Sep 15 2012
2394 lecturas

Cultura

Paula Winkler / Una historia que convence desde el principio hasta el final

Dec√≠a Miguel Delibes: ‚ÄúLa novela es un intento de exploraci√≥n en el coraz√≥n humano a partir de una idea que es casi siempre la misma contada con diferente entorno‚ÄĚ; si √©sta es la marca de agua de los buenos trabajos del g√©nero ‚ÄĒy yo creo que Delibes, al menos en este asunto, ten√≠a toda la raz√≥n del mundo‚ÄĒ estoy seguro de que El Marido Americano, la √ļltima entrega de Paula Winkler, da en el clavo enla mayor√≠a de sus p√°ginas. | LUIS BEN√ćTEZ.*

 

En El Marido Americano Winkler se destaca por la madurez de un estilo cuyos gérmenes sin duda ya estaban en sus obras anteriores, pero que alcanza en esta nueva novela una densidad expresiva y un manejo de los recursos que ciertamente hacen recomendable la lectura para todo aquel que desee estar informado respecto de lo más interesante que provee actualmente la novelística argentina.

 

[La autora es bien conocida en la Argentina por su ajustada tarea escritural, que incluye Los Muros (cuentos, Ed. Botella al Mar, 1999); Cuentos Perversos y Poemas Desesperados (Ed. Libris, 2003); El Vuelo de Clara (novela, Ed. Nueva Generación, 2007) y La Avenida del Poder (nouvelle, Ed. Nueva Generación, 2009)].

 

Lejos de las intentonas de hacer recaer la importancia del texto en las apelaciones estilísticas que encubren repetidamente una historia poco menos que insignificante (tan al uso en nuestro medio), en esta obra Winkler demuestra acabadamente que sabe muy bien qué es aquello que desea narrar sin mayores tapujos y que conoce muy bien la mejor manera de hacerlo.
Sabe Winkler que la narraci√≥n extensa que promete una novela cabal no es terreno necesariamente apto para divagaciones, ripios, in√ļtiles guirnaldas, enamoramientos del estilo que lleven a dejar impresos p√°rrafos sin vida.

 

Por el contrario: su escritura es firme, directa, fluida, enga√Īosamente simple, siempre al servicio de lo que va a contarnos, logrando casi desde la primera hasta la √ļltima p√°gina el tan alabado como poco abundante ‚Äúefecto de realidad‚ÄĚ que permite convencer al lector de que, efectivamente y por algunas horas, personajes como la protagonista, Carla, una joven abogada autoexiliada en Nueva York; su vecina Allyson Prentiss (en mi opini√≥n, el m√°s logrado car√°cter de todo este texto, entre todos los aciertos que contiene); Ron, el caballero evocado por el t√≠tulo, y todo el elenco que en Nueva York y luego en China acompa√Īan a las primeras figuras, son m√°s reales que ese desconocido que baja con nosotros en el ascensor o aquellas personas que vemos un instante por la calle.
No poco m√©rito es convencernos de esto, logrando lo que Sigmund Freud llam√≥ alguna vez ‚Äúla ligera narcosis del arte‚ÄĚ.

 

Sin embargo, solamente con esta experimentada capacidad de persuasión nadie nos pone entre las manos una novela. Winkler lo sabe y es por ello que nos brinda como pivote y factor primordial una historia fuerte y consistente que despliega la acción narrativa coherentemente, brindando un significado unitario, que así como facilita la identificación con los personajes agónicos encarnados por Carla y Mrs. Prentiss (los round characters, como los quería Henry James) posibilita la adecuada digestión de las repetidas analepsis a las que apela certeramente la autora, esas vueltas al pasado que completan el presente discursivo.

 

Independientemente de que Winkler sea una autora autodieg√©tica o no, lo autorreferencial aqu√≠ no estorba, porque la autora sabe dosificar su administraci√≥n para que esos segmentos de la acci√≥n narrativa le pertenezcan definitivamente a Carla, sorteando h√°bilmente ese peligro que amenaza ‚ÄĒy ataca al lector muy resueltamente en tantos otros t√≠tulos‚ÄĒ con transformar una buena obra de ficci√≥n en una incompleta y fallida biograf√≠a.

 

La causalidad está también muy decorosamente manejada en la diégesis que presenta El Marido Americano, así como la espacialización, lo que permite a la autora transformar muy eficientemente lo que era una historia en lo que debe ser un discurso novelístico, gracias a una madura estrategia narrativa.

 

¬ŅDebe el lector agradecerle al autor cuando le permite tener por fin en sus manos una buena novela? Yo creo que s√≠, y como dir√≠a graciosamente Carla, la protagonista de El Marido Americano, mejor aun: Obviously!

 

El Marido Americano, Paula Winkler, 157 p√°gs., Ed. Simurg, Buenos Aires, 2012.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Integra la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de Nueva York, (EEUU), la World Poetry Society (EEUU.); de World Poets (Grecia) y el Advisory Board de Poetry Press (India).
Ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poètes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia.
Miembro de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Rep√ļblica Argentina (SEA).
Sus 36 libros de poes√≠a, ensayo, narrativa y teatro han sido publicados en Argentina, Chile, Espa√Īa, Estados Unidos, Italia, M√©xico, Suecia, Venezuela y Uruguay.

 

Addenda
Paula Winkler, Buenos Aires 1951, doctora en Derecho y Ciencias Sociales; magíster en ciencias de la comunicación; estudios de Letras y Cinematografía en Argentina y Chile.
Ensayista, poeta y narradora; sus textos suelen ser reproducidos en revistas y portales literarios y académicos.
Traducida al alemán e inglés.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario