Feb 16 2010
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Sociedad

Poesía en Chile: la muerte de Susana Moya

Álvaro Ruiz.*

Carece de novedad decir que un oficio es peligroso, obrero de la construcción o periodista, por caso. También es un riego el de escritor, y mucho más si lo que escribe es poesía y si la poesía es asumida como compromiso vital; a ellos la muerte los alcanza sigilosa. Y sin lágrimas –como lo muestra el autor de este artículo.

Curioso que Coquimbo y La Serena, tierra de poesía en Chile, entierren casi vivos a sus poetas, los fría, y así bien dorados, como por el sol del norte, los mande pal otro lao.

Altagracia y Moya murieron en la miseria y seguramente no eran bien vistos por las “autoridades culturales” de ambos municipios, que ignorantes hasta el hueso, sólo vieron sus propias estupideces en el horizonte, repartiéndose escalofriantemente entre risitas huevonas el quesito y el salame.

¡Ay! Estas seudos autoridades de la cultura, malolientes mandos medios, manga de mequetrefes que se roban los presupuestos de las artes para satisfacer sus propias carencias y comer y después tirarse pedos más fétidos que los que plantea Nietzsche acerca de los ingleses, en la filosofía a martillazos, que tanta falta nos hace.
(Coquimbo, febrero de 2010).

* Escritor.

Addenda

Trabajos de Susana Moya aparecen en diversas revistas y en las antologías regionales: Poesía chilena contemporánea, cinco mujeres poetas de Coquimbo y La Serena (2001) y Antología de la poesía del valle de Elquí, tomo I (2002). También en la reciente, El Burro del Diablo, arqueo de la poesía contemporánea de la Región de Coquimbo. Era ella, además, profesora de Literatura.

Moya trabajó en los años duros de la dictadura militar-cívica (que hoy sibilinamente parecen regresar) arduamente por los derechos humanos; quizá ello explique tanto el abandono como la dsencantada ira de Álvaro Ruiz.

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2 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Toro Goya
    17 febrero 2010 21:24

    La misión de sostener la miseria es un ejercicio de la burocracia cultural. Lo que nos queda es levantarnos y derrotar el conformismo de muchos, reconociendo el valor de cada uno de los artistas en vida. Difícil es pretender que aprendices de la mal llamada gestión cultural puedan resolver nuestros problemas básicos, para ellos los creadores no tienen problemas de luz, agua, gas o con la escuela de sus hijos, para ellos los artistas no son seres humanos, simplemente son artista, seres que nunca tienen hambre y están sumergidos en la tristeza o la locura.
    Los únicos que pueden reconocer nuestro trabajo, somos nosotros mismos, comencemos por eso y luego todo será más parecido a lo soñado.
    He llenado mi morral de botellas con sueños y le encenderé las mechas a cada una, luego las lanzaré contra los muros de la burocracia cultural, en una de esas se transforman en artistas y en marzo cuando pierdan sus puestos, tengamos que alimentarlos y verlos nuevamente bebiendo ron y fumando… en la casa de algún artista.

  2. leiva iguana
    18 febrero 2010 16:25

    Ruiz, Toro Goya,

    Me adhiero a su bronca…
    Recordad que el nihilismo tiene como ingrediente principal el cultivo de la cultura (culturae: relaciones del hombre con el medio ambiente)… pues la cultura como la conocemos proviene de un alicaído y perverso europeo que en su racionalismo y utilitarismo dieciochero definió la cultura precisamente como una división y, por ende, su compromiso con el latrocinio de castas y estados nación…
    Recordad que las gestiones culturales son por naturaleza manipulaciones de un sistema que pretende repartir migajas para acelerar la precariedad del individuo con su entorno…
    Recordad que FONDART no es más que un plan de subsidio de la pobreza “cultural” hecho en Viena para paises de la mal llamada America Latina… hoy como entiende PIRAÑA ha llegado el momento de proponer otro plan par este país en vías de “desarrollo”…
    La serena no es sólo una tierra árida que ultraja a sus mejores hijos sino que tiene como paradigma PASCUA LAMA… esa es la cultura de que hablamos… fuego con ellos!! Ni agua para el enemigo!!!

    Susana está ya por sobre estas cuitas terrenales y nos deja a nosotros elegir, en el péndulo del sino, cuántas botellas serán necesarias para derrumbar esta cortina de hierro y este castillo de naipes que impone el circo de la globalización.