios. Cuando el periodista sorprendido le pregunta por las penas de muerte publicadas en los medios de información Khomeini calmadamente respondió…"Esos que fueron muertos no eran hombres. Eran perros criminales".


* Escritores y docentes. Residen en Canadá.

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