Feb 4 2010
359 lecturas

Opinión

Teódulo López Meléndez / Es necesario un “gobierno paralelo”, si no puede que se tenga que formar uno en el exilio

El escritor Teódulo López Meléndez considera necesaria la formación de un “gobierno paralelo” de seguimiento al presente régimen. Los sucesos de las últimas semanas indican la inexistencia de una columna vertebral que le indique al país un rumbo, como quedó demostrado con las acciones intermitentes y desconectadas en la provincia y en Caracas –señala–. Vista la grave situación del país, el colapso institucional y de los servicios públicos básicos, constatada hasta la saciedad la ineptitud del presente gobierno para atender a la comunidad nacional hasta en sus necesidades básicas y siendo obvia su vocación represiva, es menester constituir equipos que den respuestas concretas y líneas políticas claras.

López Meléndez recuerda la constante queja de los venezolanos ante la falta de propuestas concretas y la manifestación reiterada de angustia por mantenerse sólo un camino electoral, mientras las condiciones en septiembre no sólo serán comiciales sino de existencia misma del país.

Su propuesta gira en torno a la formación de un gabinete en la sombra para seguir cada área de la acción oficial. Estaría integrado por ministros para el seguimiento de: Política Interior, Política Exterior, Economía y Finanzas, Salud, Infraestructura, Educación y Servicios Básicos.

¿Un gabinete en la sombra no sería considerado como subversivo?
Para este gobierno todo lo que se diferencie de él es subversivo. En infinidad de países han existido y existen “gabinetes en la sombra” dedicados a seguir las acciones gubernamentales y a la realización de contrapropuestas.

Se han usado como mecanismo de control democrático y como medio de resistencia a los totalitarismos, añade.

¿“El “gobierno paralelo” sólo tendría esa instancia?
No. Propongo la conformación de una Contraloría para el seguimiento de las acciones de la Contraloría General de la República. La conformación de una Fiscalía para el seguimiento de las acciones de la Fiscalía General de la República. La conformación de una Defensoría del Pueblo para el seguimiento de las acciones de la Defensoría del Pueblo. La conformación de una Comisión para el seguimiento del comportamiento del actual Poder Judicial.

¿Y en relación a la Asamblea Nacional?
Propongo la convocatoria a una Asamblea Nacional Instituyente dedicada al estudio y seguimiento de todas las leyes aprobadas por la actual Asamblea Nacional. Estaría formada por representantes de todo el país (Academias Nacionales, Universidades, gremios, colegios profesionales, asociaciones empresariales, confederaciones y federaciones de trabajadores, estudiantes, profesores, representantes de la provincia y de la sociedad civil).

¿Por qué habla de “instituyente”? ¿Qué diferencia existe con Constituyente?
Ambos conceptos son diferentes. Una Asamblea Constituyente implica una elección, con todo lo que ello apareja. Lo instituyente implica una superación de la democracia representativa para convertirla en una democracia como ejercicio cotidiano de injerencia. En otras palabras, trastocar lo que ha sido hasta ahora la relación entre sociedad e instituciones.

La sociedad instituyente debe transformar la realidad. Una sociedad instituyente es mucho más que una recipiendaria del poder original. Una sociedad instituyente es aquella cuyo verdadero fin es ella misma, siendo el Estado, la democracia y todas las instituciones simples medios. Ahora bien, dentro de esta sociedad instituida que reproduce a las instituciones la única posibilidad es plantearse trascenderlas y ello pasa por una toma de decisión. Hasta tal punto debe estarse sobre lo instituido que la sociedad misma debe ser revertida en un proceso instituyente.

El Estado de Derecho es así un simple tránsito y el Estado Social de Derecho –aún en su concepción más avanzada– un simple trecho en procura de lo que la ciencia jurídico-política comienza a llamar Estado democrático avanzado o postsocial. Vivimos una época en que la política dejó de ser espacio de redención para convertirse en una imposibilidad frustrante.

Esa Asamblea sería casi tumultuaria…
A lo mejor sin el casi, pero ello no me arredra. Con Habermas me aproximo a ese concepto y no le temo.

¿Las propuesta tendrá algún respaldo?
Cuando hablo lo hago para contrarrestar las tendencias negativas a la inacción. Y también para tranquilizar mi conciencia. En cualquier caso pienso que si no se procede a la formación de este equipo de estudio y seguimiento tanto ejecutivo como parlamentario quienes se opongan o lo ignoren es bastante probable que tengan que formar un gobierno en el exilio.

TLM es, además de escritor, tradctor y editor; codirige con la escritora Eva Feld la editorial caraqueña Ala de Cuervo.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario