Ago 11 2011
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PolíticaSociedad

Sobre coca y drogas en Perú

El Presidente Ollanta Humala ha tenido el acierto de designar a Ricardo Soberón Garrido como nuevo Presidente Ejecutivo de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida Sin Drogas (DEVIDA).|HUGO CABIESES

Ricardo ha comenzado a actuar, con todo el apoyo del Primer Ministro Salomón Lerner, desde las oficinas de DEVIDA, viajando por todo el Perú y el mundo para llevar la buena nueva expuesta por el Presidente Humala el 28 de julio: la necesidad de un cambio sustancial en las políticas fracasadas sobre drogas que no ha sido soberana hasta ahora, sin darle cobijo a la corrupción, al tráfico ilícito de drogas, a la adicción al fracaso o a la estupidez.
 
Durante la semana que pasó, mi amigo y compañero de mil batallas por cambiar los paradigmas actuales sobre drogas, ha sido motivo de comentarios de prensa, verdades a medias y calumnias completas que él mismo se encargará de responder. Pero como somos uña y carne, además de que en mi caso he sido mencionado en varios de estos comentarios, pues quiero escribir lo siguiente:
 
1) Ricardo y yo – aunque él es mucho más joven -, llevamos años combatiendo contra políticas de drogas que son ineficaces, injustas y copiadas. Ineficaces porque no combaten lo que deben combatir: el crimen organizado y la corrupción que de este se deriva. Injustas, porque golpean los extremos pobres de la cadena del tráfico ilícito de drogas (TID), es decir a los cultivadores/productores y a los consumidores/micro-comercializadoras, dejando libres e incluso alentando a los verdaderos delincuentes. Copiadas porque hasta ahora no hemos diseñado e impulsado una Política de Estado Propia sobre Drogas (PEPD), sino que aplicamos la Política de los Estados Unidos.
 
2) A Ricardo y a mí, los medios de comunicación y nuestros objetores, nos pueden espulgar lo que hemos dicho y actuado en todos estos años de combate por alentar el debate contra el paradigma ofertista, prohibicionista y de seguridad nacional, pero no podrán encontrar una frase escrita o declaración oral en la que aboguemos por aumentar los cultivos de coca, por defender delincuentes, por apapachar corruptos o por promover el consumo de drogas llamadas ilícitas o incluso las lícitas como el tabaco o el alcohol.
 
3) En el mismo sentido, a Ricardo y a mí no podrán encontrarnos una sola frase o declaración en la que irrespetemos o satanicemos a los agricultores/productores de coca, sus dirigentes y organizaciones, a la hoja de coca como recurso natural y símbolo de la identidad andino-amazónica o a los que son víctimas de dos de los flagelos que el Presidente Ollanta Humala y su gobierno quieren desterrar de nuestra Patria: la pobreza a consecuencia de políticas neoliberales de crecimiento sin inclusión socio-cultural y el consumo de drogas malignas a la salud humana, especialmente de nuestros jóvenes y niños.
 
4) Ricardo y yo hemos participado y seguiremos participando con respeto, convicción, sin medias verdades y con argumentos sólidos, en todos los espacios en los que se nos permita debatir sobre paradigmas, políticas y estrategias que consideramos erradas y que, felizmente, los mismos principales impulsores actuales – el gobierno de los Estados Unidos y los organismos de la ONU – también están revisando. No pueden ni quieren seguir tapando el sol con un dedo: el consumo de drogas ha crecido, los cultivos de drogas se han expandido y dispersado, el TID crece cada vez más y la corrupción asociada al mismo pone en juego la gobernabilidad y la economía del planeta.
 
5) En estos debates con nuestros objetores todos aprendemos, en tanto que Ricardo y yo siempre parafraseamos al recordado Doctor Fernando Cabieses Molina: “de las drogas y la coca se sabe poco y los que dicen que saben no saben que no saben o no son lo suficientemente humildes como para reconocerlo”. Lo que sabemos sobre estos temas lo queremos compartir, todos los días aprendemos en base a los argumentos de nuestros objetores y por supuesto nos gustaría comenzar a aplicar cuanto antes nuestras propuestas.
 
6) Y, sobre el polémico tema de la legalización de las drogas, propuesta que Ricardo y yo no compartimos ya que lo que proponemos es la “reducción integral de daños” que no es lo mismo y tampoco igual, pues el Presidente Humala lo ha dicho con toda claridad: “Respetaremos el debate que en torno a este tema se ha abierto en estos años, dentro y fuera del país, pero nosotros no legalizaremos ninguna droga ni tampoco los cultivos ilícitos y por el contrario los vamos a combatir”.
 
Reconozco que no soy objetivo, pero me alegra que el Presidente haya tomado la decisión de cambiar de paradigmas y para ello haya puesta a la cabeza de estos cambios a Ricardo Soberón con quien no sólo compartimos sueños desde hace años, sino también algunos días de cárcel en 1995 – en la Base Naval de Tiquina en Bolivia -, al lado del actual Presidente Evo Morales, con otros entrañables amigos y amigas de abajo y adentro por defender lo que creímos y creemos justo y necesario..

*Economista.peruano

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